El Escrache, un derecho que tiene límites, por Thelma Fernández 

El Escrache, un derecho que tiene límites, por Thelma Fernández 

 

 

El escrache es el término utilizado para definir una forma de protesta que fue popularizada en Argentina y luego extendida a otros países con diferentes nombres. Su finalidad es la de hacer públicos los reclamos contra aquellos funcionarios o particulares que de una u otra manera se hayan beneficiado del dinero del Estado, o que hayan cometido graves violaciones a los DDHH. Tal acción consiste en que un grupo de ciudadanos se dirigen a aquellos lugares en donde se encuentra la persona contra la que se quiere hacer la denuncia, y se le realizan una serie de imputaciones basadas en sus actuaciones; más allá de hacerlos sentir vergüenza lo que se busca es crear una sombra de denuncia permanente que los ponga en evidencia ante la opinión pública y ante el mundo.





En efecto, en la gran mayoría de los países democráticos existe el derecho a la protesta pacífica, de manera que cuestionar o criminalizar a priori estos escraches es lo mismo que cuestionar el derecho a la protesta, que además esta relacionado con otro derecho fundamental como lo es la libertad de expresión.

Es preocupante entonces y resulta un tanto incongruente que en el caso de Venezuela algunos políticos y personajes influyentes de la opinión pública repudien la acción llevada a cabo por aquellos venezolanos en el exterior que deciden con este fin increpar a políticos y particulares responsables de la tragedia que vive el país, cuando para la gran mayoría de los venezolanos es casi imposible no señalar públicamente a los que forman parte o se han beneficiado de un gobierno absolutamente criminal y corrupto que ha saqueado al país y que nos han sometido a las peores miserias mientras ellos se dan una vida de lujo y placer con el dinero de todos los venezolanos.

En el caso de estos venezolanos que residen en el exterior, muchos además les critican diciendo que viven felices sin pasar las penurias de aquellos que viven en Venezuela; siendo que en realidad ellos son tan víctimas como los que residen en el país y quizás  muchos de ellos la estén pasando incluso peor, no sólo desde el punto de vista económico, sino afectivo porque se encuentran lejos de sus familias, de sus amigos, de sus costumbres, y todo ello como consecuencia de una insostenible situación que los ha obligado a emigrar, y en donde todos tenemos suficientemente claro quienes son los responsables.

Por otro lado el escrache es una forma de lucha que difícilmente se pueda llevar a cabo dentro del territorio nacional, a menos que se esté consciente de que acto seguido a la manifestación pública lo que viene es una inminente detención con la infaltable violación de DDHH que sufre en el país toda persona privada de su libertad por razones políticas, más aún con la reciente propuesta de “Ley contra el Odio, la intolerancia y la Violencia” presentada por Nicolás Maduro ante la fraudulenta Asamblea Nacional Constituye; sin embargo, al igual que en las formas tradicionales de protestas estas deben cumplir ciertos requisitos legales, y es allí en donde debe enfocarse el señalamiento de quienes hoy rechazan este tipo de manifestaciones.

En este orden de ideas, debido a las características particulares de estas protestas y a la cercanía que se tiene sobre la persona a imputar, surge una delgada línea entre lo que es una protesta legítima y lo que es un acto ilícito.

Por esta razón el señalamiento público debe tratarse de una acción inteligente para que sea realmente efectivo y para que no cause un rechazo de la colectividad que termine por favorecer al denunciado. Si no tomamos en cuenta los límites legales de estos llamados “escraches”, en cuestión de solo segundos, podemos pasar de ser víctimas a indeseados victimarios, por más que nos asista la razón.

En base a ellos se hace necesario aportar algunas recomendaciones de carácter legal que debe ser tomadas en cuenta a la hora de poner en práctica este tipo de acciones, aun cuando lo más recomendable es asesorarse previamente con un abogado que conozca muy bien las leyes del país donde se pretendan llevar a cabo estos eventos.

Al igual que cualquier otro tipo de protestas, los escarches deben realizarse de forma pacífica.

No debe haber ningún tipo de amenaza, es decir, jamás debe señalarse que habrá algún tipo de daño físico para esta persona o sus familiares, tampoco contra sus propiedades.

No debe existir coacción, vale decir, violencia física o psíquica que atente contra la capacidad de obrar de la persona, o que la obligue a decir o a realizar algo en contra de su voluntad.

No se debe impedir el libre tránsito de la persona, ni el acceso a su residencia o lugar de trabajo.

Si se decide ir a la vivienda del denunciado, no se debe golpear a su puerta, no se debe causar ningún tipo de destrozos a la propiedad, ni rayar sus paredes.

Cuando se realiza en lugares de alto tránsito público y con una cantidad considerable de personas, se debe pedir autorización a la autoridad competente.

Cuidado con la clase de señalamientos que se realiza, es recomendable verificar previamente a través de noticias y fuentes confiables, cuál fue la actuación ilícita en la cual incurrió la persona que se pretende denunciar; una difamación o injuria puede ser tolerada por un político quien difícilmente ejerza acciones legales debido a su condición, pero no sucede lo mismo con un particular quien sí puede accionar; recuerden que hasta el peor de los delincuentes goza de derechos.

Las protestas silenciosas también surten un gran efecto, el uso de pancartas suficientemente visibles en un lugar concurrido no causa ninguna molestia y no le resta importancia ni sentido a la acción.

Cuando hayan niños presentes deben abstenerse de estas prácticas, ya que por encima de cualquier cosa está el principio del interés superior del menor amparado por la Convención Internacional de los derechos del niño.

De manera que, dependiendo de cómo se lleve a cabo esta forma de protesta será una actuación legal y efectiva que además sumará un importante apoyo a la causa; o por el contrario terminará por desmerecer la acción, creará una solidaridad hacia el denunciado, y cobrará relevancia para el derecho penal en lo que respecta a la comisión de delitos.

Thelma Fernández

Abogado especialista en derecho penal

twitter: thelmafernandez