En Tiempo Real: Anticorrupción contra la oposición por @carlosvalero08

“En río revuelto ganancia de pescadores”

En nuestro país el problema de la corrupción viene asociado al carácter redistributivo que se ha formado el venezolano como consecuencia del petróleo. Las famosas consignas que decían “somos un país rico” y a cada uno nos corresponde una parte de las riquezas del subsuelo, administradas por el Estado ha creado la cultura de “dame lo mío, si no lo tomo”. Durante los casi 15 años que lleva en el gobierno la élite del PSUV, la cultura redistributiva se ha potencia a la n, producto del discurso destructor de las instituciones que existían antes del año 1998 -mismas que con todas sus críticas fueron capaces de enjuiciar a un presidente en ejercicio- y de la promoción del Dios Estado como gran controlador, con poderes infinitos para redistribuir el oro negro incluso más allá de las fronteras y sin ningún tipo de contrapeso institucional que haga temer al burócrata sanciones frente a la tentación de cometer actos de corrupción. Combatir con seriedad la corrupción implicaría volver a la separación de poderes, hacer al individuo más dependiente de su esfuerzo y no de transferencias esclavizadoras y permitir la existencia de fuerzas sociales distintas al partido de gobierno.

En la prédica anti corrupción de Nicolás, y adoptada de manera oportunista y casi burlona por Cabello, no está presente ningún elemento que combata la cultura redistributiva o que limite el poder discrecional del burócrata. Por ejemplo, las declaratorias de emergencias nacionales para el sector eléctrico, para las carreteras o para cualquier otra aplicación de política pública va en contrasentido del discurso anticorrupción. Cuando declaras la “emergencia” para resolver problemas que deberían ser cotidianos estás saltándote olímpicamente la ley de licitaciones y permitiendo asignaciones a dedo, es decir aumentando el poder discrecional del burócrata o lo que es lo mismo, generando caldo de cultivo para que exista corrupción.

Cuando violentas la normativa interna del partido imponiendo candidatos tipo colección Vallenilla, Potro o imposiciones verde olivo como en Vargas, estás cometiendo actos de corrupción y mintiéndole descaradamente a la militancia del partido, ya que meses atrás habían prometido primarias, aunque encuadradas, pero por lo menos significaban un mínimo atisbo de participación.

Cuando violas las leyes electorales y no permites que se audite o se interpongan recursos que preserven los derechos de quienes sienten que les fueron vulnerados sus derechos y por el contrario acusas al solicitante de justicia, estás cometiendo un acto de corrupción y degradación ética. Igualmente, cuando desde el alto gobierno se generan fondos paralelos que escapan del control de los organismos contralores y que le restan recursos constitucionales a los gobiernos regionales y locales se comete un acto de corrupción. La lista de ejemplos puede ser tan larga como el libro de las santas escrituras o la trilogía de Ken Follet, The Century con lo cual hasta el más desprevenido ciudadano percibe fácilmente que detrás de esa prédica de anticorrupción se esconde un propósito oscuro, una razón no descrita y que para mí no es otra que aniquilar por vías no electorales al liderazgo opositor y a la oposición interna al madurismo dentro del PSUV.

El discurso anti corrupción que inicialmente fue esbozado por Nicolás para acabar con sus adversarios internos ahora ha sido extendido para ir también contra la dirigencia opositora. Maduro pretende resolver tres problemas de un solo tiro. Sabe que el desmoronamiento ético del gobierno es la principal debilidad del proceso y lo solapa con esta cruzada al tiempo que arrincona y se deshace de funcionarios del gobierno anterior incómodos – me refiero al gobierno del comandante supremo – y como corolario intenta arrinconar y acabar moral y políticamente con el liderazgo de @hcapriles y de los lideres emergentes.

El problema en este juego, en apariencia bien pensado, es que el país no es pendejo y sabe muy bien que la corrupción se encuentra por definición asociada al ejercicio del gobierno y en el país el partido de Maduro lleva 15 años gobernando. Ellos están esperando que Capriles salga corriendo del país para dejar a la alternativa democrática como un ejército en desbandada, esperan que los ciudadanos nos auto censuremos y dejemos de expresar libremente lo que pensamos y nada de eso ocurrirá.

Al gobierno les va a saltar la liebre por donde menos esperan. Ellos, en medio de su infantilismo institucional y su limitada visión estratégica, creen que el discurso democrático de Hugo Chávez obedecía a una debilidad de carácter y no a una postura necesaria para mantener el poder. Cabello lo ha dicho en diversas oportunidades, “nosotros somos unos locos que sólo el buen juicio del comandante nos ponía freno”. Pues señor, déjeme decirle que los locos están en encerrados en lugares donde deben ser tratados, ya que con desviaciones de conducta no es posible gobernar un país. Revisen estudios focales, salgan a hacer gobierno de calle sin la parafernalia y los escoltas para que escuchen lo que realmente piensan en los pueblos y barrios del país. Pretender gobernar sobre las armas y el odio es tan peligroso como dormir en un nido de alacranes.

Lo he dicho en anteriores oportunidades, vienen tiempos difíciles porque estamos siendo gobernados por una élite sobrevenida sin conciencia de su rol histórico ni el nivel de estadistas mínimo necesario para unir el país y generar prosperidad. Por ahora Maduro se mantiene gracias a la savia heredada del ex presidente Chávez, pero él “desfarata” en cada acto esa herencia, y en los próximos meses es altamente probable que sea el personaje más despreciado de la política mundial. Ante la falta de pueblo se aferrarán a la violencia para mantenerse en el poder, pero el mismo pueblo que los puso ahí se encargará de expulsarlos. Nuestro principal aliado en la lucha democrática es precisamente el pueblo y la organización popular. Ese debe ser nuestro trabajo, lento pero seguro. Prefiero tener mil comités de defensa del medio ambiente, del agua, del empleo que todos los canales y medios usados por el poder constituido como el opio del pueblo. Ese es el camino, he ahí la vía para la reconciliación, la paz y el progreso.

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Carlos Valero.