Hernán Porras: ¿Ley Habilitante? ¿A favor o en contra de los corruptos?

Qué absurda se ha vuelto la política en Venezuela en los últimos meses. La mediocridad y la mentira están a la orden del día. Los noticieros (los pocos que quedan) y las tintas de los impresos se llenan de noticias muchas veces sin ningún aval ni referencia. Decir que en Venezuela se combate la corrupción es una de las mentiras más grandes que nos ha tocado vivir y, aún peor, decir que se necesita una Ley Habilitante para combatirla es la jugada más nefasta que cualquier estratega político puede realizar. Pero lo más risible es que el Presidente Maduro decida jugársela con el tema anticorrupción.

El Poder Moral, que ha estado secuestrado por más de 50 años, tiene amplias facultades para vencer la corrupción en Venezuela, pero no solamente la que ocurre a diario, cuando cualquier policía te matraquea en las calles o cuando los funcionarios del Estado te piden una “ayudaíta” para sacarte un permiso o un papel en la gran burocracia, sino también la que ocurre a gran escala con los negocios inter-gobierno. La Contraloría General de la República, que pertenece a este poder, tiene potestades y poderes suficientes para actuar sobre las alcaldías, gobernaciones, instituciones del Estado, empresas públicas y hasta privadas, donde el guiso se haya hecho presente.

Antes, hasta los adecos y copeyanos cuidaban las formas, dándole la gerencia contralora al partido de oposición. Si el presidente era adeco, la Contraloría era copeyana y viceversa ¿Había corrupción? Claro que la había, pero se negociaba y dejaban de robar o, por lo menos, paraban el grifo. En la Contraloría actual, el gobierno se paga y se da el vuelto. Se esconden los casos de corrupción y solamente se sacan si el funcionario se vuelve incómodo para el Gobierno Nacional. Es así como, en la actual administración, si se aprueba una Super Ley AntiCorrupción y se crea una cárcel solamente para los corruptos en Venezuela, se llenaría rapidito y se tendrían que crear miles de cárceles en el país. Pero para reformar la ley no hace falta ninguna Ley Habilitante. Esto es lo más absurdo que se haya planteado jamás.

El Comandante Supremo, como llaman al difunto presidente Hugo Chávez, manejaba los casos de corrupción con extremo celo. Poseía un equipo de “investigadores” que se metían en los supuestos guisos y, de un plumazo, cambiaban al gerente o lo mandaban para algún consulado o embajada, donde estaría neutralizado por un rato hasta “enfriar el tema”. Sin ir muy lejos, el hermano de Jesse Chacón cayó en desgracia porque fue detectado por este equipo anticorrupción que solamente le reportaba al Presidente Chávez. Como él, cayeron muchos. Claro, en este equipo también se iban cambiando las cabezas, porque algunos finalizaban el guiso y se comían el mondongo completo sin reportarle nada al Presidente, pero igual siempre eran descubiertos por alguien a quien no le mojaron la mano o que era realmente honesto y le obedecía ciegamente al Presidente Chávez. Así funcionaban las cosas en la Venezuela de Chávez. Ahora, en la Venezuela de Maduro, no sabemos como pintan, pero me imagino que el Presidente Maduro debe estar tan sorprendido con todo lo que está viendo en su administración que ahora le dio por luchar contra el gran monstruo de la corrupción. Señor Presidente, con todo el respeto que usted se merece, para luchar contra la corrupción debe comenzar por mover la mata en todas las instituciones del Estado, pero moverla de verdad, no cambiar a los ministros o viceministros a cada rato porque los detectaron en algo raro. Mover la mata implica que caigan todos los mangos, los verdes y hasta los maduros, porque generalmente la corrupción se cocina justo por debajo de los ministros y viceministros, en los cargos que mueven, compran, aprueban contratos, licitaciones, adquisiciones; y que, a veces, sin querer o queriendo, salpican a los viceministros y ministros.

Estoy de acuerdo en luchar contra la corrupción, pero debemos comenzar por dar el ejemplo y tener presente que las roscas y los corruptos están frente a usted todos los días y que usted confiadamente hasta firma sus puntos de cuenta. Antes de firmar, investigue y llegue al final de cualquier negociación. También debe investigar que detrás de cada acto de corrupción en la administración pública, hay una empresa privada de cualquier color beneficiándose directamente. Y recuerde que si “Detrás de cada gran fortuna hay un delito”, como dijo Balzac, habría que comenzar con unos cuantos que tienen las manos llenas e ir reconstruyendo su fortuna, bolívar a bolívar, dólar a dólar. Por lo pronto, la corrupción en Venezuela es y seguirá siendo como el aire acondicionado, está en todas las oficinas.

Hernán Porras
Director
EntornoInteligente.com
[email protected]