Ministerio Público aún no se manifiesta por casos de torturados en Lara

Foto: El Impulso

En la detención de los jóvenes por manifestar exigiendo el conteo de votos en Barquisimeto hubo el delito de tortura, lo cual es un hecho muy grave, dijo en esta ciudad el doctor Rafael Narváez, exdiputado y especialista en Derechos Humanos.

Pacífico Sánchez

La tortura es condenada por la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, explicó. Los maltratos crueles e inhumanos son rechazados y ameritan sanciones por el Estatuto de Roma, del cual nuestro país es signatario.

Aquellos individuos que aplican la tortura por actitudes arbitrarias como ha ocurrido en Lara contra los jóvenes detenidos la semana pasada por la Guardia Nacional, merecen sanciones.

Lamentablemente, el Ministerio Público estuvo ausente, ya que el Código Orgánico Procesal Penal establece que todas las personas detenidas deben ser presentadas en el término de 48 horas a los tribunales. Esa norma fue obviada, pero hay denuncias y testimonios mediante los cuales la Fiscalía está obligada a investigar por oficio.

Aquí no puede eludir el fiscal superior del Ministerio Público esa responsabilidad, dijo. Él sabe, como colega, que cuando tiene conocimiento de un hecho punible tiene que orientar a los fiscales que están bajo sus órdenes para que actúen apegados a la ley. Si no lo hacen es responsable por omisión y tendrá que responder en el proceso interno que tiene que realizarse.

Aquí en Lara han pasado varias situaciones que deben ser tomadas en cuenta. La primera es la detención arbitraria e ilegal de los jóvenes, tengan o no razón. En segundo lugar, la ausencia del Ministerio Público como garante de la legalidad.

En tercer término, el Ministerio Público nunca presentó a los jóvenes en el término de las 48 horas como lo ordena el Código Orgánico Procesal Penal.

En cuarto lugar, los maltratos, que son considerados crueles e inhumanos denunciados por las víctimas, tenían que motivar la actuación de los fiscales y, en consecuencia, citar a los funcionarios que ocasionaron esos daños a los detenidos.

Y en quinto lugar aquí se han producido por lo menos 17 denuncias, pero hasta este momento -diez días después que fueron practicadas las detenciones- no han sido citadas las partes.

Esos muchachos y muchachas que fueron detenidos por manifestar pidiendo el conteo de voto en las inmediaciones de la sede del Consejo Nacional Electoral, en el este de Barquisimeto, fueron obligados a cantar consignas y a responder a preguntas relacionadas con el régimen.

Claramente, se violentó el derecho universal de la autonomía y voluntad de las personas, precisó el doctor Narváez.

Si alguien trasgrede las leyes debe ser investigado pero, cuando una persona manifiesta, está ejerciendo un derecho constitucional y, por lo tanto, no puede ser detenido y, por supuesto, tampoco ser sometido a torturas físicas y sicológicas.

-¿Qué procede en este caso?
-El Ministerio Público tiene que citar al jefe del Comando Regional Número 4 y desde luego al comandante del Destacamento 47 de la Guardia Nacional, sitio al cual fueron llevados los jóvenes aprehendidos la semana pasada. Yo conmino con mucha responsabilidad al fiscal superior a proceder según la ley.

Me golpearon (Jesús Rodríguez)
A mí me detuvieron en la avenida Venezuela, frente al Sambil. Me golpearon la cabeza con un objeto contundente y me causaron una lesión que ameritó tres puntos de sutura. Además me dieron un perdigonazo en la pierna izquierda, sin que estuviera haciendo nada. Fue una maldad.. Después los funcionarios me golpeaban la herida para que sufriera. Cuando me llevaron al Destacamento 47 me sentaron en el piso desde las 2 de la tarde hasta las 8 de la noche cuando me atendieron las lesiones.

Torturados ( José Manuel Mora)
Me detuvieron en la avenida Venezuela con la Morán. Luego me obligaron a entrar a un convoy, luego de lo cual me golpearon la cabeza, ocasionándome una herida. Cuando me llevaron junto a otros jóvenes fui sometido a torturas sicológicas, ya que nos acostaron en el piso, a la intemperie, y no nos dejaban dormir. Nos decían que si cerrábamos los ojos nos iban a patear el cogote. No nos daban agua, ni nos dejaban ir al baño hasta que llegaron los funcionarios de la Fiscalía, que nos permitieron sentarnos.

Profesora herida
Suleika Pérez Pinate, profesora de Biología, anda en muletas porque cuando fue detenida durante la manifestación los guardias nacionales la hirieron con unos perdigones en la pierna derecha, la cual se protege con unas bolsas plásticas porque tiene una infección.

Nosotros estábamos en la Venezuela ejerciendo el derecho a la protesta, consagrado en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.
Fuimos sorprendidas en momentos en que compartíamos con unos militares en la parte norte.

La gente estaba cantando y otros gritando consignas cuando de repente llegó la violencia por parte de los funcionarios uniformados.
No había desorden, pues todos nos comportábamos de manera pacífica. Pienso que a ellos, a los guardias, los mandaron a reprimir porque la gente estaba muy tranquila.

Lo que hicieron fue detener a las personas para justificar lo injustificable.
Cuando llegaron los guardias nos hicieron retroceder y uno dijo: Póngase donde está el rayado. Cuando nos ubican allí yo le dije a uno de los militares que bajara el arma, porque todos estábamos en sana paz. Lo que hizo fue reírse. De repente apareció un encapuchado con una piedra, al parecer un infiltrado, y comenzó el ataque.