Su amigo lo mata a puñaladas por una mujer

Su amigo lo mata a puñaladas por una mujer

(Foto Referencial)

A María Gómez le llegó la mala noticia a la sala del Hospital General del Sur. Acompaña a su hijo desde hace 24 días -tuvo un accidente de tránsito- y ayer en la mañana la llamó una vecina para contar que su expareja, Elio Bermúdez, asesinó a su amigo Albis José Soto (32). Le dio tres puñaladas y lo mató en segundos, reseña el diario La Verdad.

La mujer llegó a la morgue del centro asistencial después de las 9.00 de la mañana. Bajó unos pisos y vio a su vecino sobre una bandeja de metal y bajo unas sábanas manchadas de sangre. Todo el piso estaba encharcado y con un olor nauseabundo, así que al entrar se tapó la nariz antes de soltar unas lágrimas.

Cuando salió no aguantó. Contó que Elio Bermúdez crió a su hijo desde los tres años y desde hace unos cuatro no se frecuentan. El hombre se mostraba violento siempre que se emborrachaba, lo que sucedía todos los fines de semana. Ayer estaba en el barrio El Carmelo, en la parroquia del mismo nombre del municipio La Cañada de Urdaneta. Algunos vecinos lo rodearon mientras lanzaba ofensas a la casa vacía de María Gómez.





Nadie quiso escuchar, pero Albis Soto sintió cólera y le reclamó por las ofensas. No quería escuchar los improperios que el borracho había dedicado a María y a su hijo, así que comenzó una discusión que se extendió a las amenazas y terminó en sangre.

“No se sabe de dónde sacó el cuchillo, pero Albis no tuvo tiempo de defenderse”, prosiguió María consternada. Albis Soto vivió en El Carmelo desde que nació, estaba casado y dejó un hijo pequeño. Ayer salió en la mañana para ir a su trabajo como vigilante de 12 horas en Maracaibo. Perdió unos minutos en mandar a callar a Bermúdez.

Cuando Elio regresó con el cuchillo, Albis lo desestimó. Pese a las ofensas, eran amigos desde hace varios años. No se defendió cuando el borracho lo atacó y le hirió el pecho. Luego lo atacó de nuevo y su ira terminó con una tercera punzada. Soto ya había muerto.

Llegó entonces el caos a la parroquia. Los vecinos llamaban a los servicios de emergencia mientras los familiares de Soto se llevaban las manos a la cabeza y Elio corría sin dirección conocida. Cuando la ambulancia llegó, ya el asesino había desaparecido. Nadie sabe dónde está.

Soto llegó muerto al Hospital General del Sur. Allí registraron su deceso a las 6.30 de la mañana. Solo cuatro amigos llegaron antes de las 9.00 de la mañana a confirmar su asesinato. Poco después María se sintió culpable al salir de la morgue forense. Los allegados, aún consternados, no habían llegado.

La Policía científica tiene más de 15 días negando todas las minutas policiales. Poco se conoce de los antecedentes de Bermúdez o del móvil que se maneja. Algunos funcionarios sospechan de la riña, aunque no descartan el ajuste de cuentas.