Científicos argentinos logran avance clave para terapia celular en retina

Científicos argentinos logran avance clave para terapia celular en retina

Un equipo de científicos argentinos logró un avance clave para la terapia futura de problemas en la visión al obtener en el laboratorio células progenitoras de la retina a partir de células madre adultas provenientes de tejido adiposo.


Este avance es fruto del trabajo del Centro de Investigación en Ingeniería de Tejidos y Terapia Celulares (CIITT) de la Universidad Maimónides, de Buenos Aires.

“Esto nos da una gran posibilidad terapéutica porque comenzamos a producir, a partir de las células del propio individuo, células que tienen un potencial terapéutico”, dijo en una entrevista con Efe el director del CIITT, el médico Gustavo Moviglia.





A diferencia de otras investigaciones donde se utilizan con fines terapéuticos células embrionarias o células que son modificadas genéticamente en un laboratorio, los científicos argentinos han trabajado a partir de células obtenidas de tejido graso.

“Era un gran desafío porque de las células a las que menos confianza le tenía la gente de que se podrían llegar a transformar en células del ojo eran las de la grasa… y tuvimos suerte”, afirmó Moviglia, con 27 años de experiencia como investigador en el área de la biología celular.

El proceso implica la utilización de un particular subgrupo de linfocitos en un cultivo junto a células del tejido adiposo del paciente, que de esta forma logran diferenciarse para obtener células con potencial reparador de la retina.

“Con esta población de linfocitos, las células de la grasa al día siguiente eran un poco distintas. Y al tercer día empezaron a aparecer estructurar propias del ojo, es decir, las células ya adquirieron no solo los marcadores del ojo sino también las formas, como los conos o los bastones”, explicó Moviglia.

De modo similar, en el pasado el equipo del CIITT ha demostrado que puede obtener a partir de cultivos con linfocitos células progenitoras neurales, óseas y de islotes de Langerhans (islotes pancreáticos).

Ahora, con el éxito alcanzado para obtener células precursoras de la retina, el equipo ha iniciado ya la fase de aplicación de estas células en ratones, para luego probar la terapia en humanos con problemas de degeneración en la retina por edad, una patología muy común en ancianos, aunque potencialmente la terapia también podría aplicarse en casos de retinopatías de origen genérico.

Muchas veces, en las terapias genéricas se utilizan células de la médula ósea, pero su extracción es dolorosa; en cambio, para obtener grasa amarilla apenas se requiere un poco de anestesia local para extraerla de debajo de la piel.

Pero hay otra ventaja fundamental: hay mayor y mejor calidad de células madre en la grasa que en la médula ósea.

“A medida que una célula madre se va dividiendo, con el tiempo va envejeciendo. Un paciente de 60 años tiene las células madre de su médula ósea trabajando siete días de la semana, las 24 horas del día. En cambio, la grasa ha trabajando muy poco. Comparativamente, las células de la grasa son más jóvenes porque han trabajado menos”, explica Moviglia.

El investigador apuntó que, además, se ha constado que a igual volumen de médula ósea y de grasa, hay diez veces más células madre en la grasa que en la médula ósea.

Por otra parte, a diferencia de otras terapias celulares, donde se utilizan células embrionarias o genéticamente modificadas con presencia de oncogenes (genes presentes en tumores), este tipo de células obtenidas a partir de tejido adiposo no genera tumores ni enfermedades autoinmunes.

Asimismo, las células obtenidas “in vitro” capaces de regenerar la retina, al provenir de grasa del propio paciente (células autólogas), no producen rechazos.

Otro de los aspectos positivos de este avance se relaciona con el tiempo que demandan los procedimientos para incubar en el laboratorio las células progenitoras de la retina, que es de apenas un par de días, mientras que con otras técnicas se tarda unas cuatro semanas.

Esta reducción en los tiempos se traduce en menores costes pues estos procedimientos tienen “un gran costo de laboratorio” y “por cada día que se guarda una célula en una botella de cultivo, se agrega un costo significativo”, indicó Moviglia.EFE