Gabinete económico reconoce que ajustes no han frenado la escasez

El presidente del organismo encargado de frenar la especulación critica las tarifas de las clínicas porque “no se corresponden con los valores reales”. Asegura que la fiscalización podría llevar a cero la inflación.

Presidente del Indepabis. Estuvo en ese organismo entre 2008 y 2009. Fue ministro de Comercio en 2010. Es farmaceuta egresado de la UCV.

Eduardo Samán asume un segundo debut como presidente del Instituto para la Defensa de las Personas en el Acceso a los Bienes y Servicios –Indepabis–, pero el desafío ahora es mayor al que tuvo en su gestión entre 2008 y 2010, entre otras cosas por las denuncias de corrupción que pesan sobre el organismo, el debilitamiento de la institución y porque ahora la inflación anualizada roza 40%, una tasa que nunca se vio en los 14 años de gobierno del presidente Hugo Chávez.

A su criterio, una devaluación puede ser una consecuencia de la inflación y no al contrario. “Si se lanza el rumor de la devaluación, todo el mundo empieza a aumentar los precios, se genera inflación y no queda otro remedio que devaluar”, sostiene el funcionario. “Sueño con ponerle un signo negativo de la inflación y creo que sí lo podemos hacer, porque los incrementos que se han dado no se corresponden con la realidad”, asegura.

Samán concibe la lucha contra el alza de precios como un antagonismo entre propietarios o comerciantes y asalariados o consumidores. “La lucha por el precio es una lucha de clases y tiene que verse como tal, pero no hay conciencia de que eso es una lucha de clases”, afirma.

Considera que “muchos empresarios tienen el corazón en el lado derecho y no en el izquierdo”. También sostiene que a los socialistas no les gusta el dinero.

–¿Por qué hace énfasis en proteger a la clase media como lo dijo cuando asumió el cargo?

–Porque consideramos que hay una arremetida contra el salario que está afectando a eso que llaman la clase media, que es el estrato medio de la clase asalariada, no son burgueses ni dueños de los medios de producción. Queremos que la clase media tome conciencia de su condición, y que el Gobierno no la está golpeando, sino que está de su lado.

–¿Quién golpea a la clase media?

–Su enemigo de clase natural: la clase capitalista y burguesa.

–¿Los empresarios?

–Claro. Los empresarios.

–¿Eso no ocurre también con la población de ingresos más bajos?

–Los sectores de menos ingresos tienen alternativas porque cuentan con programas sociales que sí les llegan.

–¿Esos programas tienen alcance nacional o se limitan sólo a Caracas?

–Todos tienen alcance nacional.

–Pero hay personas de ingresos bajos que compran productos para revenderlos.

–Siempre hay desvíos. Una de las cosas que estamos haciendo, por ejemplo, en el caso de la carne es garantizar que toda la que trae el Estado llegue a la gente a precio regulado y no se desvíe hacia restaurantes para venderla a un precio mayor.

–¿Qué avances tiene hasta el momento?

–Hemos avanzado en inspecciones de toda la carne que suministra el Estado. El hecho de que uno empiece a fiscalizar ya frena los desvíos.

–¿Los controles que realizaba el Indepabis se relajaron?

–La fiscalización se relajó por el mismo proceso de corrupción, se descuidó la formación ética de las personas y los fiscales nunca recibieron un curso. En el pasado yo vivía metiendo el veneno de la formación, la institución funcionaba y eso se reflejaba en la cantidad de gente que venía a hacer las denuncias, pero eso mermó demasiado. El sistema de denuncias lo cambiaron y lo estamos rehaciendo.

–¿Están colaborando con la Superintendencia Nacional de Costos y Precios en la fiscalización de clínicas privadas para que cumplan la reciente resolución de tarifas?

–Todavía no está muy claro cómo funciona ese baremo. Se tiene que explicar mejor porque tiene algunos problemas y errores materiales en su impresión porque hay precios que no se corresponden con los valores reales. Creemos que se tiene que corregir y vamos a esperar, pero por el momento el Indepabis no está fiscalizando clínicas para exigir el cumplimiento del baremo y sólo nos estamos limitando a atender denuncias particulares cuando a una persona le niegan el ingreso a una clínica porque falla el seguro. Estamos forzando para que se les atienda; o cuando a un paciente se le dé de alta se le permita ir a su casa si la clínica le retiene porque “se comió” la póliza del seguro o se le exige que deje garantía o firme unos giros. Hasta allí hemos intervenido.

–¿Se reunió con la Sundecop para advertir sobre los errores del baremo?

–Ellos son conscientes de los errores materiales que tiene la resolución.

–¿Qué pasa si una persona llega a una clínica con una fractura, le cobran 2.000 bolívares, pero el baremo dice 300 bolívares y el seguro sólo reconoce el monto de la resolución?

–Las clínicas tienen que respetar y cumplir ese baremo, pero nosotros no hemos fiscalizado eso. Las clínicas no pueden decir que se sienten agredidas por el Indepabis porque no hemos iniciado la fiscalización del baremo.

–¿Por qué al asumir el cargo dijo que la fiscalización sería prioritaria en el estado Miranda?

–Dije Miranda, Zulia y Táchira.

–¿Zulia y Táchira por lo del contrabando de extracción?

–Sí. Allí apenas estamos comenzando.

–¿Y Miranda? ¿Por razones políticas?

–No es porque la Gobernación de Miranda sea de la oposición que vamos a actuar en ese estado. Además, nosotros dominamos el Consejo Legislativo porque tenemos más diputados. Lo que pasa es que el Indepabis ha tenido abandonado a esa entidad y hemos tratado a Miranda como si fuera Cojedes y se trata de una región que tiene una división política muy compleja. Los altos mirandinos es como un estado e igual ocurre con el eje Guarenas-Guatire hasta Barlovento o con los municipios Sucre, Baruta, Chacao y El Hatillo, que están en el área metropolitana de Caracas; o el caso de los Valles del Tuy, que es como un país.

–¿Cuenta con el presupuesto para esos proyectos?

–Estamos pidiendo un crédito adicional, aunque ya vinieron unos recursos para cumplir con la diferencia en el pago del salario mínimo.

–¿Cómo se encuentra el cobro de multas? ¿Se redujo con respecto a su gestión anterior?

–Nosotros multábamos muchísimo.

–¿Y ahora se espera multar “muchísimo”?

–No se trata de multar mucho para tener recursos ni se trata de que vamos a sostener al Estado a partir de las multas, pero con esas medidas sí se combatía la especulación, lográbamos bajar los precios y que se cohibieran en subirlos. La multa es la manera como podemos someter porque el Indepabis es una institución represiva del Estado.

–¿Van a cerrar comercios?

–La línea es no cerrar para no agravar el tema del abastecimiento, sobre todo de alimentos, pero no hay nada absoluto. Si hay la necesidad de cierres preventivos por alguna razón, por supuesto que se harán.

–¿Por qué no acepta el argumento de los comerciantes de aumentar precios para cubrir costos de reposición?

–Un comerciante siempre prevé que un producto va a venir más caro y al aumentar el precio está provocando inflación.

–¿Qué pasa si no cambia el precio y el producto le cuesta más caro cuando lo tenga que reponer?

–Él se estaría descapitalizando, pero hay una cosa que se llama bancos, que nacieron en el capitalismo y sirven para capitalizar.

–¿Está diciendo que se le pida prestado al banco?

–Claro.

–¿Se estaría endeudando?

–Para eso son los bancos. Para prestar dinero.

–Pero a lo mejor la empresa no quiere endeudarse ni pagar intereses.

–Todo eso se calcula en la estructura de costos.

–¿Pareciera que en esta gestión usted tendrá más moderación?

–¿Más moderación? En el pasado nunca incurrí en excesos. Éramos estrictos. Si se busca la inflación de enero de 2009 se conseguirá que fue menor a la de enero de 2008; y la de enero de 2010 inferior a la de 2009 a pesar del ajuste del tipo de cambio de 2,15 a 2,60 y 4,30 bolívares por dólar. ¿Por qué ocurrió eso? Porque hacíamos las fiscalizaciones oportunas y masivas.

–¿Si Eduardo Samán hubiera regresado al Indepabis antes estaríamos con una menor inflación?

–Con la actuación del Indepabis podemos disminuir el componente especulativo y que sólo quede la inflación que se debe a problemas estructurales. Si nosotros fiscalizamos y aplicamos el ácido podremos lograr que baje la inflación y llegue a cero. Eso puede quedar para la historia de la economía de Venezuela.

–Si logra reducir la inflación a cero, obtendría dividendos políticos.

–Claro.

–En el PSUV dicen que le ofrecieron el cargo nuevamente porque había que satisfacer al chavismo radical que lo admira y quitarlo para que no siguiera aspirando a ser candidato para la Alcaldía Metropolitana.

–Eso lo dicen los analistas.

–¿Comparte ese análisis?

–No…

–¿Usted esperaba ser candidato del PSUV para la Alcaldía Metropolitana?

–Sí, pero ya no. Ahora aspiro a ayudar a nuestro candidato porque considero que Ledezma no ha hecho un buen trabajo y creo que mucha gente votaría por nosotros si se logra el acercamiento y se establece un puente con la gente

–¿No aspira “por ahora”, como dijo el presidente Hugo Chávez?

–En el corto y mediano plazo no aspiro a ningún cargo de elección popular porque el trabajo de consolidar la economía no se logra en corto tiempo. Nos puede llevar uno o dos años ponerle coto a esta locura de subir los precios y de vender como sea.

–¿Cómo va el plan de saneamiento contra la corrupción?

–Estamos recabando la información y las denuncias. Se están haciendo las auditorías y elevando las denuncias a los organismos de seguridad. No es tan sencillo porque hay muchas de ellas y pocas pruebas porque la matraca es dinero en efectivo que le dan a un funcionario y no queda reflejado. Se trata de esa corrupción menuda, pero estamos cambiando funcionarios.

Fiscales al acecho

El extraño caso del precio de una tapa de poceta

Eduardo Samán tiene cantidad de ejemplos para mostrar cómo en el comercio se especula con los precios, y en la conversación de un poco más de una hora le dedica cerca de 10 minutos a comentar lo que ocurrió con el precio de venta de una tapa plástica de poceta fabricada en el país.

Indica que la duda surgió porque el producto no mostraba la etiqueta del precio y era uno de los vendedores del establecimiento quien lo informaba.

“El costo de producción de esa tapa no puede pasar de 200 bolívares, pero resulta que al público le llega en 2.100 bolívares. Yo pedí que fiscalizaran la tienda, hicimos una averiguación, fuimos al local que vende la tapa en Las Mercedes, se pidieron las facturas de compra”, comenta Samán.

Una vez terminada la investigación, estos fueron los resultados del Indepabis: la tapa de la poceta la compra el distribuidor en La Urbina en 600 bolívares y la vende a 900 bolívares, luego la tienda revende en 2.100 bolívares. “Ese precio no es real, es un precio ficticio y así como ese caso puedo nombrar sopotocientos productos”, acota el funcionario. “Yo tengo una fijación con las pocetas, pero si logramos que baje de 2.100 a 1.100 bolívares y eso también lo hacen las ventas de repuestos, las ferreterías, la gente que vende ropa, la inflación puede reportarse negativa”. Dijo que la idea de las fiscalizaciones es exhortar a los comercios a evitar la especulación y la usura, agregó.

El Nacional