Los paparazzi implicados en el accidente de Diana solo fueron condenados a tres euros

Han pasado 16 años. Sus hijos ya son hombres y ella sería abuela. Diana de Gales y su muerte siguen siendo un misterio. Aunque las conclusiones de los informes policiales hablan de exceso de velocidad y de un conductor con copas de más, Scortland Yard ha abierto una investigación ante la aparición de algunas declaraciones en las que el accidente cobra visos de operación encubierta.

Pocos son los que creen que Diana de Gales fuera asesinada, aunque su imagen pública fue tal, que una muerte tan común, igual a la de millones de personas no llena al público. Sus affaires, cada vez menos disimulados, causaban incomodidad en palacio. La Reina Isabel pasó por los peores momentos de su mandato. Su rigidez y escasa sintonía, chocaban con la sonrisa cabizbaja de una Diana que nunca se acostumbró a la frialdad de la corte y a un marido, Carlos, que siempre estuvo enamorada de otra. Para más inri y en contra de lo común, más mayor, con menos clase y menos atractiva.

Pero el tiempo ha demostrado que ese matrimonio, forzado por las apariencias, fue una farsa con terribles resultados. Guillermo ha sabido elegir mejor y ha colocado en palacio a una Kate que ya supera en cariño a su propia madre. Una chica atractiva, de sonrisa fácil, y muy familiar. Seguro que los errores de Diana han sido el libro de cabecera de una Kate que también ha sufrido como pocas el acoso de los paparazzi. El último en situación más que comprometida… con su marido. Sus fotos semidesnuda dieron la vuelta al mundo. Ahora las que las dan son las de su primogénito.

Los paparazzi fueron ese 30 agosto de 1997 los primeros señalados por la muerte de Diana, siempre perseguida por una nube de ellos. Siete de ellos fueron incluso detenidos, acusados de ser parcialmente responsables del accidente. Dos años después el juez del caso descartó que los paparazzi tuvieran algo que ver con el terrible accidente. Pero Al Fayed que siempre ha creído que el noviazgo con su hijo (muerto en el acto) fue la razón del accidente, y que no fue tal. Apeló y el Tribunal condenó a tres de los reporteros a un euro cada uno. Hoy las estrellas (la última ha sido la top Bundchen) llevan un séquito de guardaespaldas que no dudan en emplear las malas artes para intimidar a unos paparazzi que siempre han existido y existirán, pero que desde ese día, desde ese 30 de agosto de 1997 nunca serán vistos de la misma forma.

Fuente: Teinteresa