La presidenta Laura Chinchilla viaja en presunto avión vinculado la narcotráfico

La Dirección de Inteligencia y Seguridad de Costa Rica (DIS) nunca tuvo conocimiento del avión que utilizó la presidenta Laura Chinchilla para viajar en dos ocasiones a Suramérica y que le fue facilitado por un empresario colombiano vinculado al narcotráfico.

El director de la DIS y Comisionado Antidrogas de Costa Rica, Mauricio Boraschi, reconoció hoy en una entrevista con la radio ADN que el despacho de la Presidenta nunca notificó a las autoridades de seguridad sobre los detalles del jet utilizado por Chinchilla.

La mandataria voló al funeral de Hugo Chávez en Caracas en marzo pasado y a una boda en Perú, este fin de semana, en un avión de la empresa petrolera THX Energy, fundada por Gabriel Morales Fallon, una figura señalada por medios colombianos como el testaferro del reconocido narcotraficante Juan Carlos Ramírez, alias “Chupeta”.

Según Boraschi, la premura de ambos viajes hizo que la oficina de Protocolo de la Presidencia negociara directamente con la empresa y que nunca se remitiera la información de la aeronave a la DIS, como dicta el protocolo de seguridad.

El funcionario aseguró que la Inteligencia de Costa Rica tenía bajo investigación a Morales Fallon desde 2011, pero aun así el sujeto sostuvo el 8 de mayo una reunión con el entonces ministro de Comunicación, Francisco Chacón, y la asistente personal de Chinchilla, Irene Pacheco.

En dicha reunión, Morales Fallon se presentó como Gabriel O’Falan, ejecutivo de THX Energy y de esta manera engañó al Gobierno costarricense.

“Hubo una situación de premura y exceso de confianza. Si nos hubieran informado (a la DIS) la Presidenta no se hubiera montado en ese avión”, aseguró Boraschi, quien aceptó no contar con una explicación sobre por qué no se comunicaron los detalles del jet después del primer viaje a Caracas para que fuera investigado.

“En ningún momento se nos dijo que se iba a utilizar ese avión, por eso no saltaron las alertas relativas a Morales”, reiteró el Comisionado Antidrogas.

Para Boraschi, es urgente hacer una revisión de “todos los pormenores que rodearon ambos viajes” y sobre todo por qué se llevaron a cabo sin el respectivo chequeo del avión y el aval de la DIS, ente encargado de la seguridad de la presidenta.

“Es muy dolorosa esta situación por el país y por la presidenta, que nunca tuvo conocimiento de la situación. Hubo un fallo en comunicación que hizo fallar a la seguridad”, expresó. EFE