Guillermo Salas: La estrategia de la MUD, el 8-D y el comienzo del fin del perder y perder

Guillermo Salas: La estrategia de la MUD, el 8-D y el comienzo del fin del perder y perder

La estrategia de la MUD

Para comprender el por qué de la estrategia de la MUD, hay que percatarse que esta parte de una decisión política: la vía para sacar del gobierno a quienes hoy lo detentan es la electoral.

Para mantener vigente su estrategia y a sus seguidores dentro de ella, la MUD ejecuta dos acciones tácticas. En la primera acallan y sabotean cualquier emprendimiento que intente una salida no electoral, descalificando y ocultando cualquier argumento que lo sustente. En la segunda, persuaden a la población opositora de que si votan masivamente, podrán, luego de superar la barrera que ha construido el gobierno para cerrar esta vía- la trampa electoral (que incluye al ventajismo)- cambiar de gobierno.





El que la MUD haya tomado ésta decisión política explica muchas de las actitudes que los llamados por ella opositores radicales critican. ¿Por qué a estas alturas los voceros de la MUD se niegan a calificar al régimen de dictadura y se refieren a este como “un gobierno con déficit de democracia” o con cualquier otro eufemismo blando? ¿Por qué aceptan mansamente un sistema electoral cuyos vicios van desde tener un registro electoral al que no se permite auditar y cuya data proviene de un archivo de identificación hecho por los cubanos (que tampoco se audita) hasta tener un voto electrónico tan poco transparente que el elector ni siquiera puede saber si es o no secreto ? (según una encuesta publicada recientemente por la UCAB el 50% de los venezolanos no cree que el voto es secreto)

Si la MUD reconoce que nos enfrentamos a una dictadura o acepta que quienes gobiernan detentan el poder gracias a que desarrollaron un sistema electoral (hiper tecnificado) para garantizarse la trampa, legitimarían las salidas no electorales y esto no entra es sus planes. Además co-gobernar en alcaldías y gobernaciones junto a un gobierno central que ellos a veces  califican de dictadura y ello gracias a que un sistema electoral que ellos reconocen públicamente como  fraudulento pero que  los declaró ganadores, los expondría como poseedores y beneficiarios de una doble moral, lo cual obviamente no les conviene.

Recordemos que aún cuando Capriles cantó fraude el 14-A, habló de múltiples irregularidades, votos asistidos, etc., pero nunca le dijo a los venezolanos que el sistema electoral tenía como misión garantizar la trampa. “No conviene crear desconfianza en el árbitro electoral porque ya vienen las elecciones municipales” dijo hace unos meses uno de los mas altos jerarcas de la MUD.

La estrategia de la MUD está echada y es bajo su decisión política y la de sus consecuentes ataduras, que convocan a participar en las elecciones municipales del 8-D-2013, asegurando que la vía para sacar del gobierno a quienes hoy lo detentan, es la electoral.

 

El 8-D

Los regímenes electorales no democráticos (llamados autoritarismos electorales) van a las elecciones en las que está en juego el poder central, sólo si se han garantizado que el resultado oficial los favorecerá. Pero cuando de lo que se trata es de alcaldías y gobernaciones, la cosa es muy distinta.  Suelen, porque lo necesitan para mantener su disfraz de democracia, permitirle a los partidos opositores parte del poder regional. El 8-D será, para el régimen, una oportunidad para compartir parte de este poder, para la MUD un espacio para medir fuerzas y hacerse de unas cuantas alcaldías y para los opositores de a pie, una esperanza más.

Si los resultados oficiales le dan al PSUV más votos que la MUD, fortalecerán la imagen de Maduro lo que permitirá acelerar la revolución. Si le dan a la MUD mas votos que al PSUV, fortalecerán la tesis de que la salida es la electoral.

A cualquiera le crea suspicacia que pocos días antes del 8-D Maduro llame a la gente, a contraatacar la “guerra económica iniciada por la burguesía apátrida” yendo a comprar electrodomésticos “a preció justo” (precio calculado en base al dólar oficial). Esto trae a la memoria, que en 2004 a pocos meses del referéndum revocatorio el gobierno lanzó la “misión barrio adentro”, cuyo objetivo no fue el  que muchos todavía creen ( ganarse los votos del pueblo) se hizo y se sobre-publicitó para justificar los cambios súbitos que darían los resultados de las encuestas y para hacer creíbles los resultados que sabían que sus máquinas de votación iban a dar. La actual “misión electrodomésticos” no es otra cosa más que la repetición de aquel ardid.

El lanzamiento de esta misión es un fuerte indicio de que quienes mandan en Venezuela y controlan el sistema electoral, prefirieron el camino de fortalecer la imagen de Maduro para acelerar la revolución.

El comienzo del fin del perder y perder

Luego de que se anuncie el previsible triunfo que los resultados oficiales le darán al oficialismo a nivel nacional, los seguidores de la MUD sentirán el avance de la revolución y el aumento de la represión, y verán como el régimen se seguirá quitando lo poco que le queda del disfraz de demócrata.

Paralelo a esto, a la MUD le tocará explicar la derrota. El ventajismo y la abstención serán los factores señalados y los “abstencionistas” (todos aquellos que han cuestionado al CNE) los chivos expiatorios. La “misión electrodomésticos” explicará la subida del PSUV en las encuestas. Pese a estas excusas muchos de sus seguidores sentirán cada vez más y con mayor convicción que la estrategia que se les impuso es ineficaz para alcanzar lo que anhelan: que se restituya la democracia en Venezuela.

Hasta ahora quienes mas han promovido, sustentado y defendido esta estrategia, ha sido un grupo pequeño pero muy influyente dentro de la oposición llamado Grupo la Colina. Este forma parte de la denominada otra izquierda, que se formó a partir del revisionismo del Marxismo. De su seno viene el único de los cinco rectores que representa a la oposición en el CNE (designado como tal por la Asamblea Nacional cuando el 100% de sus diputados eran oficialistas), dominan (junto a otros grupos afines) la sub-mesa de estrategia y la sub-mesa electoral de la MUD, son quienes revisan y le dan el visto bueno al sistema computarizado de votación y se han convertido en los principales asesores electorales de la oposición y por motu proprio en los grandes defensores del voto electrónico que actualmente se utiliza en Venezuela.

Con el 8-D este estado de cosas, en el que la restitución de la democracia depende casi exclusivamente de esta estrategia, puede cambiar, y mucho. Con la situación política que está por venir, que cada vez más gente lo entenderá mejor, quienes continúen calificando al régimen de democrático serán vistos como unos “sinsentido”, quienes sigan encubriendo a su sistema electoral y a su voto electrónico, como unos traidores y quienes insistan que sólo se le debe enfrentar a este régimen, con los mecanismos que usan en los sistemas democráticos para sustituir un gobierno por otro, como unos ilusos.

Es por eso que el 8-D puede desencadenar grandes cambios: que una porción cada vez más importante de ciudadanos conscientes de lo que está pasando, deseche definitivamente la estrategia de la MUD, por ineficaz. Que esto le abra espacio a nuevas estrategias hasta ahora vetadas, y que éstas de ser inclusivas y bien diseñadas, provoquen el comienzo del fin de este largo perder y perder, que es a lo que los demócratas después de casi 15 años aspiramos (el diseño y desarrollo de estas nuevas estrategias será tema a partir del 9-D).

 

 

Guillermo Salas

@gasalas