Seis años no es nada, por @lmesculpi

No me refiero amigo lector a lo que puede estar pasando por su imaginación, nada que ver con una actitud de resignación, lejos estamos de afirmar que el gobierno de Nicolás Maduro habrá que soportarlo por ese lapso. Afortunadamente la Constitución contempla alternativas que posibilitan soluciones ante de ese periodo.

No son pocos los funcionarios del gobierno que han perdido el sentido de los tiempos, y algunos también del espacio. Veamos unos pocos ejemplos que corroboran esta afirmación y se podrá apreciar en cada caso la pérdida del sentido de realidad.

Ya Jeese Chacón abandonó el discurso que proclamó cuando asumió la presidencia de Corpoelec, no va a renunciar a los cien días si no resuelve el problema eléctrico, porque recientemente pidió una “ñapita” de dos años. Aunque afirma que los apagones se han reducido, cerca del 40%. Cuando los voceros oficialistas hablan de reducciones, aunque lo hacen muy poco, siempre coinciden en torno a esa cifra.

Hay casos especiales como el de Samán, no el de Güere, sino Eduardo, el presidente de Indepabis, quien desde que asumió de nuevo el cargo no ha logrado situarse en la realidad. Por razones de espacio recordemos una sola de sus declaraciones, aquella donde muy seriamente decía que en los hogares había acaparamiento de los productos de primera necesidad. Recientemente el Ministro de Comercio Alejandro Fleming, le quitó la facultad de designar y remover directores del Indepabis. Esperemos su reacción.

Como se sabe, en sus fabulaciones José Vicente Rangel tiene un tiempo dedicando los confidenciales de su programa dominical a la “denuncia” de la adquisición de 18 aviones de combate por parte de la oposición. Si bien es cierto que nadie ha parecido tomarlo en serio, no sabemos si Maduro cuando anunció que poseíamos el mejor sistema de defensa aéreo ” del mundo” lo hacía como un alerta ante el “poderío aéreo” con que, según J.V.R, cuenta la oposición.

La Titular de la Defensa, Almirante Carmen Meléndez, no aprovechó bien su tiempo en el acto de toma de posesión, cuando desperdició la oportunidad de hacer un discurso institucional y cedió a la tentación de ubicarse en el mismo terreno de sus antecesores. Más recientemente repito la originalidad de otro tiempo “candelita que se prenda, candelita que apagamos”.

No sabemos dónde estaba el canciller Elías Jaua cuando planteó el famoso dilema entre la patria y el papel toilette, quizás evocaba algún jueves en la puerta de la Plaza Venezuela, cuando era estudiante de la UCV.

Algo similar sucede con el ministro de Relaciones Interiores y Justicia ¿y Paz? General Miguel Rodríguez Torres. Después de la “olla” de lo que llamó la Conexión Abril y su enredo explicando como la conocía desde octubre, declaró desde Tucupita que en sus planes estaba reducir el delito en 40% para el año 2019. Dejemos a las ONG defensoras de los Derechos Humanos que hagan el cálculo estadístico del número de delitos y crímenes que se cometerían de aquí al año previsto por el Ministro. Si para Gardel 20 años no es nada, algunos ministros piensan que seis es mucho menos y por lo tanto no hay que preocuparse mucho.