Marta Colomina: Boliburgue$e$ gritan: al ladrón, al ladrón

Sin éxito, Maduro ha obedecido las órdenes de los Castro para distraernos de los graves problemas generados por la ineptitud y corrupción de su gobierno y la debacle heredada de su difunto “padre”: ha reincidido en el cuento del “magnicidio” (ya lleva 6); intentos infructuoso de reeditar “Paracachitos II”; la “fiscala” dice haber encontrado pruebas sobre El Caracazo para imputar a altos funcionarios de la época y acuerda con el Minci difundir la “verdad de la represión política del año 58 al 98″, pasando por alto, ¡faltaría más!, los asesinatos de los golpistas del 4F y del 27N.

Maduro está aferrado obsesivamente a la última de las órdenes cubanas: el simulacro de lucha contra la corrupción. Venezuela es el país más corrupto de América Latina, según cifras de Transparencia Internacional. Así que simula montarse sobre ese caballo de Troya al anunciar que no le “temblará el pulso para aplicar la ley ante casos de corrupción”. Pero no va contra la monstruosa corrupción de sus boliburgueses que han saqueado las reservas internacionales y endeudado a Pdvsa y al país hasta el punto de que, con el barril de petróleo a más de $100, ya no hay divisas para la importación de alimentos y medicinas: va contra la disidencia política, a la que inventa falsos casos de corrupción, a pesar de que los bienes públicos están mayoritariamente en manos del Gobierno. Maduro pugna por las 3/5 partes de los votos en la AN para tener poderes ilimitados que le permitan frenar represivamente el crecimiento de la oposición y la caída del apoyo popular a su régimen, como registran todas las encuestas. Andan con el $ maletín intentando comprar el voto 99 que les falta. Como hasta ahora (23-08) no han podido, optarán por violar la Constitución, como hicieron para inhabilitar a Mardo.

Llegado fraudulentamente al poder, Maduro no tiene empacho en gritar que “la revolución surgió como una respuesta contra la descomposición moral”, y lo dice acompañado de los tiburones que cayeron a dentelladas sobre las notas estructuradas, casas de Bolsa, bancos del Estado, contrataciones públicas y las divisas saqueadas a través de las “empresas de maletín” denunciadas por Giordani y por él, hasta hace poco, vocero de la política oficial, Mario Silva. Una investigación de Ecoanalítica revela que el 40% de las compras externas oficiales son ficticias. Hay gran desviación de recursos por parte de empresas del Estado que sobrefacturan las compras en el exterior: reciben las divisas pero no realizan las importaciones (de cada $100, se quedan con $40). Ahí están, frente a las narices de Maduro, los delitos de narcotráfico, concesiones y contratos denunciados por el narcotraficante Makled (protegido por credencial del TSJ como Comisario de la Sala de Casación Penal), de cuyo juicio excluyeron a los altos militares, ministros y diputados acusados de dichos delitos. Tan pana del Gobierno ha sido, que hasta circuló carta de agradecimiento de Chávez a la fundación Makled.

Las 3 “sardinas” enjuiciadas por los $2.200 millones que se “perdieron” en las 120 mil toneladas de alimentos descompuestos en Pudreval, ya están en la calle, mientras el insaciable tiburón mayor sigue arruinando a Pdvsa, sin recibir ni un regaño por la estafa de $540 millones del fondo de pensiones de los trabajadores de Pdvsa. La podredumbre del Plan Bolívar 2000 abrió el camino del inmoral apoyo militar al régimen por vía de la corrupción estimulada desde el poder. El acucioso Joseph Poliszuk (EU) hizo un listado sobre los 14 años de corrupción que debería estar en la mesita de noche de Maduro y de la 1ra. Combatiente. En él aparecen el frondoso jardín de Flores de la AN y los “casos documentados en 2009 contra los dirigentes del PSUV Luis F. Acosta Carlez, Diosdado Cabello, Ronald Blanco La Cruz, Gian Carlo Di Martino, Juan Barreto y otros, que suman más de $711 millones, que alcanzaban para construir un hospital en cada lugar donde gobernaban”. Diosdado, como gobernador de Miranda -añade Poliszuk- habría espalillado (entre otras denuncias, todas engavetadas) Bs. 400 millones por remodelar 2 baños. La contralora (E), ansiosa de convertirse en titular, dijo no haber encontrado “vicio” alguno en la gestión de Cabello. Sumemos el maletín de Antonini, robos de empresas y fincas sin pago de justiprecio; centrales azucareros; $20 mil millones de sobreprecio en plantas de Corpoelec, desfalcos dell Fondo Chino, Bandes, empresas básicas, etc., etc.

Así que, como preguntaba Teodoro Petkoff estos días en Tal CualNicolás ¿quién es el que roba aquí?

(Después de una semana de vacaciones, reapareceré, Dios mediante, el domingo 8 de septiembre).

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