Veneconomía Opina: La gran estafa

Cuando Venezuela retorne a la democracia, a la civilidad y a la cordura y los venezolanos miren en retrospectiva al país, éstos se percatarán que uno de los peores daños que estos tres lustros de revolución dejó es la gran estafa educativa y la profunda descapitalización de técnicos y profesionales que se le hizo a millones de jóvenes y a la nación.

En 2008, el profesor Claudio Bifano, ex vicepresidente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas, actual Presidente de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales y directivo de la Fundación Talento Venezolano en el Exterior, advertía en una entrevista a la periodista Marielba Núñez publicada en El Nacional, que “la miopía institucional sobre la importancia de la formación especializada” inducía a los jóvenes que “quieren desarrollarse como investigadores, o en otras profesiones, a emigrar a naciones que les ofrezcan condiciones apropiadas”.

Para esa fecha, ya el país había sufrido la baja de unos 20.000 técnicos y profesionales de PDVSA y, como recordaba el exprofesor Bifano más de un millar y medio de investigadores, la mayoría muy bien formados, habían despedidos de Intevep y estaban prestando servicio en los mejores centros de investigación y desarrollo en Canadá, Estados Unidos, México, Brasil y Francia, entre otros países.

Ahora, cuando ya se reporta que miles de jóvenes de otro sin fin de empresas expropiadas o arruinadas se han ido del país, por razones económicas y políticas, o por la grave inseguridad del país, El Nacional, en un reportaje de Andrea Montilla, resalta el incremento de jóvenes que busca extra fronteras mejores posibilidades para su formación de cuarto nivel. Lo más inconcebible es que entre las razones que se citan para esa preferencia están “las pocas opciones de trabajo para el egresado, la situación económica y de inseguridad, la escasa variedad en la oferta académica y la calidad educativa”. A las cuales se les suman, como indica el vicerrector académico de la Universidad Central de Venezuela, Nicolás Bianco en ese mismo reportaje, “la destrucción de instituciones como Conacyt y Fundayacucho, que antes fortalecían el acceso de los profesionales a los posgrados en el país…”.

Es oportuno un comentario sobre este tema hoy cuando la Misión Sucre cumple una década de fundada.

Resulta que esta Misión, una de las banderas de la revolución del trío Castro-Chávez- Maduro, desde 2003 hasta la fecha ha cometido una gran estafa para más de 600 mil jóvenes, entre egresados y estudiantes actuales, a quienes les han ofrecido “programas de educación universitaria” alternativos a la de universidades públicas autónomas.

Lamentablemente, os profesionales egresados de esta misión han demostrado en la práctica que no cumplen las más mínimas exigencias curriculares, de calidad y de preparación para insertarse en el mercado laboral de manera competitiva. Son jóvenes que trágicamente, al ser formados como “luchadores comprometidos con el desarrollo de la patria socialista”, en el mejor de los casos pasan a engrosar la abultada lista de empleados burocráticos, al servicio de una revolución que más temprano que tarde terminará por decepcionarlos profesional, ética y económicamente.

Además de toda esta millonaria legión de jóvenes venezolanos, el otro gran perdedor es Venezuela, el cual al descapitalizarse de su potencial intelectual, terminará dependiendo de personal cubano, chino, ruso o iraní. ¡Vaya soberanía nacional que se construye en revolución!