Rafael Muci-Mendoza: Elogio de la carroña…

Se alimentan de carne podrida, emiten cadaverina y putrescina de hedor nauseabundo; no se toleran ellos mismos. Eso es lo que son, pájaros de mal agüero; personificación de las desgracias que producen; inventados tragasantos de misal y crucifijo. Rebullones, que invitan a persignarse e invocar a Dios para que los aleje. ¡Llévatelos viento de agua como te llevaste al otro… ! Son la representación del vicio, la protervidad, lo crapuloso y la boca sucia. Mírenlos en la Asamblea, expulsando por la jeta contenido intestinal, sapos y culebras, acusando al ladrón… señalándose a sí mismos. Portan en sus frentes la impronta de la entrega a Cuba: son reos de traición, por la adopción de sus inhumanos procederes, la golpiza, la descalificación del contrario y la indolencia agravada.

La doméstica que nos trabaja no ha venido en dos días. Su nuera en trabajo de parto y el niño viene mal. De todos los hospitales la han rechazado. No tienen cómo atenderla. Se va a la Maternidad y llama desesperada para que le prendamos una vela… La salud es una entelequia, ya no es más un bien social. Nadie en su majestad improvisada renuncia; yo lo hubiera hecho avergonzado; no existe probidad, la integridad es valor devaluado. Los carroñeros quieren robar más, ahítos de dinero los malditos quieren más poder.

De manos de testaferros, desapareció Globovisión, ahora reemplazada por una chinchurria informativa; nuestra solidaridad con todos los ofendidos; nuestras lágrimas por los vendidos. De acuerdo al Éxodo, el maná fue el pan enviado a diario por Dios a los israelitas en el desierto durante cuarenta años. El maná que a nosotros Él nos envía es la fortaleza, nuestro sostén y afán por la libertad y la democracia. Debemos unirnos en el amor y la esperanza, la esencia de la existencia humana.

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