Expulsados de Venezuela le apuestan a la reconciliación

Expulsados de Venezuela le apuestan a la reconciliación

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Hasta la orilla del río Táchira, que demarca la frontera entre Colombia y Venezuela, a la altura de Cúcuta, llegaron sobre el mediodía de este viernes muchos de los colombianos que fueron deportados o que retornaron del vecino país y se sumaron a la iniciativa 24 horas por una frontera solidaria: Abraza la frontera, publica El Tiempo de Bogotá.

La propuesta, que convocó a artistas, organizaciones sociales, agencias de cooperación internacional, el Centro Nacional de Memoria Histórica, la academia y medios de comunicación como El Tiempo, buscó invitar a la reconstrucción del tejido social transfronterizo a través de actos simbólicos, arte, música y eventos académicos.





Zuleima Arévalo, quien este viernes se desplazó hasta el río, señaló que ese tipo de actos los lleva a sentir que aún no se han olvidado de ellos ni de la dolorosa situación que les tocó afrontar con la salida forzada de Venezuela.

“Pasar por esta trocha es recordar lo que nos pasó. He decidido rehacer mi vida en Colombia, aun con todas las dificultades que nos genera esta situación de despojo que padecemos”, dijo la mujer mientras caminaba de la mano de su pequeño de 5 años.

Las actividades de la jornada también se tomaron las instalaciones de la Institución Educativa La Frontera. Allí, el músico César López animó con su guitarra a la comunidad estudiantil, entre la que había menores que retornaron al país desde Venezuela y retomaron sus labores educativas.

En el marco de las 24 horas por una frontera solidaria, el Centro de Memoria Histórica hizo la presentación, en el auditorio de la Universidad Libre, del informe Cruzando la frontera, un documento que busca visibilizar una problemática del conflicto armado, que es desconocida por la sociedad en general, como es la de las víctimas que huyeron del país buscando refugio en naciones vecinas, especialmente en Venezuela.

Juan Manuel Zarama, coordinador del informe, señaló que el estudio devela que muchos colombianos se asentaron en territorio vecino sin ser reconocidos como refugiados, lo que los ha convertido en una población invisible, que parecieran migrantes económicos, pero que son víctimas de la violencia.