Marcos Hernández López: Personalismo del discurso político

Marcos Hernández López: Personalismo del discurso político

thumbnailmarcoshernandezlopezSegún van Dijk, 1994. El discurso político y poder son vinculantes, el primero es una formulación – a veces implícita –  de ideales colectivos expresados como tales. A su vez, el poder podría ser brevemente definido como “la relación social entre grupos e instituciones, e incluye el control que ejerce un grupo o institución más poderoso (y el que ejercen sus miembros) sobre las acciones y pensamientos de un grupo (y de sus miembros) menos poderoso. Este poder es reconocer un acceso privilegiado a los recursos socialmente valorados como la influencia social, la salud, los ingresos económicos, el conocimiento o el estatus.

La década de los 90 asistimos a un acelerado proceso de cambios en lo político, social y económico. Un marcado y complejo deterioro del sistema político iniciado en 1958 se profundizó con todo tipo de eventos vinculados a la actitud y visión de algunos líderes de la llamada Cuarta República. Los últimos años de la década de los años 90anunciaban el final del bipartidismo que se mantuvo durante 40 años, el discurso de las elecciones de 1998 impregnó la atención de los nuevos y viejos electores, y por ende de los estudiosos en especial los politólogos, sociólogos e historiadores entre otros, germinaba una situación histórica política muy relevante para analizar y evaluar en forma crítica los discursos que  estaban emergiendo.

Sin embargo, con el devenir de los nuevos tiempos políticos y electorales en Venezuela, se complejizó aún más el problema del personalismo en el discurso político, encuentra su significación e interpretación en el desarrollo dentro de una dinámica social y política particular e interesada. En el caso Venezolano, el régimen utiliza a diario un discurso intenso, muchas veces cargado de odio y bolaspero, con toda una intencionalidad.Es evidente, que los frecuentes debates régimen – oposición,están signados por  ataques a las personas y no se mueven en consenso alrededor de la argumentación sobre las ideas de un bien común. Se ha llegado al extremo que el oficialismo se ha atrevido a decir por sus insuficiencias en su discursopolítico, endosar a ideologías y escuelas de pensamiento clásicos argumentaciones que no se corresponden con las fuentes originales. En la retórica política que asume el régimen se permite hasta el punto de asegurar algo tan absurdo e incompatible con la razón: Jesucristo y Simón Bolívar eran socialistas.





El discurso rudo que utilizaba extinto presidente Chávez, le facilitosin duda alguna la consolidación de su poder político y social, esto pareciera ser la consecuencia lógica de su evolución personal y potenciación en su liderazgo nacional y hasta Latinoamericano. Indiscutiblemente, el máximo líder de la revolución, se beneficióestratégicamente de sus expresiones,elpermanente desafío y las constantes amenazas fueronparte del ejercicio verbal del líder revolucionario. Unas de sus tantas frases famosas pero confusasque lo identifico por siempre fue: “Esta es una revolución pacífica pero armada”. No obstante, hay hechos precisosen el régimenque nos llevan a inferir que el discurso violento es un instrumento táctico que utiliza el régimenpara su perpetuación en el poderpolítico.

Se cumple más de dos meses de movilizaciones, protagonizadas por los estudiantes que protestan sin descanso contra la creciente degradación económica y social, y en las que han muerto ya más 40 personas, es relevante señalar actualmente se lleva un proceso de dialogo en el país, que busca la paz, sin embargo,Maduro trata de modelar el discurso de su máximo líder, casi sin efectividad,inclusive se develaen la magnitud delos dispositivos antidisturbios para enfrentar las diversas protestas. Nicolás no es Chávez, allí su laberinto. Mientras emerge y se consolida lentamente el discurso opositor que está fundamentado en la de paz y en resultados negativos modelo económico y no motivando a la confrontación entre los venezolanos. Definitivamente, se debendesterrarlos discursos incendiarios porque activan la lucha de pueblo contra pueblo… La paz se logra en momentos de crisis con discursos políticos conectados con las buenas acciones.

 

Marcos Hernández López,

Director de la consultora Hernández Hercon

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