CVG retrasa decisión sobre contratos colectivos en el sector aluminio

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Los secretarios generales del sector aluminio esperaron hasta anoche una convocatoria de la Corporación Venezolana de Guayana (CVG) pero esta no llegó.

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Por mensajes de texto el presidente de la CVG, Carlos Osorio, y hasta el titular de la Corporación del Aluminio, Ángel Marcano, pidió a los representantes sindicales tener un poco más de paciencia mientras el presidente de la república, Nicolás Maduro, revisa con su gabinete los términos de los contratos colectivos.

La reunión es uno de los encuentros obrero-patronales más esperados y más importantes de los últimos tiempos, no sólo por la inédita mora en la discusión de los contratos colectivos en Guayana (tres y hasta cinco años) sino por el precario diálogo que ha caracterizado las relaciones laborales en la última década.

Tras la firma de la propuesta la semana pasada, elaborada por los secretarios generales y los presidentes de las empresas, el titular de la CVG debía presentar este miércoles una contraoferta al “lomito” de las convenciones colectivas conformado por las cláusulas económicas.

Entre los beneficios discutidos, los sindicatos exigen al Ejecutivo un aumento de 150 bolívares sobre el salario diario: 80 bolívares a la firma, 35 en 10 meses y otros 35 bolívares en 20 meses después de la firma.

El acuerdo de la semana pasada supuso, prácticamente, un nuevo anteproyecto, pues al principio de la negociación los sindicatos solicitaron hasta 400 y 800 bolívares de incremento por el rezago de los beneficios.

La situación ha obligado a los sindicatos, cuidadosos de la paz laboral en las últimas semanas, a reaccionar.

Asamblea en CVG
Los secretarios generales han convocado para hoy una gran asamblea en las puertas de la CVG para presionar la esperada respuesta a las cláusulas económicas.

El secretario general del Sindicato de Trabajadores de CVG Carbonorca (Sutracarbonorca), Emilio Campos, invitó al movimiento de los trabajadores a protestar contra el silencio de la corporación en las puertas de la casa matriz.

La decisión fue tomada anoche durante una reunión en la casa presidencial de CVG Alcasa, escenario de los últimos acuerdos entre presidentes de empresas básicas y los líderes del movimiento sindical del sector aluminio.

La movilización, también, es presionada por un grupo de trabajadores que ha amenazado con pasar por encima de sus representantes a quienes responsabilizan de bajar las estimaciones salariales.

Aunque ningún sindicato se ha pronunciado sobre la crítica hecha el lunes por un grupo de dirigentes, a lo interno se ha discutido sobre la negociación en una banda entre 120 a 150 bolívares.