La lucha es dentro y fuera del país, acción paralela, por @CarmonaBorjas

La lucha es dentro y fuera del país, acción paralela, por @CarmonaBorjas

thumbnailRobertCarmonaBorjasEl régimen venezolano de Nicolás Maduro y sus secuaces, Diosdado Cabello, Reverol, El Alssaimi, Tarek William, Bernal y Jaua como cabecillas notorios, enfrenta su mayor crisis. La protesta pacífica es la expresión más genuina de la lucha por la democracia, pese a que los canallas han intentado por todos los medios hacerla violenta para tergiversar la realidad y construir una matriz de opinión diametralmente opuesta a la realidad.

La presión de calle y la lucha afuera para que la comunidad internacional actúe, de manera definitiva y oportunamente, van de la mano. Son pasos simultáneos. Necesarios. No se puede abandonar ni uno ni lo otro. No se puede dejar la calle, la protesta pacífica, la resistencia, si se quiere; aunque ahora saquen otras cartas que llevan debajo de la manga: Elecciones Regionales. No. Nadie puede hablar de elecciones regionales, aisladamente y esperemos que ningún dirigente cometa esa torpeza.

La calle no se puede detener con falsas y acomodadas promesas electorales. El problema es mayor y no se puede perder el espacio ganado estas semanas gracias a la valentía de una dirigencia joven que ha arriesgado y sigue arriesgando todo. Sin liberación de presos políticos, con una Asamblea acorralada como la tienen los golpistas, con un CNE y otras instituciones carcomida por la corrupción y la parcialidad política no puede haber ninguna salida.





Mientras tanto la “diplomacia” de la oposición debe seguir ejerciendo con serenidad e intensidad la presión, pero de manera inteligente. El apoyo de los gobiernos democráticos de la región es indispensable. La aplicación de la Carta Democrática Interamericana es VITAL, para que la FAN que es el único sostén del régimen, logre entender que está respaldando a un régimen de facto. De la misma forma cualquier otro esfuerzo que sustituya el fracasado y tramposo diálogo propuesto por el cuestionado Samper y la desprestigiada Unasur, a través del despreciable Rodríguez Zapatero, mancha negra de la social democracia española e internacional, por su apego, como el francés Melenchón, derrotado ayer en la primera vuelta en Francia, a la dictadura de Maduro y su grupo.

La propuesta del Canciller Ricardo Luna de intentar una mediación fuera de la OEA muestra que todos los esfuerzos son válidos para encontrar la solución a la crisis que todavía los bandidos, a través de sus Villeguitas de la información del régimen, tratan de negar. Los gobiernos democráticos y el Vaticano pueden jugar un papel muy importante en estos momentos de la lucha.

Nadie habla ni debe hablar de golpe de estado, a menos que se refieran a lo que el régimen ha dado descaradamente. La insurrección que propone la oposición contra la dictadura chavista, bajo ningún respecto se le puede calificar de golpe de estado, sino en tal caso de derrocamiento de la roja tiranía de Maduro-Cabello y su finalidad es el restablecimiento de la democracia.

Habrá que buscar salidas negociadas, pero sin que los derechos estén en juego. La negociación se debería dar después que se logren los distintos supuestos.

Habrá una negociación y un gobierno de transición. Eso es lo que todos esperamos. Inmediatamente elecciones libres, justas y honestas. Pero nada de lo que se acuerde puede liberar de sus responsabilidades a quienes asaltaron el poder, quienes ordenaron y cometieron crímenes, quienes se llevaron los recursos de los venezolanos para esconderlos en bancos en Suiza o en Andorra.

Se impone el cambio, los arreglos políticos, pero también y sin duda, la justicia.

Robert Carmona-Borjas