Alfredo Álvarez: El Papa sugiere que hagamos política

Publicado en: Opinión

El Papa sugiere que hagamos política

Maria Luisa A. es mi amiga hace ya un largo tiempo. Podría decirse que nos une un afecto cálido y fraternal. Vale agregar que nuestra amistad discurre normal, muy a pesar de los sobresaltos que este país le puede imprimir a una relación de unos buenos amigos, que al pensar diferente, por encima de todo respetan sus “diferencias”. En realidad, debo decir que primero fue amiga de Milagros mi mujer, lo que reduce lo ya dicho, a un notable evento que data desde los primeros años del bachillerato setentoso en los salones del Liceo Mario Briceño Irragory de Barquisimeto. De los pantalones bota campana, del rock come flor de los Credence Clearwater Revival y la caústica presencia de sus majestades los Rollings Stone. Durante todo este tiempo, se logro consolidar entre todos nosotros una amistad a prueba de huracanes, tsunamis, deslaves, terremotos y polarizaciones políticas. No es algo fácil y ligero contradecirla, en su alma convive el fuego de la toda irreverencia Española y en su verbo, la capacidad destructiva de una bomba nuclear con todos los protones de uranio y plutonio que el hombre pueda ser capaz de fusionar. No es una chica fácil.

Ella votó por Hugo Chávez en 1998 animada y seducida -como muchos otros- por la falaz promesa de llevar a cabo en tiempo record un cambio estructural y ético en el seno de la sociedad venezolana. La Nena, como habitualmente le llamamos, creyó en eso y consagró su ardoroso verbo a tratar de ganar adeptos para esa causa, hoy, una pesadilla inerte y difusa. Su otra razón para sufragar por el difunto eterno, era estimulada por la notable “carencia de bolas” que ella apreciaba en la élite política del momento. Animada por esa controvertible razón, se lanzó con su habitual frenesí, a defender las bondades de un líder emergente, carismático, oportuno y el cual según ella, era un tipo con las bolas bien puestas. ¿Acaso, no todos los varones las tenemos en el mismo sitio? Me preguntaba yo con algo de incomodidad testicular.

No faltó mucho tiempo y un buen número de acaloradas discusiones en el seno de la familia, para que Maria Luisa recuperara la sensatez de un demócrata a carta cabal y se dejara de vainas. Desde su regreso a los meandros de la Republica Civil, ella ha sido un testigo electoral feroz e irreductible. Participó en todos y cada uno de los procesos convocados hasta la fecha por un CNE maula y trapacero. Hizo campaña por Manuel Rosales, repartió la tarjeta Mi negra, se fajó duro en las dos campañas de Capriles y ahora baila pegado con la candidatura de Alfredo Ramos a la Alcaldía de Barquisimeto.

No hay marcha, ni concentración convocada por la MUD a la cual no asista, arrastrando consigo un buen número de amigos vecinos, sobrinos, así como uno que otro ex novio de su hija Vicky, un amante tardío, o un aspirante a marido. Ya perdonó el pasado rojo de Henry Falcón, y espera encontrarse cara a cara con Andrés Avelino Alvarez, un diputado opositor de Lara, que saltó de manera bochornosa la talanquera ideológica que hoy separa a los venezolanos en la AN. Lo quiere ver para decirle en su cara hasta de que habrá de morir.

En nuestro último encuentro me pregunto sin darle muchas vueltas a su angustia ¿cuándo se acaba esta vaina? En su opinión Maduro es un amateur que está muy por debajo del lote donde pretende correr. El tipo –según ella- está completamente extraviado en una partida de softball sabatina, especialmente concebida para jubilados, gordos barrigones y cardiópatas. Me advierte, que en su opinión, el designado no calza los puntos del que te conté y él personalmente, con ayuda de Diosdado, cava aceleradamente la tumba donde reposarán los restos de ese cruce de gallo con cachicamo que llaman Socialismo del Siglo 21. Sin medir las consecuencias de mi ligereza, le indico que la vaina se acabaría el próximo lunes, entre 9:45 am y las 11.00 de la mañana.

Ardió Troya y recibí una felpa de las buenas. Cuando ya todo estaba como perdido, recordé unas declaraciones de su Santidad el Papa Francisco donde advertía que era una obligación de todo cristiano interesarse por la política, que no podía un cristiano verdadero eludir las obligaciones como ciudadano marcando distancia de la política, como si este fuera un oficio vil y deleznable. Vista la reacción de Maria Luisa ante mi impertinente respuesta soporté mi defensa en la exhortación de su Santidad Francisco I. La cosa cambio y me repreguntó sorprendida que como era eso de que un Papa Jesuita y Argentino está mandando a la gente a meterse en la política.

El sumo pontífice en la homilía pronunciada durante la misa matutina que celebra diariamente en la residencia de Santa Marta, donde habita en el Vaticano, habló acerca del compromiso de cada cristiano con la política de sus respectivos países. En efecto así era la cosa le respondí tratando de ser lo más convincente posible. El Papa nos sugiere que debemos incursionar en la política, como una obligación mas como cristianos. Si un ciudadano muestra interés por la política y además participa en ella, no andará luego, preguntando como un verdadero pánfilo desorientado, ¿cuándo se acaba la vaina? Le dije para intentar dar por cancelada la discusión.

Un ciudadano que actúa en política sabrá de seguro cómo y cuándo podrán suceder esos acontecimientos que tanto añora, porque él es parte de ellos. En consecuencia, no requiere que venga un portavoz iluminado a decirle previa ceremonia y protocolo como efectivamente es que se desenvolverán los hechos. El ciudadano que actúa en política sabrá cómo y porque acontecen las cosas, así de simple. Nos dice su santidad- agrego yo citando al Papa- “que un buen católico se implica en política ofreciendo lo mejor de sí mismo para que el gobernante pueda gobernar”, Para Jorge Mario Bergoglio, la política, conforme a la Doctrina Social de la Iglesia, “es una de las formas más elevadas de la caridad, ya que sirve al bien común”.

A estas alturas del juego la discusión lucia mas nivelada. Insistí en lo dicho por el Papa referido a que “los ciudadanos no pueden desinteresarse de la política” y al respecto había más todavía “Ninguno de nosotros puede decir: Yo no me meto en esto, ellos son los que gobiernan”. Según el Papa, lo mejor que se puede ofrecer al gobernante es la oración “para que gobierne bien, para que lleve nuestra patria, nuestra nación adelante y también al mundo” También destacó, que quien gobierna “debe amar a su pueblo porque un gobernante que no ama, no puede gobernar; como máximo podrá ordenar, poner un poco de orden, pero no gobernar”.

Más democracia.

Todos los males de la democracia pueden curarse con mas democracia le dije para responder a su nuevo petardo. ¿Qué debe hacer un ciudadano, si la política es un coto cerrado donde sólo entran los enchufados a un partido y a la camarilla del partido que en este momento está controlando las democráticas acciones de la MUD. Primero, le dije, muchas esas desviaciones que apreciamos en nuestros dirigentes, no son imputables a la política, son desviaciones muy personales, donde la POLITICA nada tiene que ver. Los errores de los políticos, no son errores imputables a la Política.

Carlos Fuentes nos advierte “que la democracia es un largo y doloroso aprendizaje colectivo”, y esa sentencia debe servirnos para entender que la política no es una tarea de unos pocos, para beneficiar a unos que por lo general son otros muchos. Todos, absolutamente todos debemos estar integrados a ese aprendizaje colectivo del cual nos habla el escritor mexicano. No hacerlo es escoger una ruta muy hostil que nos dibuja Platón desde su POLITICA, cuando advierte que el castigo por rehusarnos a participar en la política es que terminaremos siendo gobernados por seres inferiores a nosotros.

Lo que si debemos comprender, es que en la presente coyuntura, la política tal como la apreciamos está atravesada por el surgimiento de nuevas formas de acción colectiva caracterizada por exhibir una narrativa antagónica y muy excluyente. Eso no es nada político, eso es un suicidio vestido con el ropaje de una militancia fanatizada y sorda. Al incursionar en la política, como nos recomienda Francisco I nos rebelamos para pasar a ocupar la mayor cantidad posible de espacios públicos y la convertimos en una actividad de ciudadanos. Si somos buenos católicos, entonces seremos mejores cristianos comprometidos con la democracia.

Lo que debemos hacer es militar fervorosamente en ese credo, no permitir, bajo ninguna circunstancia que se nos inhiba el sentido de nuestro derecho a estar en la política. Si nos inhibimos, fortalecemos a nuestros adversarios. Que esa política que no nos gusta, esa de la magancería colorida, no es más que la consecuencia de nuestra inhibición y ausencia. La política no es responsable de la actuación de “ciertos políticos” y eso hay que tenerlo muy claro. El ciudadano debe exigir a que todo político esté obligado a rendir cuentas por sus actuaciones y a actuar conscientes además, que a mayor pobreza, será menor el grado de cohesión social. La tarea fundamental de un político es evitar la pobreza contribuyendo a la creación de un orden social equitativo y justo. Ese es su mayor tarea.

Tengo un amigo abogado que a falta de casos vive pegado al facebook y cualquier otra red social. Basta que alguien cuelgue un comentario animoso sobre la posibilidad electoral de la oposición venezolana, para que este prevalido de las redes, le haga saber que nada de lo que se haga en esa materia, tendrá un resultado feliz. Es verdad que se han generado una profusión de abusos de parte del oficialismo, que han erosionado de manera grotesca la disposición a participar en política de nuestros compatriotas. No hay duda que el CNE se pobló de maulas y gandules, pero no se les puede dejar actuar a su libre arbitrio.

Es cierto que la baja eficiencia política, genera una muy baja activación política, pero si la están condimentando desde que Dios amanece con ese pesimismo automático, será muy difícil seguir la recomendación de su Santidad. Cuando reforzamos la baja eficacia política, estamos validando una realidad que percibimos como inamovible, y eso es precisamente lo que persigue la propaganda oficial. Si además, la ayudamos desde acá, reforzando esa predica del desánimo continúo, estamos fritos antes de entrar al juego. La otra verdad de Perogrullo, es que si no nos incluimos en la política, tampoco será necesario hablar de baja eficacia política. En este momento -según cifras de Alfredo Keller- la oposición venezolana es una opción mayoritaria que sobrepasa 61% del universo elector, pero es necesario hacer de esa buena noticia, una realidad incontrastable y compartida por todos nosotros.

Maria Luisa compró la tesis del Papa, pero dejo para lo último su mejor carga de profundidad. Mirando al centro de la diana soltó la espoleta de su granada de aturdimiento.

-Olvidas acaso que yo soy agnóstica y no creo en esas cosas de la religión y menos en la fe católica.

-Pero no puedes negar que ese Papa es un tipo bien centrado y pertinente. Lo dicho es más que una verdad, es una constatación.

-Cierto, respondió sin prisa. Lo mejor de todo es que siendo argentino no ejerce como tal. Por eso me agrada, yo creo que tiene las bolas bien puestas.

-Blasfema, a su santidad no se le habla de esa forma. Además con Cristina y Maradona es suficiente, si es que hablamos de egos infinitos.

-Solo falta saber si no es un invento tuyo todo ese embrollo de los católicos y la política. Una vez me dijiste que en el Lago de Maracaibo había un monstruo que se parecía igualito el de Loch Ness.

-No olvides que poca fe se otorga los que tienen poca fe

-¿Eso también lo dijo el Papa?

No, Lao Tse.

Coño, estas inventando otra vez.

@AlfredoKbza

 

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