El consumo de drogas, un duro golpe para la salud

Una dosis es tan devastadora para el cuerpo como un nocaut. Aunque “las cifras demuestran cierta estabilización en el consumo de drogas”, según Ignacio Calderón, presidente de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD), es absurdo bajar la guardia porque la preferencia por algunas va cuesta arriba y siempre hay novedades.

Cannabis
El cannabis, “la droga ilegal más consumida”, según Calderón, tiene “exactamente las mismas consecuencias del tabaco, pero es mucho más agresiva para el árbol respiratorio”, como apunta Guardia. Pero hay más, siempre hay más.

Según la FAD, “su estructura química es muy compleja y no se conocen aún las secuelas producidas por todos sus componentes”. No obstante, se sabe que puede causar bronquitis, faringitis, cáncer y “alteraciones en los sistemas reproductores -masculino y femenino- e inmunológico”.

En el periodo de intoxicación, la marihuana dispara los latidos y hace trizas la memoria a corto plazo, la atención y el juicio. Cuando alguien se hace adicto, aumenta su riesgo de padecer tos crónica. También es probable que sufra trastornos del sueño.

Así como puede generar ansiedad y depresión, “el otro gran problema del cannabis es que disminuye el rendimiento, la memorización y la concentración”, dice. Que no se te olvide.

Cocaína
Pone el cuerpo a mil. “Produce una hiperexcitación del cerebro”, expone Guardia, que se refleja en estados de agitación difíciles de manejar. Cuando su consumo se prolonga, el cerebro se agota por la velocidad y ahí aparecen trastornos depresivos que pueden llevar al suicidio. Torrens suma efectos a esa lista con “cuadros psicóticos que a veces desaparecen cuando se deja esta droga”, pero que también pueden anclarse en la mente para siempre.

Heroína
Un pinchazo de esta sustancia inicia con euforia, esa oleada que los especialistas llaman “rush”. Después, la salud se desgasta gravemente.

Esta sustancia nubla la mente y es tremendamente adictiva. Actúa sobre el sistema nervioso central y “como se toma por vía intravenosa mucho más que por vía esnifada” aumenta las probabilidades de que se multipliquen las infecciones por uso de jeringas, especialmente el VIH y la hepatitis C.

Cuando la adicción es aguda, según la FAD, se da un adelgazamiento extremo que se mezcla con un estreñimiento severo. De ahí en adelante, la heroína destroza el organismo en general: “dolencias cardiovasculares, complicaciones pulmonares, alteraciones hepáticas y renales, patologías ginecológicas” y hasta problemas dentales.

La heroína tiene el cuadro de abstinencia “más importante, que genera malestares terribles bajo los cuales el paciente puede hacer cualquier cosa”, concluye Torrens.

Alucinógenos
Pueden visitar tu cabeza y quedarse como inquilinos. “Los alucinógenos distorsionan la percepción. Las alteraciones pueden ser divertidas, neutras o terroríficas”. Así describe Guardia estas sustancias.

Anfetaminas y drogas de síntesis
Para Guardia, las consecuencias sobre el organismo de las anfetaminas son parecidas a las de la cocaína y emplea una metáfora: “pisan el acelerador y un vehículo que va sin frenos y con el acelerador a tope seguro se estrella”.

Las anfetaminas estimulan el sistema nervioso central y llevan a sus consumidores a estados de euforia que les matan el apetito, lo que suele convertirse en gastritis, y el sueño.

Alcohol
¿Otra copa? La respuesta a esa pregunta suele ser otra pregunta: “¿Por qué no?” Te diremos por qué: “el alcohol puede causar hasta 60 enfermedades médicas y psiquiátricas”, enfatiza Guardia y sigue con un listado de efectos.

“Impacta el cerebro, tanto en intoxicación aguda, cuando se consume en forma de atracones, que es beber mucho en poco tiempo, y cuando la intoxicación es persistente”, es decir, cuando alguien bebe por encima del límite de consumo de riesgo y mantiene ese ritmo casi todos los días durante años.

EFE