Gustavo Coronel: Carta a Eulogio Del Pino, presidente de PDVSA

Gustavo Coronel: Carta a Eulogio Del Pino, presidente de PDVSA

thumbnailgustavocoronelSr. Del Pino:

En mi condición de miembro de la primera directiva de PDVSA, durante la cual, 1976-1979, no hubo escándalo alguno y como becario y empleado petrolero durante 30 años en la industria petrolera venezolana, 1951-1981, deseo decirle lo siguiente:

El grupo de técnicos y gerentes venezolanos que tomó las riendas de PDVSA y de sus empresas operadoras después de la estatización de la industria petrolera venezolana llevó a cabo su trabajo ceñido a principios de honestidad, transparencia, dedicación y profesionalismo que hicieron posible que la empresa petrolera venezolana aumentara progresivamente sus reservas probadas (no por decreto), que las refinerías se modernizaran para producir destilados y gasolinas en preferencia a fuel oil, que se llevara a cabo una campaña exploratoria sistemática y que se instalaran centros de investigación y de entrenamiento gerencial que llegaron a ser reconocidos como de primera calidad. PDVSA se consolidó como una de las primeras empresas petroleras mundiales, no solo en el campo operacional sino en el campo gerencial. Nuestros gerentes eran respetados por toda la comunidad petrolera internacional. En sus manos la industria petrolera venezolana era de carácter internacional, apegada a sus tareas medulares, sin corrupción en sus contrataciones y sin politización de sus procedimientos.





Entregamos esta empresa a gerentes igualmente dedicados, hasta 1998. Sin embargo, ya para ese año PDVSA mostraba algunas señales de deterioro. El personal había aumentado, la política había entrado a sus cuadros directivos y la comparación con empresas internacionales como Shell, Exxon y British Petroleum había dejado de ser favorable. Se eliminaron las filiales operadoras y PDVSA se transformó en la empresa petrolera única, lo cual ha sido siempre un fracaso en América Latina.

Llegó Hugo Chávez y, con él, llegaron Héctor Ciavaldini, Gastón Parra, Ali Rodríguez, Rafael Ramírez, Asdrúbal Chávez y usted, en ese orden, seis presidentes quienes han combinado sus esfuerzos para arruinar la empresa. No menciono a Roberto Mandini, gerente verdadero, quien poco duró en la presidencia por insistir en manejarla profesionalmente ni a Guaicaipuro Lameda, quien rápidamente se dio cuenta de que la gerencia profesional estaba siendo atacada y se identificó con ella, pagando por hacerlo el precio de su despido.

Desde al menos 2008 usted ha estado al más alto nivel de la PDVSA roja, primero como Vicepresidente de Exploración y Producción y luego como presidente de la empresa y hasta ministro de Energía y Minas, lo cual constituye un pecado capital en materia gerencial, por aquello que el supervisor y el supervisado no deben ser jamás la misma persona.

Como Vicepresidente de Exploración y Producción:

* presidió usted la abusiva confiscación de las empresas contratistas en el lago de Maracaibo, lo cual ha resultado en una verdadera tragedia operacional, de la cual hoy parece usted encontrarse arrepentido.
Presidió usted una continua declinación en la producción de PDVSA, la cual la ha llevado a incumplir la cuota de la OPEP y la ha obligado a comprar petróleo de terceros y hasta a importarlo para cumplir con sus compromisos comerciales internacionales y con el abastecimiento al ridículamente subsidiado mercado interno.
* Presidió usted la “certificación” de reservas probadas hecha en la faja, la cual fue una maniobra política reñida con la técnica internacional, ordenada por Chávez para darse bombo al decir que Venezuela poseía las “reservas probadas” más grandes del mundo. Ello se logró por decreto y no por la manera profesional con la cual debe hacerse.
* Presidió usted el desastre en mantenimiento de tuberías y equipos de la empresa, que ha resultado en incontables derrames en los ríos y lagos venezolanos.

Como presidente de la empresa ha sido usted responsable directo e indirecto de:

– El incremento criminal de la nómina, la cual llega a unos 150.000 empleados, cifra exorbitante que contrasta con la reducción de la producción
– La proliferación de empresas filiales que no tienen nada que ver con el negocio petrolero, tales como PDVAL, fábricas de adoboncitos y empresas agro-pecuarias que crían cerdos, ordeña vacas y siembran sorgo y caraotas negras
– La declinación de la producción en unos 700.000 barriles diarios y el fracaso del cacareado Plan que pensaba llevar la producción de Venezuela a unos 4 millones de barriles diarios en 2012
– La continuada entrega, en términos de regalo, a Cuba de 100.000 barriles diarios de petróleo y productos venezolanos, una traición a la Nación venezolana y la rebaja de la deuda petrolera a la mitad, de países como República Dominicana y Jamaica
– El desorden que impera en la Faja del Orinoco, con empresas de diverso origen, muchas sin experiencia en el negocio, sin tecnología o capital necesarios, a las cuales se les pretende pagar en petróleo a futuro las inversiones que se requieren hoy, a lo cual estas empresas se oponen
– El colapso de la producción de gas natural en el país, el cual ha llevado a la paralización frecuente de las actividades de las llamadas “empresas básicas” y al desabastecimiento de gas en el mercado doméstico
– La creación de centros y cursos de adoctrinamiento político comunistoide en la empresa y la utilización de equipos y empleados de la empresa en maniobras para-militares, en mítines del gobierno y en actividades de propaganda política, todo lo cual configura una criminal violación de la ética gerencial
– La falta de investigación propia en los casos de presunta mega-corrupción en la empresa. El caso de la gabarra Aban Pearl no ha sido tocado. Los casos de los remolcadores traspasados a ASTIVENCA para su operación costa afuera no han sido investigados. Los contratos a Derwick no han sido revisados. Los contratos a Wilmer Ruperti no han sido investigados. No se investigan en la empresa las acusaciones hechas en contra de Rafael Ramírez y su primo Diego Salazar en los Estados Unidos por intentos de extorsión y lavado de dólares. Otros casos de menor tamaño pero igualmente corruptos han quedado impunes
– La carencia de transparencia en las contrataciones hechas de tanqueros en China, Irán, Argentina y varios otros países, tanqueros que no se han entregado o que no navegan o que fueron contratados hace años y de los cuales no se tienen noticias fidedignas

Estos asuntos que violan de manera clara todos los principios de honestidad y responsabilidad profesionales evidencian un total abandono por parte de usted y sus colaboradores del buen manejo de la empresa. Usted ha tenido innumerables oportunidades de negarse a seguir órdenes indebidas y de denunciarlas como lesivas a la Nación. Pero ha permanecido en silencio y hasta promovido algunas de ellas. Por ello le denuncio una vez más.

No soy tan ingenuo para pedirle la renuncia. La renuncia hubiera sido digna la primera vez que a usted se le pidió que hiciera algo indecoroso. Pero ya la oportunidad de su renuncia ha pasado. Ahora usted deberá enfrentar a la justicia, junto con sus colaboradores y junto con los gerentes que le precedieron, quienes son co-responsables del desastre.

Si hay algo en lo que he dicho que es equivocado y usted me lo demuestra, estaré dispuesto a pedir las excusas que sean necesarias y a rectificar mi apreciación. Pero pienso que lo que digo arriba es no solo documentable sino que está bien documentado.

¿Cuál es el objeto de esta carta? Denunciar ante la opinión pública venezolana la manera irresponsable y deshonesta con la cual se ha manejado Petróleos de Venezuela bajo el abusivo régimen de Hugo Chávez y de Nicolás Maduro, del cual usted forma parte. No tengo nada personal contra usted, a quien jamás he visto excepto en fotografías, pero si tengo el empeño de ver en prisión a quienes han saqueado y destruido la principal empresa de Venezuela.