José Vicente Carrasquero: Vida difícil

El desconocimiento de la complejidad que involucra el manejo del gobierno, llevó a Hugo Chávez a pensar que podía asumir tareas que venía manejando la empresa privada. Sin cumplir primero con las funciones fundamentales de garantizar a los venezolanos salud, educación, seguridad e infraestructura de calidad, la administración fue tomando para sí una serie de tareas que no le son propias y para las cuales no mostraba tener mejores capacidades que quienes venían cumpliéndolas.

Es así como el gobierno se embarca en una empresa que lo lleva a estar presente en todos los aspectos de la vida de los venezolanos. Monta una red de distribución de alimentos que en manejada por la fuerza bruta del gasto público sin que medie ni calidad, ni eficiencia, ni regularidad en el mantenimiento de niveles adecuados de abastecimiento. Expropia redes de supermercados que hoy se muestran lánguidos, deficientemente mantenidos y prestando un servicio de pobre calidad.

Se metió el gobierno en muchos otros negocios. El del café, areperas, venta de vehículos, venta de tractores, venta de insumos agrícolas, cemento, cabillas, etc., etc., etc. ¿Tuvo éxito el gobierno en alguno de estos rubros? Respuesta sencilla: no. Definitivamente no.

Su incompetencia Jorge Giordani convenció al entonces presidente de que el gobierno contaba con suficientes dólares para asumir un control casi total de la economía. Pensaba el anciano profesor que podía hacer aquello en lo que fracasaron los rusos, los alemanes, los chinos y más dramáticamente los cubanos. Se enorgullece este autodidacta de haber logrado un índice de Gini que muestra una disminución de la diferencia entre lo que menos ganan y lo que más ganan. Lo que no sabe es que ese resultado se obtiene por aplastamiento de la clase media y del sector privado de la economía.

Allí precisamente estriba nuestra desgracia. Un comandante del ejército, sin la preparación suficiente para conducir un país, se dejó obnubilar por dos personajes que le convencieron de modelos irrealizables que supuestamente le darían el poder absoluto e infinito. Nos referimos a Fidel Castro, autor y ejecutor del fracaso cubano y Jorge Giordani exégeta de Marx pero sin capacidad alguna para analizar sus lineamientos desde una perspectiva crítica.

Tenemos entonces el marco para describir la pobre calidad de vida de los venezolanos en este momento. El gobierno asumió el control total de la electricidad y desde entonces no pasa un día sin que haya un apagón en algún lugar del territorio nacional. Esto ha hecho prosperar a quienes se metieron en el negocio de generadores de energía, lo que trae como consecuencia una presión adicional sobre el mercado de combustible. Un país ubicado en el trópico y con temperaturas promedio bastante altas incluso en la noche oye con asombro a un ignorante ministro de electricidad que el consumo es muy alto. Viendo el vaso medio vacío, lo que corresponde decir es que el gobierno no es capaz de satisfacer la demanda de electricidad para garantizar calidad de vida a los venezolanos.

El asunto de la comida e insumos para la vivienda es verdaderamente espeluznante. Una persona debe visitar varios centros de abastecimiento para conseguir lo que necesita. La escasez se ha hecho parte permanente del paisaje. El gobierno obliga a los establecimientos a usar los estantes como depósitos para que no se vean vacios. Contrasta esta situación con Bolivía, Colombia, Ecuador y Perú donde un ciudadano de a pie tiene acceso a una amplia gama de productos de distintas marcas y calidades.

El asunto de los vehículos es alarmante. Chávez amenazó con traer todos los carros de China. Ni esos se consiguen. Si usted amigo lector visita la página web de Chevrolet, Ford o Fiat de Colombia, se asombrará de la cantidad de modelos que actualmente inundan el mercado del vecino país. ¿Qué hacen allá desde el punto de vista de política económica que no hacemos aquí?

La estupidez de haber implantado un control de cambio tan férreo y haberlo mantenido por tanto tiempo es la variable que mejor explica nuestra problemática. No pudo, sin embargo, detener la fuga de divisas que supera con creces a la sumatoria de los 40 años que discurren a partir de 1958. Ahora vivimos las consecuencias de las políticas erráticas del ingeniero Giordani. Sin duda alguna, el más incompetente personaje que conozca la administración pública venezolana.

No podrá su incompetencia Jorge Giordani escapar el juico de la historia. Responsable de manejar la mayor cantidad de dinero de todos los tiempos, deja un país en quiebra. Con una de las peores calidades de vida del continente. Donde el venezolano se bate con la vida para conseguir lo que en otros países vecinos se encuentra con suma facilidad.

La vida del venezolano se ha hecho difícil por el ridículo dogma de creer que desde el estado se puede manejar todo. Se dificulta hacer las cosas más sencillas. Esto cambiará cuando los venezolanos exijamos dejar atrás un modelo anacrónico y fracasado que está, además, en las peores manos del planeta.