Buhoneros venden más caro pero sin cola

Buhoneros venden más caro pero sin cola

Foto: google.com

Algunos hacen sus filas y toman sus tickets, otros prefieren gastar de más paro evitar el estrés de esperar por comprar alimentos. Así lo reseña el diario Correo del Caroní.

No hay colas eternas, no hay empujones, desesperación y caras largas. Inclusive no hay efectivos de seguridad como la Guardia Nacional o la Policía del estado Bolívar (PEB) para controlar a la muchedumbre que busca desesperada harina de maíz, de trigo, mantequilla, azúcar y leche en polvo a precios regulados.

No, nada de eso se presenta en el centro de San Félix, donde los comerciantes informales muestran toda su mercancía tranquilamente. ¿Pero por qué el clima de tensión no se vive en estos improvisados puestos callejeros? Sencillo: es el precio.





Aquí la única opción es pagar un paquete de harina de maíz a 25 bolívares, cuando cuesta alrededor de 7; un envase de mantequilla en 25 bolívares o una lata de leche en polvo por 55, aun cuando valen mucho menos dinero.

El problema no es dejarse engañar, la falla está en que el Gobierno central no ha podido controlar la regulación de alimentos que generan desabastecimiento.

Si les parece caro, la otra opción para el ciudadano de calle es ir hasta los supermercados a hacer colas y rezar para que no se vayan con las manos vacías, pues la mercancía tiene los números contados.

La soberanía alimentaria
La tan mencionada soberanía alimentaria acá sí está presenta. Por supuesto, aquí podrá llevarse las cantidades que desee, eso sí, debe pagar cinco veces más del precio regulado.

– ¿Cuánto la lata de leche? -pregunta un hombre que se acerca a uno de los puestos, la vendedora sale de la sombra donde se cobija y responde: “55 bolívares”. El hombre dubitativo da unas vueltas, se va para otro puesto, y más tarde regresa con el dinero para pagar el costoso producto.

Así se comportan todos al ver la harina. También se detienen, preguntan, piensan y luego deciden si se llevan o no la harina de maíz 5 veces más cara.

Esta es una de las tantas paradojas que vive esta tierra. Quienes deben cumplir a cabalidad la regulación de precios mantienen en expectativas a los consumidores con discursos vacíos y pobres decomisos. En las calles las montañas de latas, envases y paquetes de productos abundan, y no pasa nada. Cuando ocurre, sólo esperen algunas semanas y se vuelve a repetir la historia.