Pablo Iglesias, el aliado chavista en España al que aplasta la opinión pública

Pablo Iglesias, el aliado chavista en España al que aplasta la opinión pública

 REUTERS/Sergio Perez
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Pablo Iglesias no la tiene fácil en España, aunque su partido, Podemos, haya reflotado tras la crisis interna de liderazgo en el PSOE. El académico y político de extrema izquierda que defiende a brazo partido el populismo, y cercano aliado del chavismo, se ha hecho acreedor de 51 puntos negativos (72 positivos solo dentro de los votantes de Podemos) en la valoración de la opinión pública respecto a sus actuaciones políticas en estos momentos según un sondeo elaborado por la empresa Metroscopia para el Diario El País.

Por Carlos Moreno / Especial desde Madrid





Y esa media no tiene parangón entre los líderes de tres de los partidos más relevantes de la política española (PSOE ha quedado fuera al no tener aún definido un Secretario General y a la espera de su congreso), el que más cerca le sigue es el mismísimo presidente de Gobierno Mariano Rajoy, con 36 puntos negativos en la opinión general y 83 positivos dentro de los votantes del PP.

Albert Rivera, de Ciudadanos, el joven diputado de la formación naranja que se presenta además como uno de los más fervientes críticos del Gobierno de Maduro y la erosión de los derechos en Venezuela, ha resultado ser el líder mejor valorado en España con 2 puntos positivos desde la opinión pública como saldo sobre sus actuaciones políticas en estos meses y con 87 puntos positivos dentro de los votantes de Ciudadanos, una relación favorable aunque, la misma Mestroscopia ha asegurado que el ratio ha sido mejor en otros momentos.

El discurso de Rivera sobre Venezuela dista de manejar el tono fríamente diplomático que se diseña para el Presidente de Gobierno y contrasta diametralmente con los abiertos apoyos de Iglesias y los dirigentes de su formación.

Pero la erosión de Iglesias en cuanto a esta última valoración viene precedida además de un duelo interno en su propio partido, al que tuvo prácticamente que coaccionar en el Congreso de Vistalegre II (Elección por la base de proyectos y líderes) exigiendo la lealtad a su figura o de lo contrario se apartaría de la formación. Y terminó aplastando, con ese método, a quien fuera su número 2, Íñigo Errejón, quien se opuso a los modelos cerrados de la propuesta política de Podemos y al populismo defendido por Iglesias.

Y si bien han vendido a los morados como la nueva política en España, Iglesias no ha podido controlar los coletazos que las pugnas internas, muy tensas por cierto en los últimos meses, dejaron en la opinión pública que le acompaña.

En las pasadas elecciones del 26 de junio la formación púrpura logró 21,1 % del apoyo, fue superada por el PSOE por apenas 1.6 puntos porcentuales, 22,7%. Arriba dominando estaba el Partido Popular con 33.0% y muy abajo, con el 13,1% figuró Ciudadanos.

Pero las relaciones han cambiado al día de hoy. El único partido que refleja una recuperación es precisamente el Ciudadanos de Albert Rivera que de darse el escenario de unas elecciones generales en este mes de abril llegaría al 17,4%, Podemos bajaría al 20,7 por ciento, el PSOE caería a un 20,2 % y el PP mantendría el liderazgo, aunque también a la baja, con el 30,2%.

Incluso el sondeo determina la aprobación o desaprobación de las actuaciones políticas dentro del Parlamento por cada una de las formaciones políticas y allí Podemos también va en caída, su saldo entre aprobación y desaprobación es de -51 puntos, seguidos del PSOE con -48, PP con -33 y Ciudadanos vuelve a figurar con lo más cercano a los rangos positivos con un saldo de -11 puntos.

Iglesias y la crisis del Golpe

El líder de los morados junto con Esquerra Republicana fueron los responsables de frenar en el Congreso de los Diputados el pasado 5 de abril una declaración institucional propuesta por el PSOE y secundada por el PP y Ciudadanos para reclamar la liberación de los presos políticos, a su vez que lamentaba “el importante deterioro del Estado de Derecho en Venezuela” y exigía la publicación definitiva de un cronograma electoral, una tentativa surgida luego del Golpe de Estado asestado a la Asamblea Nacional desde el Tribunal Supremo de Justicia tras emitir sentencias el 31 de marzo pasado, que suprimían los poderes del Parlamento.

Ya antes Pablo Iglesias había guardado silencio ante lo que expertos juristas en Venezuela y desde la Organización de Estados Americanos se calificó como una abierta ruptura del hilo constitucional.

Pero las palabras de Iglesias ese día en el Congreso español sobre el caso venezolano, revelaron mucho más sobre su relación de un casi respaldo automático al gobierno de Maduro.

“Presentamos una propuesta para hacer una declaración sobre Venezuela basada en lo que decía el otro día Zapatero, el Papa y Ban Ki-moon en apuesta clara por el diálogo, pero de nuevo el PP, y sus aliados del PSOE y Ciudadanos quieren utilizar los asuntos internos de un país hermano para hacer política en España”.