Tres años de “atentados” contra Nicolás Maduro

Tres años de “atentados” contra Nicolás Maduro

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El venezolano anunció a sus seguidores en el Primero de Mayo su enésima alerta sobre un plan para acabar con su vida y con el régimen chavista, publicó El Mundo de España.





Por DANIEL LOZANO @danilozanomadri

“Hay planes para acabar con mi vida, no lo van a lograr. Hay planes para conjugar desórdenes y violencia que nosotros hemos neutralizado. Yo no he querido alarmarlos a ustedes, pero tenemos varias decenas de detenidos, detuvimos a una gente tomando las alturas de un edificio en la Plaza OLeary”.

Nicolás Maduro sorprendió a sus seguidores el domingo durante su discurso en lamarcha por el Día de los Trabajadores, al anunciar una nueva conspiración en su contra. Se trataría de un intento de magnicidio, en esta ocasión protagonizado por un grupo de francotiradores que estarían planeando dispararle en esa misma manifestación, según su versión.

Desde que accediera al poder en abril de 2013, el ‘hijo de Chávez’ ha aireadoincontables complots e intentos de magnicidio, ninguno de ellos demostrado hasta el momento, pero tan imaginativos que harían las delicias del mismísimoJohn Le Carré. “Creo que soy el ser humano más atacado en el Planeta Tierra”, insiste siempre que puede.

Con la última denuncia, Maduro sí sorprendió a los presentes, pero no les alarmó. De hecho, nadie abandonó su lugar en la marcha, pese a que la lluvia amenazaba de nuevo. El venezolano se ha acostumbrado a escuchar todos los días a través delsistema de propaganda revolucionario cómo se fraguan golpes de Estado,atentados frustrados, guerras económicas, chantajes internacionales, conjurasmediáticas, conspiraciones lentas de la burguesía, complots imperialistas, operaciones paramilitares, maquinaciones psicológicas, incluso intentos deenvenenamiento que parecen extraídos de la Roma clásica. Hasta crucigramas cifrados con mensajes de violencia, en una época en la que los periódicos no chavistas sufren la escasez de papel forzada por el Gobierno.

El penúltimo plan databa de mediados de abril. “En las próximas horas vamos a mostrar pruebas de unos campamentos paramilitares que se descubrieron en el estado Miranda para asesinarme”, clamó, a sabiendas de que en ese estado del centro del país gobierna el opositor Henrique Capriles.

De hecho, durante el pasado fin de semana, Maduro acusó al líder de la Unidad Democrática de dirigir las bandas de secuestradores que actúan en esa zona. También añadió que el diputado Ismael García es agente de la CIA y que parlamentarios de la oposición que se encadenaron en una escalera del Consejo Nacional Electoral se introducían sustancias blancas en sus narices.

Por supuesto, jamás aparecieron las pruebas de los campamentos paramilitares, como tampoco las hay de los aviones militares comprados por la oposición en Colombia para bombardear el Palacio de Miraflores, de los sicarios trasladados a Caracas en 2013 para asesinarle o del veneno enviado desde Bogotá por aliados deÁlvaro Uribe, ex presidente del país vecino, para “inoculármelo a mí, no para que me muera en un día, sino para enfermarme en el transcurso de los meses que están por venir”.

El primer mandatario no sólo ha hecho suya la obsesión de Hugo Chávez, empeñado en parecerse a Fidel Castro, quien sí sufrió en sus carnes revolucionarias: 634 conspiraciones fallidas o magnicidios abortados. Maduro la ha superado.

“Con la Constitución en la mano, unida la Fuerza Armada Nacional, la clase obrera, la milicia nacional, hay planes para acabar con mi vida y no lo van a lograr.La oligarquía y el imperialismo están desesperados”, concluyó el presidente, protegido a tres metros de distancia por uno de sus escoltas, armado con un maletín que al desplegarse se convierte en un escudo antibalas.

El chavismo también le ha puesto fecha al golpe de Estado más cercano: el 15 de este mes. Lo que más sorprende esta vez es quién lo lidera, según la acusación revolucionaria. Se trata de otro militar chavista, el general Hebert García Plaza, ex ministro de Maduro, huido del país cuando se le descubrieron sus manejos económicos y uno de los uniformados favoritos del “comandante supremo”.