Exequíades Chirinos: Puro humo

En ocasiones nada es más acertado que tomar en préstamo el título de una obra, en este caso “Puro Humo”, del connotado escritor Guillermo Cabrera Infante, hombre de letras nacido en Cuba y crítico – hasta su muerte – de la dictadura de Fidel Castro.

Pero, es necesario advertir que su extraordinario libro “Puro Humo” dista mucho del puro humo del gobierno de Nicolás Maduro porque la humareda de Cabrera Infante es aquella del tabaco, mientras que el vaho gubernamental es sinónimo de cortina mediática para intentar tapar los problemas de los venezolanos.

La estrategia de crear una cortina de humo la usó reiteradamente el extinto presidente Hugo Chávez, quien recurrió desde 1999 hasta su muerte a la tesis del magnicidio, tema convertido en una maniobra recurrente cada vez que observaba una baja de popularidad entre sus seguidores.

Igualmente, cuando aumentaban los precios de la canasta familiar, se disparaba el número de crímenes en el país o surgía un escándalo de corrupción (en miles de millones de dólares), Chávez pedía la asesoría de los dictadores Castros quienes sin rubor alguno recomendaban: “aplique el ‘pote de humo’” y, ese humo, era el anuncio de un nuevo magnicidio, al extremo que en sus 14 años de mandato se contabilizan 63 denuncias de intentos de asesinato, de acuerdo a la cifra del periódico Ultimas Noticias.

En épocas electorales, ese puro humo estratégico oficialista alcanzaba su cenit porque, más allá de los recurrentes magnicidios aderezados con fábulas cohetes, tropas, rambos, etc, agregaban otros tópicos pretendiendo ver si pegaban algunos de esos temas en la opinión pública.

Por ello, un día cuando se producía una remezón el país y el gobierno estaba contra las cuerdas, Chávez sentenció: “!a Bolívar lo mataron!”, aseveración que sirvió de insumo para poner en marcha la propaganda oficialista a fin de acallar las protestas por bajos sueldos, despidos injustificados, incumplimientos de contrato o, sencillamente, las justas exigencias de la gente.

Ahora en estos cien días de Nicolás Maduro la tesis del magnicidio se mantiene como estrategia number one del régimen, siendo la segunda el sabotaje, dado que todo lo malo que está sucediéndole directamente a él, a su gobierno, a sus ministros y a sus directores es producto de un “sabotaje de la Derecha”, argumento que no se cree la gente como revela la reciente encuesta de IVAD cuyos resultados indican que sólo 3,6% de los venezolanos atribuye a saboteadores la crisis energética.

Los ciudadanos venezolanos quieren, entre otros, solución a los problemas que acarrean el pésimo servicio eléctrico, la escasez de alimentos de primera necesidad y la inseguridad e indefensión personal cuyo saldo es muertes y heridos todos los días. Aspiran una mejor calidad de vida, desmejorada totalmente por las malas políticas gubernamentales.

Seguro vendrá un nuevo tema para intentar imponer la estrategia Puro Humo como ese de que apareció el diputado 99 para aprobar la Ley Habilitante o los allanamientos a la inmunidad parlamentaria de los diputados de la oposición porque, en el fondo, no existen respuestas de mediano plazo a la crisis eléctrica como tampoco existen soluciones al drama penitenciario.

La salida es darle el poder a la gente el próximo 8 de diciembre para que desde los gobiernos locales se logre presionar al gobierno nacional a fin de que la agenda de las soluciones suplante de una vez por todas a esa fumarola de inventos con los cuales pretenden tapar la incapacidad gubernamental.

@exequiades