Gabriel Reyes: Día Masónico Nacional

Gabriel Reyes: Día Masónico Nacional

Asociar la masonería venezolana con Francisco de Miranda no era de extrañarse, siendo el Generalísimo el masón precursor del proyecto que desde Europa concibió la libertad de los países de nuestro continente.

Sin lugar a dudas, en el calendario gregoriano no existe otro día más significativo para celebrar una fecha de fraternidad entre hombres libres y de buenas costumbres que son los herederos de nuestros próceres, padres de la Patria y constructores de nuestra Independencia.

Más allá de la curiosidad que despierta en algunas personas el significado de la Masonería, es importante señalar que para muchos resulta más sencillo definir lo que no es que lo que es, tomando en cuenta el alto nivel de desinformación que desde sectores interesados o no se ha generado para definir una matriz de opinión pública reticente y a veces adversa, siempre divorciada de la realidad que pocas veces es compartida como debiera ser con públicos generales.





La Masonería no es una sociedad secreta, aunque tiene secretos, derivados de los conocimientos ancestrales que maneja en la búsqueda de una mejora contínua del iniciado y con él de la sociedad en la que se desenvuelve.

La Masonería no es una religión ni está contra ninguna de ellas. Por el contrario, representa un conglomerado de hombres creyentes, para quienes la existencia de Dios es el Norte de sus vidas, y donde se respetan todas las creencias que admitan a un Ser Todopoderoso que ordene las fuerzas dinámicas del Universo. A ese ser lo llamamos El Gran Arquitecto del Universo.

La Masonería no es un club de amigos, ni una peña de tertulia. Representa una forma de vida, animada por virtudes esenciales como la Fe, la Caridad y la Esperanza, y en valores rectores como la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad.

La Masonería no representa parcialidad política alguna, aunque sus miembros son libres de ejercer con criterio la corriente de pensamiento de su preferencia, siempre enmarcados en esos valores rectores antes mencionados.

La Masonería no está alejada de las Sociedades de su entorno. Por el contrario, sus líderes eventuales están en la obligación de propiciar su acercamiento a las fuerzas vivas hacia el progreso y el conocimiento como fuentes innegables de calidad de vida para todos sus conciudadanos.

En un acto de introspección constructiva debo comenzar por aclarar que la Masonería no es solidaria con las imperfecciones de sus miembros, y tal vez por eso, muchas personas, incluyéndome, consideramos que debemos inspirarnos en nuestros antepasados, pero no anclarnos en el siglo XIX para enaltecer nuestro pasado sin revisar nuestro aporte al presente y nuestro compromiso con el futuro.

La historia de la masonería venezolana es ilustrada con momentos gloriosos pero también con crisis y cismas que hacen que hoy en día sean diversos los caminos tomados por sus hijos, construyendo muros ficticios entre quienes deberíamos estar más juntos que nunca trabajando en el rescate de nuestra Venezuela, dejando atrás las inconsistencias estériles de los egos retorcidos que desde sus organizaciones emulan vicios de escasa democracia defendiendo la perpetuidad de sus ejercicios, el desconocimiento intencional de la universalidad de la Orden, el culto a la adulación como forma de ascenso y la destrucción sistemática del disenso con el miedo como herramienta, la renuncia al carácter filantrópico de la Masonería, y permitiendo que la parte más fea de la política penetre los estancos de nuestros Templos.

Hoy 28 de Marzo de 2017, en el momento cuando nuestra Venezuela se debate entre la desesperanza de los conformistas, la desesperación de quienes no han podido irse y no ven salida, la incertidumbre de quienes son arrastrados por la inercia de los tiempos aciagos que vivimos y la maldad de quienes se afincan en el poder cleptocrático de una tiranía deforme, hago un llamado para que todos mis Queridos Hermanos, sin otro distingo, sumemos nuestros esfuerzos en trabajar unidos en la reivindicación de nuestro propósito y causa de vida.

La gloriosa historia de nuestra masonería venezolana comienza con Miranda, Bolívar, Páez, Sucre, Bello, Roscio, y muchísimos otros próceres de nuestra Independencia. Se nutre de Andrés Eloy Blanco, Luis Beltrán Prieto, Raúl Leoni y hoy exige a las nuevas generaciones el relevo necesario que propicie la oportunidad de escribir muchas nuevas páginas en libros que nunca debieron cerrarse.

Y esto sólo será posible reconociéndonos entre todos y construyendo del espíritu de unidad la fuerza indetenible de la Venezuela que todos deseamos, con Libertad, Igualdad y Fraternidad.

Reciban todos mis Queridos Hermanos, de todos los Grandes Orientes del país, un gran Abrazo Fraternal y mis mejores deseos de reflexión positiva y renovación de nuestros compromisos para con Venezuela.

Amanecerá y veremos…

Gabriel Reyes: @greyesg