Miradas que matan, conoce los tipos de mirada

Podemos deducir el estado de ánimo de una persona y su conexión con la realidad por su mirada. Con la mirada obtenemos y damos reconocimiento y nos conectamos y comunicamos con los demás.

Los tipos de miradas más comunes son:
La seductora, cuando una persona desea flirtear con otra, la persona baja un poco el mentón, mira de frente, con los ojos semiabiertos, mirada profunda, cargada de sensualidad, cierto placer. Dura un poco más de la mirada normal.

La Paranoica, que expresa desconfianza y temor. La persona se siente amenazada, tiende a no fijar la mirada de frente, sino a mover la pupila horizontalmente, mirando hacia los lados izquierdo y derecho.

La Vacía, sin color ni energía, es poco expresiva, se mira fijamente, pero no al interlocutor, sino hacia el piso o al infinito.

La Perdida, del psicótico, es extraña, extraviada, no establece contacto visual y si lo hace es por poco tiempo.
La Ingenua, clara, limpia, acompañada de otros gestos como sonrisa dulce al mirar, se capta honestidad y sinceridad espontánea.

La Esquiva, que expresa cierto temor a ser descubierto o reconocido por algo, bien sea que la persona está mintiendo u ocultando información.

La Profunda, característica de personas espirituales, es transparente y se mira fijamente pero con suavidad.

La Triste, que tienen personas con “ojos caídos”, ocasionalmente están enrojecidos o llorosos.

La de “Mal de Ojo”, que la tienen personas de mirada muy fuerte, fija. Asociada a la creencia de que son maléficas, cargadas de envidia y que pueden llegar a producir quebrantos en la salud de otros.

Las propias Miradas que matan, expresión utilizada popularmente para designar el deseo de muchas personas al mirar con odio, rabia y recelo.

La Retadora, con la ceja levantada, dientes apretados, ojos que miran fijo, de frente, que escudriñan.

La Amorosa, cargada de afecto positivo, profunda, suave, idealizada, la cual no debe confundirse con la Libidinosa que desnudan a los demás mientras se les cae la baba, causando alguna repulsión o rechazo.

La Ausente, que aunque la persona nos esté mirando a los ojos, se capta lejana, sus pensamientos divagan por otro camino, es una mirada serena pero distante.

La Sana, cuando se mira de frente, con serenidad. Se mantiene la mirada fija por lapsos de 5 segundos, con parpadeo frecuente. Se establece realmente un contacto con el otro, acompaña el discurso, transmite asertivamente la emoción del momento y permite realmente que el alma pueda asomarse a través de los ojos.

 

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