Eddie Ramírez: Tiempo de maduración

Maduro ya no madura. Por falta de nutrimentos se quedó pasmado. Le sucedió como a los frutos  que se cosechan demasiado verdes o que  les falta agua o fertilizantes para alcanzar su pleno desarrollo. Por  ello el esfuerzo debe dedicarse a la maduración de la MUD y de la crisis.

Somos defensores de la MUD. Su trabajo ha sido arduo y ha tenido que lidiar con los ataques del Gobierno y de algunos opositores. Éstos la critican, con razón,  por ser un tanto sorda y poco amplia, pero a veces cometen el exabrupto de difamarla con acusaciones de “colaboracionista” o de “complaciente”. Muchos no entienden  que dentro de la misma hay dos puntos de vista. Unos piensan que lo procedente es seguir criticando al régimen, pero sin mayores confrontaciones, e ir ganando adeptos para dar la estocada en la elección del 2019. Otros son partidarios de respuestas  contundentes para precipitar una crisis que desemboque a corto plazo en un gobierno de transición. Ambas apreciaciones  tienen pro y contras, aunque nos inclinamos por  la última.

Por otra parte, aunque simpatizamos con la idea de ampliar la  integración de la MUD, entendemos las dificultades.  Así como hay muchos nanopartidos hay infinidad de nanoorganizaciones de la sociedad civil que  representan a muy pocos.  Ante esta dificultad quizá lo procedente es incluir algunas personalidades con peso específico y que tengan  diferentes puntos de vista. Madurar  a la MUD requiere sensatez, pero el tiempo apremia.

Hasta hace pocas semanas se podía percibir que el tiempo jugaba a favor del ilegítimo. Hoy pareciera que le es adverso. La inseguridad, inflación, escasez de  productos,  demandas laborales y deterioro de los servicios han merecido el rechazo popular. A ello hay que agregar el  descontento en la Fuerza Armada  por  la doble nacionalidad  de Maduro,  la permisividad hacia  Guyana ante el otorgamiento de concesiones petroleras en el área en reclamación, la injerencia cubana, los asesinatos de miembros de cuerpos de seguridad  por parte de malandros tolerados por el régimen, la perversa política internacional y  los absurdos señalamientos de magnicidios y de sabotaje en instalaciones petroleras y de electricidad. .

Lo citado  indica que   está madurando una crisis que debe desembocar en un período de transición que comprometa al sector político de  la alternativa democrática, a una parte sensata  del Gobierno, a los sindicatos, iglesias y Fuerza Armada.  Esperar al 2019 tiene a su favor que casi todos los ciudadanos se habrán desencantado del régimen. Sin embargo, el país quedaría en ruinas, se aceleraría la fuga de capital humano y existe el peligro real de que aún sin apoyo popular el régimen se atornille por el miedo, la represión y el secuestro total  de las instituciones.  Es tiempo de madurar dentro de la Constitución.

Como en botica: Denunciamos a El Zabayar, quien sin renunciar a la ciudadanía venezolana, ni a su curul, se alistó en un ejército extranjero y genocida. Mañana  otro rojo se alistará  en la FARC o en el ejército guyanés. El general Berthier, creador del Estado Mayor en 1795, no pensó   en lo ineficiente que puede ser un Estado Mayor Eléctrico y uno Petrolero ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

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