Capriles: Nicolás no da la talla

Capriles: Nicolás no da la talla

(Foto Reuters)

El líder de la oposición venezolana ninguneó al presidente encargado y rival electoral, Nicolás Maduro, como a un don nadie que intenta ocultar su propia incompetencia detrás de la memoria del fallecido Hugo Chávez.

En una entrevista con la agenicia Reuters a bordo de su autobús de campaña, Henrique Capriles también acusó al sucesor del líder socialista de querer distraer la atención de los problemas reales del país con alocadas teorías de conspiración, incluyendo un supuesto plan del “imperio” para asesinar al aspirante opositor.

“Nicolás no le llega ni al tobillo al presidente Chávez”, dijo Capriles a Reuters al comparar las inminentes elecciones del 14 de abril con su derrota por 11 puntos porcentuales en octubre a manos del carismático militar retirado.





“La debilidad más grande de Nicolás es que pareciera que él no existiera, que la campaña fuera sólo la imagen del presidente (Chávez). Nicolás no da la talla”, zanjó Capriles.

Con las emociones por la dramática muerte del “Comandante” por cáncer todavía a flor de piel, el chavismo se muestra unido y motivado para llevar al poder a Maduro, un ex chofer de autobús de 50 años y militante socialista de larga data.

Pero Capriles, abogado de 40 años, está decidido a detenerlo reiterando su oferta de implementar en el país petrolero el modelo brasileño, que combina economía de libre mercado con fuerte acento social.

Para ello, entremezcla ataques a la capacidad personal de su rival al tiempo que denuncia la plétora de problemas que irritan a los venezolanos, ya sean las carreteras llenas de huecos, la alarmante inseguridad o la extendida corrupción.

Nostalgia por Chávez

Aunque salió derrotado el 7 de octubre, el gobernador del estado Miranda fue el mayor desafío a los 14 años de poderío electoral de Chávez.

“Me medí con Cassius Clay. Si me pones otro boxeador, ya es sin duda alguna otro juego”, dijo Capriles, cambiándose una camisa empapada en sudor mientras el bus se abría camino a través de la multitud tras un festivo mitin en Ciudad Bolívar, en el sur de la nación caribeña.

“Hubiese querido volver a competir con el mismo corredor. Lamentablemente, decisión de Dios, el presidente falleció”, lamentó.

El oficialismo acusa a Capriles de haber deshonrado la memoria de Chávez y ofender a la familia al poner en duda la versión oficial sobre su enfermedad, incluyendo la fecha de su muerte, declarada a las 16.25 hora local del 5 de marzo.

Uno de los estrategas del comando de campaña de Maduro aseguró en una entrevista con Reuters que los seguidores del mandatario castigarían a Capriles por su irrespeto al líder de la revolución bolivariana y auguró una victoria aún más contundente que la del año pasado.

Preguntado por la denuncia de Maduro de que dos ex funcionarios estadounidenses planeaban asesinarlo, Capriles primero desgranó una letanía de problemas que enfrenta el país: apagones, inseguridad, desabastecimiento de alimentos básicos.

“Nicolás tiene cien días de gobierno. Cuidado que han sido los peores cien días en todos estos 14 años”, dijo, insistiendo en minimizar a su rival llamándolo siempre por su nombre de pila.

“¿De eso quiere Maduro que se hable? De un complot. Quiere que hablemos de (Otto) Reich (ex funcionario del Gobierno de George W. Bush), de todas esas cosas. No quiere que hablemos de lo que es importante para la calle. Por eso no le doy importancia. Son cortinas de humo”, explicó.

Capriles dijo que Maduro, quien últimamente se describe a sí mismo como un “apóstol” de Chávez y suele dirigirse a la nación acompañado de un retrato del “maestro”, forma parte de una elite desacreditada, conocida despectivamente como “boliburguesía”, a la que incluso los electores chavistas castigarán en las urnas.

Tradicionalmente, los simpatizantes de Chávez han culpado a los que rodean al presidente por las fallas de gobierno.

“Para los seguidores del presidente, eran los ministros, que son los corruptos, los ineficientes, los incapaces, los que hacían daño. Bueno ese es el entorno que quiere gobernar”, dijo Capriles en su primera entrevista de campaña con un medio extranjero.

Cuesta arriba

Dos sondeos difundidos esta semana dan a Maduro una ventaja de más de 14 puntos sobre Capriles, por lo que la mayoría de los analistas cree que el opositor enfrenta una tarea casi imposible de acometer, especialmente ante los enorme recursos de campaña del oficialismo y su control sobre la mayoría de las instituciones del Estado.

“Las condiciones electorales, el abuso, son peores que antes”, dijo el político, acusando a su contendor de violar la Constitución al no separarse del cargo en la campaña.

“Nuestra lucha es más difícil, pero más heroica, más retadora. Es una lucha incluso divina, espiritual. Yo creo que Dios nos puso una oportunidad para que el país se una”, comentó el candidato, devoto católico que siempre lleva un crucifijo.

Capriles dice que la campaña será otra vez un “David contra Goliath”, a lo que el Gobierno responde que recursos no le faltan a su adversario, al que acusa de estar financiado por la burguesía criolla y el “imperio” estadounidense.

Sin embargo, Capriles cree que la emoción por la muerte de Chávez ayudará a Maduro sólo hasta un punto en las urnas.

“Eso tiene un techo. Sí lo creo. Chávez era Chávez. Nicolás no es Chávez. Y los seguidores del presidente se están dando cuenta de eso. No les gusta Nicolás”, afirmó.

“Yo tengo que luchar y tratar de ganar. Existe una posibilidad cierta de ganar (…) Mi confrontación es con los mentirosos, con los corruptos”, agregó el gobernador mirandino.

Si gana, Capriles promete desmontar gradualmente las medidas económicas socialistas de la era Chávez, incluyendo el control de cambios y las nacionalizaciones que han mermado al sector privado.

“Si yo gano las elecciones la deuda venezolana mejora muchísimo. El endeudamiento va a ser mucho menos costoso. Tengo que recuperar la economía, generar confianza”, dijo.

“(El ministro de Finanzas Jorge) Giordani no es capaz de reconocer que es un fracasado en materia económica. Giordani es la economía de hace un siglo. Ojalá que lo mandaran a un curso en Brasil, Chile, Perú o México. Que se vaya un mesecito a China para que lo entrenen”, concluyó sonriente.

Por Andrew Cawthorne/Reuters