Elides J. Rojas: Extraña independencia

Una de las frases más recientes de Nicolás Maduro “Venezuela es impresionable”, que rápidamente corrigió, y aclaró: “No es presionable por Estados Unidos. Ya no somos más el patio trasero de los gringos”. Como declaración está bien, más allá del desliz, especialmente para los adoctrinados en esas filas del antiimperialismo a ultranza, como lo fue el fallecido comandante.

Pero la verdad es que esa retahíla de gritos aclamando unas supuestas soberanía e independencia, hecha valer a gritos histéricos, en la práctica no sirve para nada, más allá de hacer las veces de valeriana para los comunistas del PCV, los colectivos radicales y a la gente de Aporrea, antiguo site oficialista que recientemente se ha vuelto anti-Maduro, por reformista, y uno de los críticos más fuertes de las loqueteras de este gobierno veleta.

¿Qué clase soberanía puede exhibir este gobierno? ¿Qué clase de independencia puede defender? Lo primero y más notorio es la abusiva injerencia de los hermanos Castro y de la macolla cubana en los asuntos internos de Venezuela, en todas las áreas de la vida nacional. Desde el propio Ejecutivo, pasando por lo militar, seguridad y defensa, notarías y registros, así como identificación e inteligencia. Cualquier soberanía se agacha la bota cubana que, después de 50 años intentando apoderarse del país, lo logró sin disparar un triquitraque. Y hasta se les paga por colonizar al país. Primer caso en la historia que una nación paga en dólares para que la dominen.

El otro aspecto, en el que también están metidos los hermanitos Castro, es en lo relacionado a producción industrial y agrícola. Como en Cuba estos sistemas quedaron achicharrados por tanta candela comunista. Todo lo que huela a empresa privada, en el sector que sea, la inspiración castrista y el fracasado modelo de Cuba fue dinamitado, dejando al país epicentro de la revolución mundial liderada por el comandante supremo en un estado de debilidad incuestionable. Pero quienes sufren son los súbditos que a diario hacen colas para poder comprar la comida y hasta el papel tualet.

¿Qué clase de soberanía es esa? Este socialismo depende del exterior hasta para obtener sus ingresos, buena parte de ellos de su más enconado enemigo, también de mentira, Estados Unidos. Son los que pagan con sus dólares la vida y existencia de esta payasada de revolución, incapaz de producir café o caraotas.

Pero llegamos al llegadero. Los irresponsables se gastaron toda la plata en cosas improductivas o en donaciones compradoras de apoyos o, simplemente, se la robaron. Maduro llama a esta crisis la guerra económica de la burguesía. Ni en eso hay independencia. Necesitan de los cubanos hasta para mentir.

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Publiacado originalmente en el diario El Universal (Caracas)