“Para los venezolanos un buen político es aquel que confronta”

(Foto Afp)

Experto en imagen Roberto De Vries analiza la campaña presidencial que acaba de culminar para los comicios de este domingo, publica Correo del Caroní.

Ramsés Ulises Siverio
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Para Roberto De Vries, la campaña presidencial del 7 de octubre era una especie de “lucha telenovelesca”. Una querella en la que dos hombres se disputaban el amor de una mujer. Un personaje consolidado en la vida política nacional, el fallecido presidente Hugo Chávez, se enfrentaba a una personalidad novata en lides presidenciales, como Henrique Capriles, en busca del amor de esa dama llamada Venezuela.

Esa era la percepción del psiquiatra, comunicador social y experto en temas de imagen para aquel entonces. Pero en esta campaña, muy distinta de la de hace 6 meses, percibe otros elementos que le dan su carácter distintivo.

Lo primero que identifica De Vries es que ya no se trata de una lucha telenovelesca, sencillamente, porque el personaje más parecido a un dramático de la pantalla chica ya no está, que era Chávez.

Ahora percibe una campaña mucho más equilibrada en cuanto a personajes, una mayor simetría en ambas figuras, aunque persista -según el experto- la asimetría de poder, en este caso, a favor del presidente encargado y candidato presidencial Nicolás Maduro.

“Eso lo ha comprendido Capriles, que ahora confronta mucho más directamente a la figura de Nicolás Maduro, y al hacerlo se acrecienta como líder. Para los venezolanos un buen político es aquel que confronta, cosa que no hizo en la campaña pasada. Capriles respetaba mucho al presidente Chávez, y la lucha por la mujer llamada Venezuela era realmente asimétrica”, explicó el doctor.

– Antes era la lucha de un personaje llamado Chávez contra una personalidad que comenzaba a constituirse como personaje, que era Capriles. ¿Cómo es la situación de los candidatos ahora?
– Ahora el personaje es Capriles, ya está construido, tiene dilema, tiene tema y tiene historia, y ahora el que realmente tiene que construir el personaje es Nicolás Maduro, que a pesar de los altísimos cargos que traía tenía una imagen de tipo secundaria, bajo la sombra del presidente Chávez, como un gran árbol que no dejaba crecer los árboles de abajo.

Ya sin ese árbol tiene que desarrollarse una personalidad que comienza con la estructura de una imagen. Yo lo que veo es que Maduro como candidato ha tratado, en menos de un mes, de construir una imagen que los venezolanos no teníamos de él. Antes se mostraba como un hombre afable, simpático, que sonreía a veces. Ahora es un hombre mucho más agresivo, devaluador, confrontador. Esta imagen, ha impresionado tanto a chavistas como a no chavistas. Obviamente está siguiendo los lineamientos de una campaña.

La cuestión capital
“La gran ventaja de Capriles es la imagen, que es la primera desventaja de Maduro. La principal fortaleza de Maduro es el capital político”, afirma el experto en imagen a través del teléfono. Argumenta que todo individuo, al momento de ser evaluado, genera un capital político, económico o social.

“Capriles había luchado por un capital social que estaba estructurándose, no estaba manejando el capital económico, que aunque lo tiene lo trataba de esconder. Y el capital político estaba luchándolo”, explica.

Asegura que el gran capital de Nicolás Maduro es el político, pero que no es un capital propio, sino que lo recibe como un legado, y que tiene que mostrar, en esta corta competencia, que es merecedor de ese legado.

– ¿Qué tan fuerte es un capital político que se recibe como legado?
– Esa es la gran pregunta que tendremos que respondernos después del domingo. Hay dos posibilidades: que haya confundido el legado con un cambio de imagen, y otra, que era continuar con el legado, pero con un estilo propio, con una imagen propia. Se decidió por lo primero, y eso puede dar buenos o malos resultados, porque es un hecho inédito.

Una lucha simbólica
El cambio en el manejo de los símbolos es otro de los puntos de interés en el análisis de De Vries. Comenta que estos representan el chavismo, que venía manejando “tres símbolos muy intensos” como el rostro del presidente, el logo “Chávez” y el color rojo; comienza a dejar de usar este último mientras se aferra a la figura de su máximo líder.

Capriles, posicionado antes como “Capriles Radonski”, comienza a cobrar relevancia, su liderazgo se fortalece y ahora se promociona como “Capriles”: mucho más fácil de pronunciar y de recordar.

El símbolo que mantienen los opositores es la gorra tricolor, que cobró su relevancia en la campaña pasada cuando el CNE trató de prohibirla. El doctor explica que en varios estudios pudo determinar que la gorra estaba identificada en la población como el símbolo opositor, aunque el chavismo haya tratado de arrebatárselo “como un acto de soberbia”, según reflejan sus investigaciones.

“Cuando el chavismo comienza a usar el tricolor, incluso con  más fuerza que el rojo, genera una ganancia simbólica para la campaña opositora porque da a entender simbólicamente que disminuyó la simbología del chavismo, sin saber que con eso estaban reforzando la candidatura de Capriles”, arguye el especialista.

“¿Ahora, por qué no usan tanto el rojo? Probablemente porque hay agotamiento de las personas con el rojo. Creo que por una necesidad de refrescar la imagen”.

Un pajarito me dijo…
Otro de los elementos que ha dado de qué hablar en esta campaña es el “pajarito” que menciona Maduro. Semanas antes, el candidato presidencial comentaba que un día se le apareció un ave que entró por una ventana, lo miró, lo sobrevoló en círculo y se marchó. “Yo sentí que ese era Chávez que me estaba dando la bendición”, afirmaba el aspirante.

Este hecho tiene una intención muy clara a los ojos de De Vries: comunicarse con los simpatizantes que sienten la muerte de Hugo Chávez.

“Eso es a mi juicio una expresión de un pensamiento metafísico de que el presidente sigue vivo. Uno cuando pierde seres queridos está viendo símbolos de presencia de ese ser por más científico que uno sea, para tener presente a la persona que se ha ido”, explica el psiquiatra, añadiendo que sus investigaciones revelan un predominio de este tipo de pensamiento en más del 60% de la población venezolana.

“Se prestó para mucha burla para los que tienen pensamiento filosófico y lo científico, pero eso era sólo para comunicarse con quienes estaban dolidos por la muerte del presidente”.

En corolario, la emocionalidad de la campaña estuvo en la evolución de Capriles, que pasa de ser un líder social a un líder político; y por el lado de Maduro, el cambio de imagen.

“En cuanto a ejecución de campaña el mejor trabajo es el de Capriles, pero Maduro trae el legado político de Chávez. Ya no es una lucha telenovelesca, sino algo más profundo y más directo para las personas”.

La “campaña triste” del CNE

Lluvia desde el techo, fotografía en sepia, rostros cabizbajos, contrapaneos y un amanecer que no parece amanecer sino la puesta del sol. Sin duda que la única propaganda del Consejo Nacional Electoral para estas elecciones presidenciales ha llamado la atención de ciudadanos y expertos, como es el caso de Roberto De Vries, quien ve este anuncio como una movilización de zombis.

“Ahí no nada de alegría, ahí están expresando un profundo dolor de la población venezolana chavista, y el montaje creo que no fue muy adecuado porque recuerda mucho la imagen de los muertos vivientes, que inclusive es uno de los grandes fenómenos que se espera que va a tener éxito en el cine mundial contemporáneo. Dolor, emocionalmente es una mezcla de ira, tristeza y de miedo. Mucha gente que simpatizaba con el presidente está así”, manifestó. (RUS)