Se apagó la chispa de Rogelio Cardozo: Leyenda del motocross y la velocidad

Se apagó la chispa de Rogelio Cardozo: Leyenda del motocross y la velocidad

CHISPITA CARDOZO EN SUS PRIMERAS PRESENTACIONES EN EL ASFALTO EN 125cc SEGUIDO DE MICHELINO PALUMBO

Uno de los mejores motociclistas venezolanos de todos los tiempos, Rogelio Cardozo, falleció el domingo 22 de mayo en la ciudad de Caracas al sufrir un infarto fulminante. El inolvidable número 66 que siempre usó en las pistas, dejó un recuerdo imborrable entre todos aquellos que compartieron con él dentro y fuera del mundo de las competencias a motor.

CHISPITA CARDOZO TAMBIÉN PARTICIPÓ EN EL ÓVALO DE DAYTONA EN LA EDICIÓN DE 1976





El nombre de Rogelio Cardozo, conocido cariñosamente desde sus inicios con el sobrenombre de “Chispita”, comenzó a destacar en el segundo lustro de la década de los sesenta, cuando el motocross realizaba sus primeras carreras en el país, modalidad que registró su eclosión en el inicio de los años setenta.

EL ESTILO INCONFUNDIBLE DEL NÚMERO 66, ROGELIO CHISPITA CARDOZO

Integrante de una talentosa generación de pioneros que participaban en rudimentarias máquinas en escenarios no menos elementales, “Chispita” Cardozo se enfrentó a otras nacientes figuras del motocross venezolano como Gustavo y Alfredo Herrera, Norman Coburn, Fernando Macia, Silfredo Dorta, José Canache, Billy Gibson, Leslie Nahr, Claudio Ippolito, Francis Meza, Ricardo Boada, Freddy y Enrique Brandt, entre otros.

ROGELIO CARDOZO RECIBE EL TÍTULO NACIONAL DE 350cc DEL AÑO 1976. ANDREA IPPOLITO ACOMPAÑA EN LA IMAGEN

De baja estatura pero de robusta contextura, Cardozo formó parte del equipo Venemotos-Yamaha y también integró la escudería Kawasaki. Con la formación verde, en la campaña 1971 se adjudicó el título Panamericano de motocross que se disputó en Bogotá, Colombia, en la categoría 250cc, prueba desarrollada en un verdadero lodazal que se escenificó en el trazado Ricardo Mejía.

Cumplido un exitoso periplo en las pistas de tierra y fango, “Chispita” Cardozo dio el salto a los circuitos de asfalto, donde tuvo como adversarios a maestros como Andrea Ippolito, Ferrucio Dalle Fusine o Pedro José Bettancourt, además de coincidir en los inicios de un adolescente llamado Johnny Cecotto. En la velocidad Cardozo pronto también alcanzaría los máximos honores, al consagrarse campeón nacional en la división 350cc durante tres certámenes consecutivos, imponiéndose en 1975, 1976 y 1977.

En marzo de 1976 participó en la primera y única edición de las 200 Millas de San Carlos, carrera que abría el calendario internacional de la denominada Copa FIM de 750cc. Pese a llevar una Yamaha de 350cc, consigue finalizar en la décima colocación, convirtiéndose en el mejor centauro local, cita marcada por la polémica al no proclamarse un ganador definitivo, resultados que nunca fueron homologados por la Federación Internacional de Motociclismo (FIM).

ROGELIO CHISPITA CARDOZO Y LA BANDERA A CUADROS, IMAGEN COTIDIANA TANTO EN MOTOCROSS COMO EN VELOCIDAD

Ese mismo año tiene oportunidad de competir en la última válida del Campeonato Mundial de Motovelocidad, el Gran Premio de España que se disputó en el trazado urbano de Montjuich, en Barcelona. Pese a no conocer el difícil escenario, en la categoría 350cc concluye en el décimo tercer lugar entre veintinueve participantes, colocándose inmediatamente detrás del alemán Anton Mang (futuro pentacampeón mundial en 350cc y 250cc), mientras en la prueba del cuarto de litro también completa la distancia y finaliza en la casilla dieciocho.

En 1977 conquista su primer éxito internacional en velocidad, al coronarse campeón latinoamericano en la clase 350cc, luego de una categórica demostración realizada en trazado de Salinas, en Ecuador y Las Vizcachas, en Chile. A comienzos de ese año también participó en el primer Gran Premio de Venezuela efectuado en San Carlos en las divisiones 250cc y 350cc, aunque debió retirarse en ambas pruebas.

UN JUVENIL CHISPITA CARDOZO FESTEJA UNA CONQUISTA EN MOTOCROSS

Rogelio “Chispita” Cardozo abandonó el deporte a motor al concluir la temporada 1977 y durante la década en la que tuvo oportunidad de exhibir su innato talento sobre una máquina de carreras, compartió con leyendas del motociclismo nacional, continental y mundial, sirviendo además de guía y consejero de nuevas generaciones de centauros que dejarían una huella imborrable en el motociclismo venezolano, como Tomás Goinger, Valentino Zolli, Aldo Nannini, Carlos Lavado, Gustavo Laya e Iván Palazzese, entre muchos otros.