Conoce siete hábitos que traen buenas vibras a tu vida

¿Te han dicho alguna vez que todo se devuelve en esta vida y que nuestros actos traen consecuencias? Y es que energía es lo que mueve al mundo. Es el motor por el cual somos capaces de hacer lo que nos proponemos y que se incrementa cuando tenemos a las fuerzas naturales y sobrenaturales de nuestro lado. revistamujeres.cl

También en los últimos años nos han enseñado a ver cómo es posible atraer la buena energía a nuestra vida, a través de actos, objetos, velas, colores, y todo lo que nos rodea.

La manifestación de la energía es la vibra. Químicamente hablando, esta es el movimiento interno de cada ser o cuerpo, producido, a su vez, por el movimiento del electrón o partícula de carga negativa alrededor de uno de nuestros incontables átomos.

Según publica el portal Soyesoterica.com, todos nos encontramos en un estado de vibración constante, pero algunos más que otros aumentan considerablemente sus niveles de buena vibra o energía positiva poniendo en práctica algunos hábitos que además de atraer el poder energético, también contribuyen a nuestra salud:

  • Ayuno: Una vez por semana debemos limpiar nuestro organismo solo consumiendo agua y frutas que también contengan grandes cantidades del líquido elemento.
  • Alimentación: Evitemos las grasas saturadas y comida chatarra, reemplazándolas por frutas, verduras, cereales y carne de soya consumidos en pequeñas porciones varias veces al día.
  • Respiración: Realicemos inhalaciones y exhalaciones de manera pausada, llenando el abdomen y los pulmones.
  • Meditación y oración: Démonos un tiempo para escuchar a Dios y hablar con él.
  • Mantralización: Recitemos cantos a Buda, pronunciando cada palabra de forma clara y a un nivel de voz suave.
  • Coherencia: Hagamos que nuestros pensamientos, palabras y acciones estén ligadas sin contradecirse.
  • Vivir el presente: Cicatricemos las heridas del pasado y no pensemos en el futuro con ansiedad.

Si bien al comienzo sea difícil poner en práctica todos estos hábitos a diario -sobre todo, los referidos a la meditación-, podremos alternarlos un día sí y otro no, hasta que con la costumbre se vuelva natural llevarlos a cabo.