Henry Jiménez Guanipa: La industria petrolera venezolana en su peor momento, produce menos que en 1960

Sep 15, 2016 4:39 pm
Publicado en: Opinión

 

 

La industria petrolera venezolana no puede estar peor. Todos sus números la colocan en el momento más infausto de su historia, acercándola aceleradamente al punto más bajo de producción de 1.7 MMBD que alcanzó en 1985, cuando la OPEP redujo la producción de 32 MMBD a 16 MMBD para presionar el alza de los precios.

Es una tragedia de la que hablamos a diario y cuyas consecuencias y efectos seguirán golpeando a los venezolanos como jamás había ocurrido desde que el petróleo apareció en la economía nacional para generar riqueza y bienestar.

En la gráfica que acompaño seguidamente, se puede observar que desde que se inicia en 1999 la transición de la democracia a la actual dictadura, la producción petrolera emprende un descenso indetenible.

grafica-petrolera

Es importante recordar que en los años 80 los altos precios del petróleo habían reducido la demanda y generado una mayor producción por parte de los países no pertenecientes a la Opep (esto se mantiene, los países fuera de la OPEP suplen el 57.7 MMBD del mercado frente a  32.8 MMBD de la OPEP).  Este hecho hizo perder capacidad a la organización para defender los precios del petróleo, lo que la condujo inexorablemente al colapso y con ella al propio modelo rentista en el ámbito internacional.

Afortunadamente a partir de 1986 una nueva política energética basada en la competitividad, la apertura y la meritocracia, permitieron que Venezuela abandonara la política de reducir volúmenes para defender la renta por barril e incrementar sostenidamente la producción de petróleo, la cual pasó de 1.7 a 3.3 millones de barriles diarios entre 1985 y 1997.

La actual crisis tiene semejanzas, porque parte de la misma idea “rentista” de reducir la producción para presionar los precios al alza, no obstante, ahora es más profunda. Inéditos elementos se han sumado para llenar de penumbras el presente y el futuro. Venezuela, ya no es el rico y poderoso país petrolero. Su situación es más complicada y difícil que en aquellos anos 80. Sin embargo debemos reaccionar con un plan y sobre todo estar conscientes del tamaño del problema al que nos estamos enfrentamos para lograr superar este aciago momento. La lista de los desafíos es larga, sin embargo mencionaré algunos, solo a título referencial:

1.- Derrotar la dictadura, cambiar el gobierno es sin duda la prioridad;

2.- Construir una nueva política energética, rescatar la meritocracia y superar la mediocridad incrustada en PDVSA;

3.- Enfrentar la corrupción en PDVSA, en los Ministerios de Energía y Petróleo y en todas las instancias relacionadas con el ámbito energético;

4.- Acabar con los malos negocios y eliminar o reestructurar los contratos de sumisito que la dictadura firmó con sus socios políticos en detrimento del país;

5.- Iniciar un proceso de cobro de los miles de millones de dólares que no han pagado esos socios como Cuba y los concentrados en ALBA, Petrocaribe y otras figuras creadas por la dictadura;

6.- Iniciar una limpieza de la nómina de PDVSA que ya supera los 170 mil trabajadores, cuando debería tener cerca de 40 mil como fue hasta que se produjo el “genocidio laboral” en 2003 con el despido de cerca de 20 mil trabajadores por parte del “padre” de la destrucción de la economía venezolana.

7.- Dar respuesta a los nuevos escenarios en que las energías renovables avanzan copando cada vez más mercados que antes se cubrían con petróleo;

8.- Competir en los mercados petroleros que se mantendrán, teniendo en cuenta el papel que tendrán EEUU, Brasil y Canadá, señalados por las agencias internacionales como los principales proveedores en el hemisferio occidental para las próximas décadas (Venezuela no aparece en esa lista);

9.- Asumir esa competencia con una industria destartalada, vuelta chatarra por falta de mantenimiento, con pozos abandonados y un sector eléctrico colapsado en vías de destrucción por la mano perversa y criminal de la peor dictadura que el país haya conocido en su historia;

10.- Desarrollar nuevas fuentes de energías para diversificar el suministro nacional;

11.- Repatriar a los miles de profesionales y científicos venezolanos que se han marchado buscando nuevos horizontes y que lo han logrado desarrollando exitosos proyectos en el ámbito de las energías renovables y convencionales;

12.- Construir un marco legal apropiado para la transformación que el país necesita;

El desafío es titánico, pero otra opción no hay. El único camino es hacerle frente a esta cruda realidad para evitar daños aun peores a los que ya estamos padeciendo.

Abajo la dictadura y arriba Venezuela!!

 

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