Exrebeldes liberan al primer ministro libio, Ali Zeidan

Exrebeldes liberan al primer ministro libio, Ali Zeidan

(Foto AFP)

El primer ministro libio, Ali Zeidan, fue liberado este jueves después de que una brigada de exrebeldes lo secuestrara y detuviera durante horas, según ellos, por “orden de la fiscalía”, indicó el ministerio de Relaciones exteriores.

Zeidan “ha sido liberado. Pero no disponemos aún de informaciones detalladas sobre las circunstancias de su liberación”, indicó a la AFP el jefe de la diplomacia libia, Mohamed Abdelaziz, sin ofrecer más detalles.

El portavoz del gobierno, Mohamed Kaabar, confirmó la liberación de Zeidan, insistiendo en decir que el primer ministro “fue liberado y no puesto en libertad” por sus secuestradores, dando a entender que se llevó a cabo una operación para liberarlo, informó la agencia libia Lana.





Kaabar aseguró que Zeidan se encontraba “en buen estado”.

Poco antes, el viceprimer ministro libio, Al Seddik Abdelkarim, había calificado el secuestro de “acto criminal” y había señalado que el gobierno “no cedería al chantaje de nadie”.

Durante la mañana, el gobierno libio había informado en un comunicado que el primer ministro fue “llevado a un lugar desconocido, por razones desconocidas, por un grupo” de hombres que serían exrebeldes.

Poco después, la Célula de Operaciones de Revolucionarios de Libia confirmó su autoría y afirmó haber “detenido” al primer ministro por “orden de la fiscalía”.

Zeidan fue detenido en aplicación de los artículos relativos a los “crímenes y delitos perjudiciales para el Estado” y para “la seguridad del Estado”, afirmó esa brigada, que depende de los ministerios de Defensa e Interior aunque de forma no oficial.

Por su parte, el consejo de ministros indicó en su página Facebook que “no estaba al corriente de una suspensión de la inmunidad” del primer ministro ni de “ninguna orden de detención”.

Londres y la OTAN condenaron rápidamente el secuestro e instaron a la liberación inmediata del primer ministro, al igual que el secretario general de la ONU Ban Ki-moon.

El primer ministro, de 63 años, fue secuestrado en el hotel Corinthia de Trípoli donde reside, indicó una fuente allegada al dirigente libio sin dar otras precisiones.

“Una importante cantidad de hombres armados entraron en el lugar muy temprano el jueves por la mañana. Pero no entendimos lo que estaba pasando”, dijo a la AFP un empleado del hotel.

El secuestro tuvo lugar cinco días después de la captura en Trípoli del ciudadano libio Abu Anas al Libi por un comando estadounidense.

Esta operación provocó la ira de grupos de exrebeldes y de partidos políticos, y puso en difícil situación al gobierno libio, que la calificó de “secuestro” y aseguró no estar informado.

Las autoridades libias habían instado el martes a Estados Unidos a entregarles inmediatamente a Abu Anas al Libi.

Un día después de la operación, la Célula de Operaciones Revolucionarias de Libia anunció en un comunicado un “estado de alerta máximo frente (…) a los atentados a la soberanía del país por parte de los servicios secretos extranjeros”.

El grupo negó, no obstante, cualquier tipo de relación entre la “detención” de Zeidan y la captura de Abu Anas, informaron varios medios.

Zeidan, calificado de liberal, ocupa el puesto de primer ministro desde hace un año.

Recientemente, varios diputados pidieron su destitución debido a sus enfrentamientos con los Hermanos Musulmanes libios.

Desde la caída del régimen de Muamar Gadafi en octubre de 2011, las autoridades de transición apenas controlan los grupos de exrebeldes, que combatieron el régimen anterior.

Agrupados en milicias armadas, estos exrebeldes, encabezados por los islamistas, llenan el vacío en materia de seguridad dejado por un estado en fallida.

Las autoridades fracasaron hasta el momento en su intento de formar un cuerpo de policía y un ejército profesional, e incluso legitimaron a varias de estas milicias, a las que confiaron tareas en materia de seguridad.

Así, el Congreso General Nacional, la más alta autoridad del país, encargó recientemente a la Célula de Operaciones de Revolucionarios en Libia su despliegue en Trípoli para proteger la ciudad, frente a un aumento de la criminalidad.

AFP