Ineptitud del régimen de Maduro sigue cobrando vidas por difteria

Ago 27, 2017 8:29 am
Publicado en: Destacados, Nacionales, Salud
José Rafael primero fue diagnosticado con paperas antes de que los médicos dieran con la causa verdadera
José Rafael primero fue diagnosticado con paperas antes de que los médicos dieran con la causa verdadera

 

Alrededor de su urna, los familiares de José Guerrero, de 6 años, insisten en que una atención médica adecuada y un diagnóstico más acertado lo hubiesen salvado. Pero los médicos no tienen dudas: la enfermedad que reapareció en Venezuela en 2016 y que ha matado a más de 20 niños, tiene otra víctima. Este deceso coincide con la publicación de un informe del Observatorio Venezolano de la Salud sobre el silencio cómplice entre el MPPS y la OPS sobre el avance de la enfermedad en el país, publica Correo del Caroní.

Por Marcos David Valverde
@marcosdavidv

 

Los familiares de José Rafael Guerrero Guerra no se niegan a que haya una inspección sanitaria en su casa. Tampoco se niegan a ser aislados con los rigores que hagan falta para que no haya vecinos contagiados. A fin de cuentas, se trata de evitar que ellos mismos tengan la misma suerte de José Rafael, de 6 años: morir.

Es lo que repiten este viernes en la tarde, en una barraca en la invasión de 25 de Marzo, en San Félix, con la urna en la sala. Ellos quieren saber la verdad, pues no están conformes con lo que dice el certificado de defunción: shock cardiogénico, bloqueo de tráquea, trastorno del ritmo cardiaco y difteria grave.

Difteria.

La palabra del incordio.

Su tío Ubel Guerra se asoma en la urna y dice que no, que eso no fue lo que mató a su sobrino. Y pide a los que están allí que se asomen. Allí está el cadáver. Tienes los párpados abiertos con dos palillos. La boca también está abierta y llena de gasas. Solo hay que esperar unos segundos para ver cómo se asoman de pronto dos lombrices. En ese momento salta la certeza en altos decibeles: “¡Esos médicos no saben que mi sobrino se murió de lombrices”.

Hay reticencias con el último renglón del cuadro de causas de muerte. Porque no pudo ser la difteria. Según ellos, todo comenzó por la desatención con la que, relatan, los recibieron en la madrugada del miércoles en la Clínica Humana, en donde solo estuvieron un par de horas antes de que lo llevaran al Hospital Dr. Raúl Leoni, en el barrio Guaiparo, de San Félix.

“Él, primero, se nos tiró para atrás y quedó como muerto. Mi esposo le dio respiración boca a boca y revivió. Llegamos a la Clínica Humana a las 2:30 de la mañana. Allí le dio el otro paro, pero mi hijo volvió en sí”, cuenta Petra Guerra, la madre.

Antes de todo el drama, en un Centro de Diagnóstico Integral cercano a la invasión, le habían diagnosticado parotiditis. En la clínica, los médicos le dijeron que allí no podían hacer nada: tenía que llevarlo a Guaiparo porque ya sabían que se trataba de difteria. El relato de Petra se pierde, entonces, en recuerdos desagradables.

“No me quisieron hablar porque me vieron que andaba con un pantalón y una camisa toda sucia. Dijeron que conmigo no hablaban. Después estaba desesperada y me dijeron que iba a infartar a todo el mundo”. Más o menos fue eso lo que ocurrió entre la clínica y el hospital hasta que el niño murió en la mañana del jueves.

Política del silencio

La dictadura madurista ha continuado con empeño su política de silencio en torno de la difteria, enfermedad que reapareció en 2016 en Venezuela y, más en concreto, en el estado Bolívar. Su reaparición, según cifras de médicos del hospital de Guaiparo, mató a más de 20 pequeños.

La familia manifiesta su inconformidad con las causas de la muerte
La familia manifiesta su inconformidad con las causas de la muerte

Los últimos casos conocidos en Bolívar de muertes por difteria son de Pariaguán: Eliannys Medina Vivas, de 9 años, fallecida en enero, y Desireé Machuca, de 10, en febrero. A ambas las trasladaron al centro asistencial de Guaiparo con síntomas avanzados de difteria.

Esta semana, un informe del Observatorio Venezolano de la Salud alertaba que la Organización Panamericana de la Salud ha sido cómplice del silencio del Ministerio del Poder Popular para la Salud (valgan las redundancias), pues, hasta ahora había pasado ocho meses sin emitir reportes sobre la difteria en Venezuela.

“El silencio y la censura epidemiológica continuaron y han seguido imperando durante 2017, pretendiendo ocultar algo inocultable: hospitales de varias regiones del país siguen recibiendo pacientes con difteria (sobre todo en la región andina en los últimos tres meses) y registrando fallecidos”.

Vacunas, ¿ahora sí?

La muerte de José Rafael Guerrero Guerra dejó descubierta una situación: la falla del plan de vacunación que desplegó el MPPS el año pasado, como medida reactiva al resurgimiento de la enfermedad.

El informe del OVS resalta que “se han notificado casos en 17 estados del país, que de los 51 casos confirmados por laboratorio 55% son mujeres y 47% corresponde al grupo de 5 a 19 años de edad, y con respecto al estado vacunal de los casos confirmados, 78% tenían el esquema incompleto y 15% no estaban vacunados (sobre el restante 7% no se tuvo información, precisa OPS). Esta última información es clave porque al sumar ese 78% de personas que no completaron el esquema de vacunación con el otro 15% que no estaba vacunado contra la difteria, se hace evidente que esta es una epidemia que se pudo haber evitado”.

Sobre las fallas en el esquema de vacunación hay datos concretos y, precisamente, surgidos en Bolívar: “Una vez reconocida la circulación de la bacteria en el estado, el Ministerio de Salud comenzó a vacunar en esa entidad para controlar su expansión, pero el hecho de que aún se registren casos en esa región hace dudar con respecto a la existencia de dosis suficientes de la vacuna pentavalente (que se aplica a los niños y previene de cinco enfermedades, incluida la difteria)”.

Ubel Guerra insiste delante de la urna de su sobrino: “Que venga Sanidad y estamos dispuestos a hacer la cuarentena, porque si hay difteria se supone que matamos a todo el mundo. Pero el único muerto que hemos visto es el niño y el plan de vacunación vino fue hoy (viernes)”. Niega que el niño estuviese en contacto con un familiar de las minas. Y recalca que nunca lo vacunaron contra la difteria.

“Quiero ver al fiscal general (Tarek William Saab), que antes era defensor del Pueblo, actuando acá. Yo quiero saber quién del estado llega aquí porque hay doctores que son indiferentes. ¿Por qué no viene VTV? Debería llegar una televisora del Estado a ver lo que pasó. Si mi sobrino se murió por una enfermedad que es preocupante, ¿no deberían venir? Y hasta ahora nadie ha hablado con nosotros”.

Petra ahoga los sollozos y suscribe las palabras: no quiere que a sus otros cinco hijos les pase lo mismo que a José Rafael: “Yo no puedo creer que mi hijo se murió de difteria”. En ese momento un vecino interrumpe para sentenciar: “No es tanto la enfermedad, sino la desatención”.

Mientras tanto, los médicos de Guaiparo no dejan lugar a las dudas: José Rafael Guerrero Guerra, nacido el 24 de marzo de 2011 y fallecido el 24 de agosto de 2017, es la nueva víctima mortal de la difteria.




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