Trino Márquez: Globovisión: elaborar el duelo, superar el duelo

La salida en avalancha de Globovisión de sus anclas y fundadores                 -periodistas, productores, investigadores- y las razones que acompañan su decisión, definió claramente la tendencia por la que marcha el canal: en poco tiempo será una pieza más del vasto aparato comunicacional hegemónico montado por el tándem castro-chavista para tratar de imponer la visión  y preservar el poder de la claque dominante.

El giro hacia el oficialismo de la planta -comprada por un grupo de empresarios cercanos a Diosdado Cabello con el fin de torpedear la gestión de Nicolás Maduro- forma parte de los pactos versallescos entre el Presidente de la Asamblea Nacional y el Presidente a juro para mantener la cohesión del chavismo en medio de la descomposición que experimenta luego de la partida del caudillo. La debilidad política de los rojos, reflejada en las encuestas serias –por supuesto que no en las de los alabarderos tarifados- y la cercanía del 8-D, los han llevado a apretar las clavijas en todos los medios de comunicación en los cuales ejercen el control o influencia. La Red Nacional de Medios Públicos -de la cual Globo formará parte, aunque no de forma oficial- tendrá que aumentar la intensidad de los ataques a la oposición, cubrir con una capa de humo aún más espesa los problemas nacionales y promover las acciones del Gobierno hasta convertirlas en hazañas asombrosas. El mismo guión seguido por los comunismos conocidos: Unión Soviética, Europa Oriental, China, Corea del Norte, Cuba.

Sin embargo, como advierte el editorial de Analítica del 21 de agosto, el severo control comunicacional, la autocensura y la propaganda compulsiva, no les ha servido a Maduro para mejorar su maltratada imagen, ni a su precario gobierno para consolidarse. Gobierno y Presidente siguen siendo endebles, sin atractivo popular, sostenidos por una claque militar enriquecida y corrupta y por los socios cubanos, adueñados de esta postrada colonia. Moraleja: la legitimidad y popularidad de un régimen necesitan de medios de comunicación eficaces, axioma establecido por Joseph Goebbels, pero no basta con poseerlos; se necesita que la gestión del gobierno sea exitosa para que la propaganda, la exageración y la mentira, prosperen. Precisamente este componente le falta al  gobiernito de Maduro. Los éxitos no se palpan y por esa razón la erosión no se detiene, a pesar de dominar casi todo el espectro televisivo y gran parte del conformado por las ondas hertzianas.

En esta carencia hay que enfocarse para calibrar en su justa medida la pérdida de Globovisión. No hay duda de que se trata de un golpe doloroso. El canal de La Florida fue un instrumento esencial de la resistencia numancina librada por los venezolanos para impedir que en el país se impusiera una dictadura totalitaria como la cubana. Globo no fue un canal neutral en el sentido asexuado del término. En Venezuela no tiene cabida la neutralidad valorativa. Invocarla es un ardid de los pusilánimes y los agentes encubiertos del régimen. No se puede ser imparcial ante un proyecto deliberado de destrucción de  la democracia y la república como el que se puso en marcha en 1999. Habría sido una tremenda irresponsabilidad haber pretendido ser “químicamente puro” ante el comportamiento de una clase gobernante dispuesta a “refundar la República” a partir de la demolición de las instituciones democráticas, la imposición de un pensamiento único y la abolición de cualquier forma de independencia de las instituciones del Estado y de las organizaciones de la sociedad civil. Globovisión se cuadró con la defensa de la libertad de información, expresión, comunicación y pensamiento, valores pertenecientes a la cultura occidental, que dieron origen a la democracia moderna y a la lucha contra el poder omnímodo encarnado por los monarcas absolutistas. Entre la oposición democrática y Globovisión se formó una alianza natural porque hubo coincidencia de valores e intereses. Ambas defendían principios similares.

Esta coalición se fracturó. Globo será, en el mejor de los casos, el lado menos agresivo, o más amable, de VTV. Será una planta descafeinada, cuyo propósito residirá en hacer más potable la tragedia que vivimos. La defensa de los principios intrínsecos a la libertad, la democracia y la República en el plano de la comunicación, ya no serán su preocupación.

Este duelo hay que elaborarlo y superarlo por doloroso que sea. Hasta ahora la oposición tuvo la fortuna de contar con esa poderosa imagen y voz. A partir de este momento debe reinventarse e innovar para que el duelo no se eternice.

@trinomarquezc