Pablo Aure: Nuevas elecciones

Pablo Aure: Nuevas elecciones

Ni tirios ni troyanos creen que Nicolás Maduro ganó las elecciones el 14 de abril.

Si antes Maduro era considerado un usurpador (porque a quien le correspondía asumir la presidencia mientras se realizaran nuevas elecciones era al presidente de la Asamblea Nacional), hoy se le percibe como un gran tramposo, que a fuerza del fraude en complicidad con el Consejo Nacional Electoral, ha torcido la voluntad popular expresada en las urnas electorales por el pueblo venezolano. La lucha que está dando Henrique Capriles es titánica. Seguimos defendiendo la verdad del sector democrático contra la mentira gubernamental.

Es una quimera acudir a las vías institucionales para develar la trampa, pues están en manifiesto contubernio. A tal punto que el organismo que debe ser investigado, o sea, el CNE, es quien establece las reglas y los límites de esa investigación. Decide los documentos que muestra y cuáles no.

En un país civilizado donde el estado de derecho funcione, no existiría ningún impedimento para exhibir los documentos que el Comando Simón Bolívar exige para realizar los procesos de auditorías. Nuestra Constitución incluso lo establece claramente en sus artículos 28 y 143.

El asunto no solamente consiste en contar una a una las papeletas y compararlas con los resultados que arrojen las máquinas, sino que también conlleva el examen minucioso de los cuadernos de votación donde están las pruebas de los verdaderos electores, pues allí se encuentran las huellas digitales de los que votaron. Nada puede impedir que el derecho a recibir esa información sea conculcado a un candidato que “perdió” por un escaso margen y con sobradas dudas de irregularidades.

En las máquinas no se pueden corroborar las evidencias, ni mucho menos en los comprobantes de votación. Eso hay que revisarlo, pero concatenadamente con los cuadernos de votación y las actas firmadas por los testigos de las agrupaciones que participaron en el proceso. ¿Cuál es el miedo a mostrar las evidencias? Los homicidas por lo general botan el arma con que asesinaron.

¿Palabra de caballero?

Hoy reflexionamos sobre el discurso de Capriles el 14 de abril en la noche y lo comparamos con el de Nicolás Maduro de esa misma noche. A Capriles lo veíamos como el verdadero presidente que llamaba a la paz y a la concordia, confiado en la conversación que habría sostenido con Maduro antes de que el CNE diera el boletín. Ambos llegaron al acuerdo (o pacto de caballeros) de realizar las auditorías para despejar todas las dudas.

Las cosas cambiaron, y el pacto se rompió, Maduro reculó y mostró sus costuras, junto a él, Jorge Rodríguez y todos los “enchufados”, con el manejo a sus anchas de los poderes del Estado.

Habló Jorge Rodríguez, y cual marionetas comenzaron a desfilar por los micrófonos la presidenta del TSJ, la fiscal general y las rectoras del CNE, estas últimas para decirnos que el recuento manual de votos no existe. Vaya vergüenza que los poderes se encuentren dirigidos por títeres de un tirano.

A los gobiernos decentemente electos les conviene la transparencia, y que no exista duda de su legitimidad. A Maduro no le interesa eso, porque sabe que se robó la silla de Miraflores.

Genes malignos

La mentira sigue siendo el “arma” del régimen. Están en Miraflores a fuerza de mentira. Acusan a los opositores de falaces, golpistas, terroristas, desestabilizadores, saboteadores, y de epítetos propios de quienes quieren evitar que se hagan las auditorías tal cual solicita quien en realidad resultó electo presidente el 14-A.

Nos estamos enfrentando a lo peor que existe en el país. A gente sin principios ni valores. Pocos son los exentos a esa larga lista de gente en el poder. Confieso que este país está en las manos de individuos que en su carga cromosómica llevan los genes de la maldad. Son malvados por naturaleza.

Contra ellos no hay manera de luchar con la razón. Jamás los convencerás. Pero sí podrás hacerlo con la gran mayoría del pueblo venezolano.

¡Sigue así Capriles!

No hay dudas de que de esta situación saldremos victoriosos. Es cuestión de tiempo, quizás menos del que muchos se imaginan.

El llamado de Henrique Capriles debe continuar de la misma manera: a la paz, a la civilidad, a la confraternidad, a no caer en la trampa del oficialismo. Porque cuando los vidrios se rompan alguien debe recogerlos para recomponer todo lo que este régimen ha destruido.

A pesar de ese llamado de Capriles, la confrontación será inevitable. No quiere decir esto que el líder Capriles no sea reconocido, pero hay fuerzas que son incontenibles y eso tarde o temprano ocurrirá. Todo parece indicar que emanará del sector civil apoyado en militares que también se sienten desesperados por seguir aguantando en silencio que se les acuse de traidores y bandidos, cuando en realidad lo que anhelan es vivir con tranquilidad. Ellos también desean un cambio de gobierno. En estos últimos tiempos he conocido a muchos militares activos que como nosotros están igualmente al borde de la desesperación. Por eso la mecha está encendida y detonará cuando menos lo esperemos porque además hay un pueblo enardecido con la inseguridad, malos servicios públicos, escasez y el alto costo de los pocos productos que se consiguen. En criollo: la liebre saltará de cualquier lado.

La mentira del saboteo eléctrico

¿Quién puede entender que para combatir el supuesto saboteo eléctrico debamos recurrir al aumento de la tarifa, e inclusive a la reducción de las jornadas de trabajo para que haya menos consumo de electricidad? Es más, llegaron al extremo de explicar que han militarizado todo el sistema, como que si eso fuera una novedad en un gobierno militarista castrocomunista.

Ellos mismos se enredan con sus mentiras. Si hay saboteo pues que agarren a los saboteadores, pero para eso no es necesario ni reducir las jornadas de trabajo ni mucho menos aumentar las tarifas. Mentirosos.

Hervidero en los cuarteles

En Venezuela hay momentos en que se olvida, que la Fuerza Armada Nacional, aunque le hayan puesto el nombre de Bolivariana y “chavista”, está conformada por pueblo que tiene familia y percibe a Nicolás Maduro como un tramposo. No creo que dentro de la Fuerza Armada los hombres y mujeres de bien que en ella se encuentran puedan estar contentos de tener un comandante en jefe cuya legitimidad y credibilidad es de dudosa procedencia.

Quiero finalizar diciendo que esta observación la hago no porque esté esperando un golpe de Estado. Nada de eso. Los únicos expertos en asaltar con las armas a un poder constitucionalmente establecido son los que hoy precisamente están en Miraflores. Lo que quiero resaltar es que estamos a la vuelta de la esquina que la presión popular haga no solamente que se realice el recuento de votos, sino que por las evidencias del fraude cometido se repitan nuevamente las elecciones.

@pabloaure

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