El Gobierno sigue sin tener respuesta para solucionar la crisis alimentaria

El Gobierno sigue sin tener respuesta para solucionar la crisis alimentaria

Vicente Brito640

El presidente de la Red por la defensa al Trabajo, la Propiedad y la Constitución, Vicente Brito, indicó a través de una notta de prensa que el Gobierno continúa sin reconocer la crisis alimentaria.

La mejor demostración que el Gobierno sigue sin reconocer y entender la grave crisis alimentaria que agobia a los venezolanos, se observa al no tener respuesta de cómo solucionar la grave situación que tenemos los venezolanos por la elevada y creciente escasez de productos, que agobia a las familias al no poder alimentarse adecuadamente por no conseguir, a pesar de hacer colas y más colas, los alimentos necesarios para cubrir las necesidades familiares.





Nota de prensa 

El mejor ejemplo es la falta de atención a la producción nacional de alimentos y se observa en el poco adelanto realizado para las siembras del ciclo de invierno, la cual comienza a mediados del mes de Abril y apenas a dos meses de su inicio no se ubica una importante área de tierras mecanizadas en las distintas regiones del país, para lograr la meta de los casi 3 millones de hectáreas necesarias para producir la mayor parte de los alimentos urgentemente necesitados para disminuir la grave escasez que nos afecta.

Nos permitimos hacer un análisis de cuáles son los rubros agrícolas prioritarios y que tienen experiencia como cultivos de rendimientos satisfactorios y los estados donde tradicionalmente se realizan estas siembras:

Estos rubros agrícolas son: Maíz, Arroz, Sorgo, caña de azúcar, soya, café, hortalizas, caraotas, tubérculos, Plátanos y cambures, Palma Aceitera, cacao y demás variedades de los cultivos de mayor prioridad en nuestro consumo.

Alrededor de 15 estados dependen de su siembra y cultivo como activadores económicos, ya que durante la realización de estos se genera empleo y demanda de bienes y servicios que son una solución social a los niveles de desempleo y de pobreza que afectan gravemente a las deprimidas zonas rurales del país.

Los estados que resultarían más beneficiados y donde se pueden realizar la mayor parte de esta actividad productiva son:
Portuguesa, Guárico, Barinas, Lara, Cojedes, Yaracuy, Bolívar, Anzoátegui, Zulia, Monagas, Trujillo, Delta Amacuro, Sucre, Mérida, Bolívar.

En los demás estados se realizan estas actividades agrícolas a menor escala y son otros sectores de la economía los de mayor impacto en el empleo y actividad productiva y comercial.

Cuando analizamos las áreas donde se observan actividades en el inicio de mecanización y acondicionamiento de las tierras para realizar cultivos, la casi totalidad son privadas.

Lo contrario ocurre en las casi 6 millones de hectáreas bajo el control gubernamental, en las cuales se observa que una buena parte de sus maquinarias, equipos y vehículos están paralizados, necesitando ser reparados y acondicionados.

Lo que es evidente es que se repiten las experiencias anteriores de llevar adelante las siembras gubernamentales con organizaciones de producción social, con la participación de quienes no tienen conocimientos de cómo realizar estos cultivos y con el trasfondo político-clientelar que es la principal razón de la poca producción lograda en los últimos 5 anos.

Voceros gubernamentales han anunciado los planes oficiales de las siembras de hasta 2.5 millones de hectáreas por parte de los organismos públicos responsables de su financiamiento y desarrollo de estos cultivos y producir unas 20.000 millones de toneladas de alimentos (Misión imposible).
Se estima que los productores privados superen las 500 mil hectáreas y logren unos 4 millones de toneladas (misión imposible).

Las expectativas creadas y anunciadas de revisar aquellas propiedades quitadas a privados como: fincas, hatos, haciendas y empresas tomadas por el gobierno, que no habían logrado resultados satisfactorios y ser devueltas a sus legítimos propietarios, para incorporar a esos productores con experiencia en mejorar la producción de alimentos, fueron simples enunciados. Lamentablemente lo que se observa por parte del gobierno es que no habrá modificaciones a estas medidas arbitrarias y anti constitucionales que fueron llevadas a cabo por organismos gubernamentales al despojar a privados de sus tierras y empresas sin paga alguna.

Lo más triste es que los montos invertidos (miles de millones de $) en los planes de desarrollo y siembra en esas tierras (Misión Agrovenezuela) se convirtió en el mayor despilfarro de recursos públicos realizados en programas de producción de alimentos en la historia petrolera del país (100 años), mientras que a los privados que siguieron produciendo se les crearon controles de precios y regulaciones que limitaron su capacidad de producir, convirtiendo las importaciones en un negociado donde se beneficiaron en miles de millones de dólares los que las realizaron, muchas veces adquiriendo productos de mala calidad o importando menor o ninguna cantidad acordes con el monto de los dólares otorgados para realizar estas importaciones de alimentos.

Es evidente que el gobierno no demuestra deseos de llevar adelante medidas que permitan recuperar al menos parte de la producción de alimentos que se puede producir en el país, sino que por el contrario mientras habla, habla y más habla. Pretende crear expectativas de grandes avances en la recuperación económica, pero lo que está creando es una cortina de humo para cubrir su modelo productivo fracasado, así lo demuestran cuando sigue emitiendo por parte del Inti cartas agrarias ocupando más tierras privadas. Lo cual indica que tendremos que seguir dependiendo de importaciones y de la producción privada que el 2015 supero el 80% del total de lo producido en el país, para satisfacer nuestras necesidades de alimentos.

El socialismo del siglo XXI se convierte para los Venezolanos en una tragicomedia por ser el gran responsable de nuestras penurias y calamidades al convertirse en un modelo productivo que no solo fracaso en alcanzar las metas propuestas y sus logros solo se observan en el deterioro evidente de empresas, fincas, haciendas y hatos, tomados a los privados, que fueron centros de producción exitosos y que fueron desmejorados al ser ocupados por el gobierno y su “socialismo productivo”