Marta Colomina: Maduro, la Fosforito y otros horrores

Siguiendo el afrecho ideologizante de los Castro que arruinó la isla hasta el extremo de la hambruna y prostitución infantil, Nicolás Maduro y su difunto “padre” optaron por una legión de “asesores” cubanos duchos en “sapeo” y persecución, en vez de rodearse de los excelentes técnicos venezolanos que habrían solucionado los miles de problemas que hoy devastan a Venezuela. Tan obsesionado está Maduro con paparruchas marxistoides, que ante los apagones cada vez más constantes e intensos y ánimo de la población cada vez más exacerbado, lejos de incorporar a un equipo de expertos nacionales, opta por otra cubanada: la de anunciar la “Misión Eléctrica” para el “buen vivir del pueblo, a partir de la unión cívico-militar para el desarrollo del modelo de gestión socialista” (… ) para consolidación de la patria y restitución del poder al pueblo”. Hasta los rojitos, cada vez más desencantados, saben que el“modelo de gestión socialista” ha consistido en derrochar los recursos públicos (que van a los bolsillos de los enchufados) en “proyectos” que devienen en cementerios, como pasó con las fincas e industrias otrora productivas. Mientras escribo, grandes sectores del país están sin luz: Valencia, Maracay, San Juan de los Morros, Caracas, Mérida, Maracaibo, Cabimas, Cumaná, Táchira y Trujillo. Las recientes encuestas de Keller, IVAD y Mercanálisis registran que Maduro pierde el favor popular “traspasado” por Chávez y que la “gran conspiración” y el “caos total” atribuidos a la “derecha fascista” y al Imperio, ya no logran tapar el tsunami de la corrupción, endeudamiento e incapacidad de quienes han arruinado el país y convertido en una colonia de Cuba.

Cuando Maduro repite que “garantiza el bienestar del pueblo” y ofrece salud y educación públicas de calidad accesibles para todos, queda desmentido por la dantesca caída del poder de compra que pone a los venezolanos a vivir al límite. Las encuestas indican que todas las clases sociales acusan al Gobierno de la escasez, los malos servicios, inflación e inseguridad, de los que Maduro culpa a terceros. El vicepresidente Arreaza declara que la ”guerra económica solo se enfrenta con producción”. Cínico; porque Venezuela es el único importador neto de materias primas de la región, incluidos los productos derivados del petróleo, imperdonable en un país petrolero, y porque su gobierno destruyó la producción de las empresas confiscadas, de las fincas de los grandes productores de leche y carne, de las cementeras y de todo lo “expropiado”. El BCV indica escasez de 17 alimentos básicos: en 85,8 de 100 establecimientos visitados falta la leche; en 85,3 el azúcar; 84,2 los aceites; 71,4 la harina de maíz, etc.). Mercal y Pdval están con anaqueles semivacíos La inflación en alimentos ya llegó al 65,5% anualizada, impuesto feroz para los más pobres. El venezolano de hoy no tiene acceso a los alimentos básicos, ni a la educación, salud, ni seguridad. Desde hace más de 4 meses están agotadas las medicinas para cáncer, lupus, VIH, hepatitis y cirrosis. Faltan insumos en todos los hospitales y clínicas. (Estas últimas acosadas por el régimen). El Banco de Sangre está cerrado por falta de reactivos y 4.106 hemofílicos no son atendidos por falta de dinero; no hay camas para pacientes psiquiátricos; un hospital de Carabobo lleva 15 días sin agua y la inseguridad azota a los hospitales por falta de vigilancia.

Protestan en todo el país porque se inician las clases con escuelas derruidas y sin el plan de alimentación escolar, así que, sin alimentos, los pobres no van a clase. Lo que sí hay es “adoctrinamiento”. En los textos de matemáticas, las fracciones se enseñan con “café de Mercal y pastillas de un CDI”. Lo que no dicen es que Venezuela exportaba café desde la colonia y Chávez acabó con la producción nacional. Hoy importamos café nicaragüense y brasilero. Tampoco mencionan que el 70% de los CDI están cerrados y que las pastillas cubanas probablemente estarán vencidas.

Entre tanto horror ¿qué va a hacer Maduro con esa monstruosa ignorancia de laFosforito sobre el drama carcelario, escenificado por la última “guerra de pranes” en Maracaibo, con 16 muertos, muchos de ellos descuartizados y sus órganos exhibidos como trofeo? ¿Cómo puede sostenerse un régimen en el que motorizados delincuentes (no trabajadores decentes) aterrorizan y asaltan a los ciudadanos, sin que el Gobierno haga nada y los pranes manden más que la Ministra, hasta el punto de que el “Mocho Edwin”, al que se le atribuyen los 16 crímenes, declarase tranquilamente a la prensa en las afueras del penal que “no está pensado mi traspaso e Iris lo sabe”?

La gobernabilidad está sobre la cuerda floja de un poder cada vez más esquivo. Por eso muchos se preguntan ¿Cuánto durará Maduro?

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