Los primeros 100 días de Trump: El caótico descubrimiento del poder

Los primeros 100 días de Trump: El caótico descubrimiento del poder

FILE PHOTO: U.S. President Donald Trump looks up while hosting a House and Senate leadership lunch at the White House in Washington, U.S., March 1, 2017. REUTERS/Kevin Lamarque/File Photo
REUTERS/Kevin Lamarque/File Photo

 

Desde los estrepitosos tropiezos en el Congreso hasta sus súbitos e inesperados cambios de política, Donald Trump claramente se vio enfrentado a un difícil aprendizaje en sus primeros meses en la Casa Blanca.

Y aunque el nuevo presidente estadounidense mostró capacidad de cambiar tanto el tono como sus opiniones, hasta ahora ha encontrado enormes dificultades de transmitir una visión global articulada.





De esa forma, el presidente que prometió a los estadounidenses que con él en la Casa Blanca se “cansarán de vencer”, llega a la simbólica marca de los 100 días en el poder, que se cumplen el sábado, con la necesidad de enfrentar la dura realidad del ejercicio del poder.

Al aproximarse a la marca de los 100 días, Trump ya es el más impopular presidente estadounidense en la historia moderna.

El empresario de 70 años, cuya elección provocó oleadas de preocupación en todo el mundo, aún se aferra a su estilo impredecible y su retórica arrasadora de que hizo gala en la campaña electoral.

Y sin embargo el otrora aspirante que prometió “drenar el pantano”, en una referencia a la burocracia enquistada en Washington, no tuvo otra salida que reconocer que tiene uno de los empleos más difíciles del mundo.

Si durante la campaña desató ovaciones al proponer eliminar de un plumazo el sistema de seguros médicos que heredó de Barack Obama, pocas semanas después de instalarse en la Casa Blanca tuvo que admitir: “Nadie pensaba que la salud médica sea un tema tan complicado”.

Más recientemente, recibió al presidente chino, Xi Jinping, con quien pretendía discutir la situación en Corea del Norte, pero rápidamente percibió la increíble complejidad del asunto: “Después de escucharlo por 10 minutos, me dí cuenta de que no es tan simple”, dijo.

– “Soy flexible” –

Todos los ex presidentes ya lo han dicho: instalarse en la casona blanca en la Avenida Pensilvania número 1600 es un golpe que hace que todo el sistema deba reacomodarse.

“Hay algo único en este empleo que todo presidente enfrenta: que tú piensas una cosa cuando llegas, pero luego las presiones del trabajo o las realidades del mundo se muestran diferentes de lo que pensabas”, dijo recientemente el ex mandatario George W. Bush.

Trump no escapó a ese proceso, y tal vez lo único que se mantiene intacto es su hábito de publicar andanadas de mensajes en la red Twitter, muchos de ellos inspirados en la red de televisión ultra conservadora Fox News.

Para Trump -quien llegó a la presidencia de Estados Unidos sin nunca antes haber ocupado un cargo político y carecer de cualquier experiencia política o militar-, el abordaje de estar abierto a la evolución parece funcionar.

“Yo cambio y soy flexible, estoy orgulloso de mi flexibilidad”, dijo poco antes de autorizar el lanzamiento de 59 misiles contra Siria.

Esto es tan evidente que hasta el diario Washington Post, generalmente muy crítico del nuevo presidente, publicó recientemente un editorial en que saludó que Trump haya cambiado de posición en temas fundamentales para el país, como las relaciones con China, Rusia o las naciones de la OTAN.

“Cuando un presidente pasa de estar completamente equivocado a estar absolutamente correcto sobre temas tan importantes, la respuesta adecuada no es burlarse sino celebrar, aunque sea con cautela”, publicó el diario.

– El ‘Trumpismo’ –

La forma y el estilo señalan que Trump es un presidente diferente de todos los que lo antecedieron.

En una sorprendente entrevista que ofreció en marzo a la revista Time en que defendió sus alocadas afirmaciones, no tuvo problemas en afirmar: “¿Qué le puedo decir? Tengo la tendencia a tener razón”.

Con tres meses en la Casa Blanca, muchos de sus detractores consideran que un perfil de Trump escrito por el escritor Philip Roth para la revista The New Yorker en enero era adecuada y justa.

En ese artículo, Roth describió a Trump como un presidente “ignorante en lo que se refiere al gobierno, a historia, a filosofía, al arte, incapaz de expresar o reconocer sutileza… y dueño de un vocabulario de 77 palabras”.

Esto ha dado lugar a que se hable de “Trumpismo”, la capacidad de comunicarse con consignas simples.

Entre los logros de sus primeros 100 días de gobierno se destaca la nominación exitosa del juez federal Neil Gorsuch para ocupar una plaza en la Suprema Corte, un nombramiento que definió un perfil para ese tribunal.

Sin embargo, Trump se ha referido a la marca de los 100 días de gobierno como a un “estándar ridículo”, aún cuando fuentes de su equipo coinciden en señalar que se trata de un indicador importante sobre la vitalidad de la nueva administración. AFP