Así rumbeó Cruz-Diez en su cumpleaños (Fotos)

Fueron 4 días intensos en Panamá. Como si miraras por un segundo varias de las fisicromías que hizo Cruz-Diez en los años 60. Intenso pero jamás cansón.

Mi grupo salió de CCS a Maiquetía con la emoción propia de ir a algo que parecía inalcanzable. Lo era, pero ya no. Noventa coloridas primaveras.

Para hacer el cuento corto, el sábado en la mañana fuimos al taller de Cruz-Diez en Ciudad de Panamá. Mostró cosas increíbles, cosas históricas, propias de la mitología Cruzdiezana. Libros ilustrados por el, catálogos, manualidades, etc. Todos los presentes no podían creer lo que estaban viendo, además de estar en su biblioteca, su lugar especial donde se sienta a crear, a diseñar. Mas tarde llegó otro grupo de gente, mas artistas plásticos venezolanos que han acompañado a Cruz-Diez en su historia. La sesión fotográfica fue implacable. Eso parecía un mundial de fútbol pero de pintores, escultores, cineastas y el taller panameño de Cruz-Diez era el Maracaná del arte.

En la noche hubo una fiesta en el hotel Bristol. No se donde está exactamente, ni como se llega porque los organizadores alquilaron un autobus: The Boss Party. Por dentro era una discoteca total que me trajo recuerdos trasnochados de Paladium. Si, la del CCCT. En ese bus, el “ride” duró como 45 minutos. La mezcla generacional era dispareja, pero las ganas de celebrar estaban acopladas. Así llegamos al lugar de la recepción y nos recibieron con sombreros de Panamá. Mujeres y hombres se colocaron su pieza y directamente comenzó la celebración para no entrar en detalles. El mejor trío musical que he escuchado en mi vida estaba ahi, tocando y gozando. Tocaron todas las canciones latinas de todos los tiempos. Una de las nietas del Master, como a veces le dicen, cantó el bolero Encadenados. Increible. Hubo una hora loca bien buena, todos gozaron.

Así se fue yendo la noche hasta que cantaron cumpleaños. Muchos abrazos, muchos besos, mucho cariño, mucha admiración era lo que se respiraba y transmitía en el ambiente. Creo que son los mejores 90 años que he ido en mi vida. Cruz-Diez representa lo mejor que puede tener el venezolano, pasión por el trabajo, innovación, perseverancia, creatividad, amistad, familia.

Fueron 4 dias intensos. Quedarán marcados en mi mente como un tatuaje colorido de Cruz-Diez y siempre podré decir “Yo brindé con Cruz-Diez cuando cumplió 90 años”

Por Isaac Bencid