Embalse La Honda de Táchira opera en niveles mínimos por intensa sequía

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La intensa sequía que afecta el país, los constantes incendios forestales y la agricultura agresiva en los páramos han hecho que el embalse La Honda, ubicado en Pregonero, estado Táchira, opere en sus niveles mínimos para abastecer la demanda eléctrica en la entidad andina.

Esta presa, asociada a la planta San Agatón, forma parte de la primera etapa en la Central Hidroeléctrica Leonardo Ruiz Pineda, también conocida como Uribante-Caparo, que en condiciones normales aporta un total de 300 MV al Sistema Eléctrico Nacional.

Sin embargo, los bajos niveles de agua que presenta el embalse impulsaron a la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec) en la región Los Andes a reforzar el plan de recortes programados, así como ahondar en el tema del ahorro y uso eficiente de la energía eléctrica.

José Montilva, coordinador ambiental de Corpoelec en los estados Táchira, Mérida y Barinas, precisó que de manera habitual el agua del embalse llega hasta la cota 1.098 sobre el nivel del mar, y actualmente está en la cota 1.072 (26 metros por debajo del promedio).

“Si los niveles del agua bajan hasta la cota 1.066, definitivamente no podríamos operar, y en este momento estamos apenas seis metros por encima de esa cuota mínima de operaciones”, agregó.

Montilva detalló que entre los múltiples factores que contribuyen a este fenómeno, el principal es la ausencia de precipitaciones desde agosto de 2012.

“En algunos meses hemos estado hasta 50% por debajo de los promedios históricos de lluvias, aunado a las actividades antrópicas que lesionan los suelos, como la agricultura agresiva en los páramos y la deforestación. Todo influye en que tengamos menos disponibilidad de agua”, explicó.

Incremento de la demanda eléctrica

Otro de los elementos que afecta la capacidad de operación del embalse La Honda es el incremento de la demanda eléctrica regional en lo que va de año.

Ante la situación, Képerin Bilbao, representante de distribución de Corpoelec Táchira, indicó que debido al intenso calor, propio del período seco, la demanda subió de 400 MV en 2012 a 440 MV durante el primer trimestre de 2013, lo que representa un crecimiento de 10%.

“Incluso hay días que llegamos a 470 MV, una cifra alarmante, porque en la mayoría de países desarrollados o en vías de desarrollo el crecimiento de la demanda eléctrica es de 5% interanual”, apuntó.

Por su parte, Erick Márquez, coordinador de Generación de la compañía eléctrica, mencionó que la condición es crítica, no solo en La Honda sino en los demás embalses que surten a la región andina, como Peña Larga y Páez, ubicados en el estado Barinas.

Márquez informó que además de la energía hidráulica proveniente de los embalses, se está aprovechando al máximo la energía térmica, que se obtiene a partir de combustibles fósiles, para poder llevar la energía requerida a los hogares.

“En la región Los Andes tenemos una generación actual de 865 MV, de los cuales 313 MV se obtienen por la parte hídrica, y 570 MV por la parte térmica. Para el primer semestre tenemos planificado ingresar 300 MV más por la planta termoeléctrica de El Vigía, estado Mérida, y 100 MV desde Barinas”, reseñó.

El aumento de energía eléctrica por generación térmica responde a los problemas que se presentan con la generación hidráulica en temporadas de sequía. Pese a que ésta última es más limpia y económica desde el punto de vista operativo, es mucho más costosa desde una perspectiva de inversión.

Sensibilizar a la ciudadanía

En estos momentos, el descenso del nivel de agua en La Honda es tan abrupto que se pueden divisar las ruinas de lo que alguna vez fue Potosí, un pequeño pueblo de Pregonero que fue evacuado en la década de los 80 durante la construcción de la represa.

Es posible llegar hasta la icónica iglesia del pueblo que, en condiciones normales, el agua del embalse tapa casi por completo, además de ver el cementerio, la sede de la policía, la plaza, y algunos lavaderos o tanques de agua de las casas que allí estaban.

Montilva manifestó que es necesario sensibilizar a la ciudadanía en cuanto al uso racional de la energía eléctrica para evitar este tipo de situaciones.

“El mensaje es crear conciencia hacia un uso eficiente, ya que los venezolanos somos grandes despilfarradores de energía. Tenemos que unirnos a los esfuerzos inmensos que hace el Gobierno Bolivariano por crear una cultura de ahorro energético, porque es muy triste ver este tipo de paisajes”, añadió.

Montilva también resaltó la importancia de implementar medidas de ordenamiento territorial y actualizar los reglamentos de uso de las cuencas altas, a fin de priorizar las necesidades y obtener más agua para poder satisfacer la demanda eléctrica en el occidente del país.

“Obras como estas son irrepetibles porque no hay otro espacio para poder construir represas en el estado. Entonces no podemos permitir que se pierdan por no darle un uso adecuado a los recursos naturales aguas arriba de este embalse”, puntualizó.

La misma opinión sostuvo Képerin Bilbao, quien agregó que una parte de la población hace caso omiso a los programas educativos relacionados con el ahorro eléctrico.

“Algunas personas creen que porque tienen luz deben derrocharla. Si se utilizara menos el servicio, tendríamos más disponibilidad para otros sectores, es por ello que la educación de los niños desde el hogar con respecto al consumo eléctrico es fundamental”, declaró. AVN