Reos tumban un portón de la cárcel de Sabaneta

Los reos de Procesados Militares (Procemil) vieron que los rieles se le trancaron al portón principal de su área. Observaron que se cayó una parte oxidada cuando los guardias nacionales lo cerraron a la fuerza tras la salida del camión de basura. Esperaron a que oscureciera y el lunes, a las 7.00 de la noche, intentaron tumbar las láminas de metal que miden unos cinco metros de alto. Ana Karolina Mendoza / laverdad.com

(foto Juan Guerrero)

Los militares escucharon los estruendos y se enfilaron contra unos 75 internos que pretendieron escapar. Estos corrieron hacia sus celdas ante la amenaza que representaban docenas de plomos en el aire.

El supervisor de guardia de la seguridad externa del penal informó al capitán la situación. Estacionaron dos tanquetas en la entrada de Procemil y 70 uniformados de verde montaron guardia en varios puntos alrededor del recinto.

El responsable

La noche transcurrió sin novedad. Uno que otro tiroteo aislado entre las 10.00 de la noche y la 1.00 de la medianoche de ayer. A las 7.00 de la mañana, Rodolfo Felice, comandante del Destacamento 35 de la Guardia Nacional Bolivariana, llegó a Sabaneta, supervisó que los militares estuvieran en sus posiciones, coordinó estrategias de vigilancia. Atendió a los periodistas. Y declaró: “El director, Róbert Sutherland, es el responsable de esta situación. El portón tiene un año dañado”.

Ante la pregunta formulada al unísono por un puñado de periodistas respondió: “No hubo fuga. La situación está controlada desde ayer -lunes- en la noche. Tampoco se registraron heridos ni muertos”.

De una camioneta blanca rotulada con el escudo del Ministerio de Interior y Justicia se bajó Sutherland a las 9.35 de la mañana. Hablaba por celular al mismo tiempo que caminaba hacia la entrada de Procemil. Conversó con Felice y uniformados en una reunión improvisada.

Los reporteros, pegados al cerco de ciclón, le solicitaron que declarara. Sutherland hizo un gesto de negación con la cabeza. Los comunicadores insistieron: “No voy a declarar. No estoy autorizado. Estoy trabajando”.

Sin resolver

Entretanto los reclusos se acercaban al portón caído para averiguar qué harían los militares, para ver a sus familiares parados debajo de unas matas de cují afuera del recinto y para gritarle a los guardias, ante una presunta suspensión de la visita: “Dejen pasar a la visita. Tenemos hambre”.

Hasta el cierre de esta edición las dos tanquetas resguardaban el área externa de Sabaneta y controlaban la entrada y salida de los parientes. Sutherland no contestó las llamadas telefónicas. El portón aún estaba en ruinas, los presos quizás planificaban una fuga masiva y los militares permanecían en posición de ataque.

 

Otra versión

El portón tiene un año dañado y hace un mes lo dobló un ventarrón, comentó la mamá de un recluso procesado por robo.

 

Intento fallido

Reclusos de Procemil tumbaron el año pasado una de las paredes internas para escaparse. Se suscitó un intercambio de disparos entre los internos y los uniformados de la Guardia Nacional encargados de la seguridad externa del penal.