Venezuela cumple 10 años con control de cambio ante el fantasma de una devaluación

Venezuela cumple 10 años con control de cambio ante el fantasma de una devaluación

(Foto Avn)

Venezuela cumple este martes una década bajo un rígido control de cambio, que según expertos ocasionó un ‘boom’ de las importaciones y no logró frenar la fuga de capitales ni la inflación, a la vez que ha vuelto a dejar al país ante la alternativa de una devaluación, según analistas.

Frente a las críticas, el vicepresidente Nicolás Maduro afirmó hace unas semanas que el control de cambio ha “funcionado bien”, aunque aceptó que “se puede mejorar”.

El fin de semana, el primer vicepresidente del BCV, Eudomar Tovar, afirmó que “no hay condiciones para un ajuste cambiario”.

La consultora Econométrica en tanto, estima que la devaluación tendrá lugar en “algún momento del primer trimestre” pese a la incertidumbre política que vive el país debido a la salud del presidente Hugo Chávez, que está hospitalizado en La Habana desde el 10 de diciembre tras una recaída del cáncer.

Para el economista Efraían Velásquez, director del Consejo de Economía Nacional -que asesora al Ejecutivo-, el gobierno requiere una devaluación porque “aumenta los ingresos fiscales, promueve las exportaciones no petroleras y desestimula las importaciones”.

Fuga de capitales

En febrero de 2003, el gobierno de Chávez puso en vigencia el sistema para frenar una aceleración de la fuga de capitales tras el paro en la industria petrolera, organizado por detractores de Chávez a finales de 2002.

Las finanzas públicas se tambaleaban en 2002 con una caída de 20% de las reservas monetarias del país, según cifras de la consultora Ecoanalítica.

“Era la única medida que tenía a la mano el Ejecutivo para evitar un colapso de la economía”, dijo a la AFP el director de esa firma, Asdrúbal Oliveros.

Aunque consideran que el control cambiario era en ese entonces necesario, muchos expertos observan que en esta década no ha evitado la fuga de capitales, que estiman en unos 145.000 millones de dólares, según cálculos de Ecoanalítica.

“Ese es dinero que no se ha quedado en Venezuela para estimular procesos de inversión interna y hacer crecer el aparato productivo”, opinó Oliveros.

Boom de importaciones

Los analistas señalan que la medida también ocasionó un incremento sin precedentes de las importaciones, de las cuales Venezuela es altamente dependiente debido a su deficiente producción interna.

“Lo que necesita el gobierno es desestimular las importaciones”, estimó Velásquez. “Si no devalúa tiene el problema cambiario que tiene hoy”, es decir, “la presión sobre el mercado alternativo (de divisas) y (el aumento) de la inflación por el tipo de cambio” paralelo.

La tasa oficial está fijada en 4,3 bolívares por dólar para compras de bienes básicos y a 5,3 para otros sectores menos prioritarios. Según los expertos, esta tasa sobrevalora hasta en un 50% el bolívar, lo cual hace que sea más barato comprar en el exterior que producir.

Cuando se implementó el control, el país importaba menos de 15.000 millones de dólares al año y en 2012 las compras venezolanas cerraron en un récord de 56.000 millones de dólares, según el BCV.

Esa tasa “artificial” ha hecho que en Venezuela “sea un negocio importar de todo”, opinó a la AFP el director de la consultora Econométrica, Ángel García Banchs. “A 4,30 es negocio hasta importar arepas (panecillo de harina de maíz típico de la dieta venezolana )”, añadió.

Más restricciones e inflación

En esta década, el gobierno ha restringido cada vez más la entrega de divisas a los empresarios y la población, que deben realizar engorrosos trámites para obtenerlas a una tasa oficial ante organismos como la Comisión de Administración de Divisas (Cadivi).

Los trámites y las restricciones también retrasan las importaciones, generando escasez de productos básicos como azúcar o harina y materias primas, lo cual presiona fuertemente la inflación, que en 2012 cerró en 20,1%, la tasa oficial más alta de Latinoamérica.

“Hoy, el sector privado es totalmente dependiente de las divisas del Estado” para importar, afirmó García Banchs, que advierte que no existe una política establecida para su asignación, excepto dar preferencia a los sectores de salud y alimentos.

Si un ciudadano quiere viajar al exterior Cadivi le entrega una vez al año 500 dólares en efectivo y un máximo de 3.000 dólares para compras con tarjeta de crédito a la tasa oficial, dependiendo del destino y la duración del viaje.

El control cambiario también ha generado un mercado negro en el que las divisas se venden muy por encima del valor oficial y cuya tasa está prohibido publicar.

AFP

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