Luis Manuel Aguana: La CIDH y la estupidez de Hugo

Estimados amigos,

Quiero recordar hoy, que Venezuela se separa del Sistema Interamericano de los Derechos Humanos, una nota que escribí en mayo del 2012 cuando Hugo Chávez anunció en su cadena nuestra separación de la CIDH. No le quito ahora ni una coma.

Un abrazo,

Luis Manuel Aguana

 

Le decían con cierta sorna a un Presidente norteamericano en una campaña electoral, cuando demostró sin lugar a dudas su incompetencia y fracaso en el desempeño de su gestión, “es la economía, estúpido”. A Hugo Chávez le diremos ahora, no solo por su incompetencia y fracaso deliberado en materia de DDHH, sino por el “aparheid” abierto y persecución a la disidencia de su régimen, “son los DDHH, estúpido”.

Y si hay dos temas en el mundo civilizado y globalizado de hoy que ningún gobierno se podrá quitar jamás de encima y para siempre serán el Ambiente y los DDHH. Y aquellos que han tratado de hacerlo caen en una especie de arena movediza que al moverse más, se hunden más. No hay nada más implacable que un activista disidente que lucha por los principios. Nadie les paga por hacer eso; mientras más los golpeas, mas levantan la cabeza. Mientras más atropellas los Derechos del Hombre, mas salen a la luz muchos defensores. ¡Y cada vez hay más activistas y son más respondones! Podríamos preguntarnos, ¿Será verdad que Chávez pensará que con denunciar el Pacto de San Jose, en vigor en Venezuela desde 1978 (Gaceta Oficial No. 31256 del 14-6-1977) que establece la Corte Interamericana de Derechos Humanos, se quitara de encima toda la suciedad de su régimen violatorio a los Derechos Humanos? Si se lo dijo alguien de su gobierno, ese seguramente le está mintiendo para fastidiarlo y dejar que se hunda más.

Y lo más ridículo de todo esto es que se crea que al salir Venezuela de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y consecuentemente de la OEA, dejaremos de hacer lo que hacemos, denunciándolo incansablemente en el país hasta donde se pueda e internacionalmente siempre. Que solo se imagine a una Yoani Sánchez multiplicada por mucha gente, con nuestras redes sociales, y si esto perdura, por otros medios ya conocidos internacionalmente, adentro y afuera del país. ¿Creerá de verdad Hugo que cerrando la puerta del país acallara los gritos de las madres que han perdido a sus hijos por la delincuencia desatada por su gobierno, o los familiares de los presos políticos sepultados en sus cárceles? ¿Creerá de verdad que metiendo la cabeza como el avestruz dejara de oír la sentencia del pueblo venezolano?

Hay muchas definiciones de la estupidez humana. Pero hay una que particularmente me gustó en relación a esta nota y es la de Carlo M. Cipolla: “Una persona estúpida es una persona que causa daño a otra o grupo de personas sin obtener, al mismo tiempo, un provecho para sí, o incluso obteniendo un perjuicio”. Nada más cierto en el caso de Hugo. Pero la definición de hacer daño se queda corta. Hugo cree que nos hace daño. Lo verdaderamente estúpido se centra en creer que los Derechos Humanos son algo que está escrito en un papel, o en una ley que se sigue o no, porque está sujeta a un Convenio Internacional. Los Derechos Humanos, Hugo, son algo que se defiende en este Siglo XXI como se defiende la Libertad. Un gobernante no “suprime” la Libertad porque le da la gana. Tampoco los DDHH. Eso dejó de existir en la época de la esclavitud.

No se para nadie en un podio para decir “a partir de ahora estudiaremos que no vamos a cumplir” lo que universalmente esta convenido. Elimino las leyes que lo regulan y ahora, porque me da la gana, desaparezco lo que ya es ley escrita y no escrita en la defensa de los Derechos del Hombre. ¡Estupidez humana!

Eso es como el error que muchas comunidades organizadas están cometiendo al dejar de elegir a sus representantes legítimos con votos porque el gobiernito comunal de Hugo no les reconoce. El único reconocimiento deviene del voto, de nadie más. Y si el gobernante local no lo reconoce, estará violando el principio básico de que la soberanía reside en el pueblo. Lo mismo ocurre con esto. Es cosa de principios. Hugo decide que aquí ya no reconoceremos a la CIDH. Muy bien, pero no por eso desaparecerá por arte de magia el respeto que se les debe a los Derechos Humanos universalmente aceptados como lo indica la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Y si los viola, igualmente esa causa estará allí hasta que regrese la vigencia plena del Estado de Derecho. No serás impune Hugo…

El concepto de los derechos inherentes a la persona humana no es una concesión graciosa de los Estados, ni en este caso de Hugo. Los DDHH están por encima de los Estados y su soberanía. Ésta es la conceptualización moderna que gira ahora en torno a la defensa de los DDHH internacionalmente. No existe ahora eso de que algún Estado o gobierno “no le de la gana” de cumplirlos o “salirse” del sistema de DDHH. Hugo, los Derechos Humanos no dependen del reconocimiento de los Estados, son inalienables y no se pueden negociar.

Y algo más, en el caso de los Derechos Humanos el principio de soberanía no es absoluto y no va por encima de los derechos de la persona humana. Incluso se han visto casos internacionalmente de la injerencia de otros Estados ante la clara violación de esos derechos en países cuyos gobernantes los han atropellado vilmente, justificándose esa injerencia por razones humanitarias.

Como ves Hugo, ese desplante hecho ante las cámaras en tu última cadena (de verdad esperamos que lo sea) fue estúpido y sin ninguna noción de lo que hablabas. Salvo que lo hayas hecho de manera maliciosa, con la intención vana e inútil de ocultar algún plan de sucesión inconfesable que se lleve por el medio los derechos de todos los venezolanos.

Poca gente sabe, como muy posiblemente Hugo, que Venezuela fue pionera en la defensa de los Derechos Humanos en el continente. Rómulo Betancourt presidió la delegación venezolana en la 9na. Conferencia Panamericana de Jefes de Estado en 1948 de donde nació la Declaración Americana de los Deberes y Derechos del Hombre, siendo este el primer instrumento internacional en su tipo, siete meses antes a la Declaración Universal de los Derechos Humanos. ¡Nosotros fuimos los impulsadores principales del tema, antes que Naciones Unidas! Para la gran frustración del Iluminado de Sabaneta, Rómulo de nuevo sale de su tumba para callarle la boca. Hugo Chávez cree que ha podido degradar nuestra condición de pioneros en la defensa de los Derechos Humanos. Bien equivocado esta al tratar de borrar de un plumazo lo que se encuentra alambrado en nuestra estructura genética e histórica: la Libertad y los Derechos del Hombre.

Caracas, 4 de Mayo de 2012

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