Guanipa: Algunos deben pasar hasta dos días en una cola de Mercal (Fotos)

Las paredes del Mercal de Los Nísperos, en la parroquia Antonio Borjas Romero, sirven para que los cientos de personas que esperan por comprar alimentos, se recuesten mientras hacen la cola. Algunos pasan por el frente y miran a los compradores como delincuentes, otros sencillamente como madres y padres de familia afectados por el desabastecimiento y la escasez que se ha acentuado en el país durante los últimos meses.

Juan Pablo Guanipa, concejal de Maracaibo, en una de sus visitas a la parroquia se acercó al lugar para conversar con los “paisanos y alijunas” que esperaban para adquirir dos kilos de arroz, de azúcar, de harina, dos litros de aceite y un kilo de leche en polvo.

Cleotilde María Hernández, vecina del lugar, aseguró que pasó dos noches durmiendo en la cola frente al Mercal. “Llegue el primer día a las 5.00 de la tarde, amanecí en la cola y a las 12.00 del medio día nos mandaron para la casa porque se había acabado la comida. Me fui y ese día me volví a dormir en la cola y aquí estoy esperando que me atiendan a ver si es que por fin me llevo algo de comer para mis muchachos. Estoy aquí por obligación porque no tengo cobres para comprar comida en la tienda, en donde cada kilo de arroz está a 25 bolívares”.

Hernández aseguró que con tanta afluencia a los mercales no hay una organización para que todos puedan comprar. “No dan número, ni hacen una lista. La gente se cola y después de tanto esperar a veces perdemos el tiempo, porque entramos y nos dicen que no aparecemos en sistema o que ya compramos”.

En el mercal hay un aviso que anuncia que se venderá dos veces a la semana a cada persona, dependiendo del número de cédula. Elia González, vecina del barrio Ancón II, denunció que pese al aviso la nueva modalidad de venta era una vez a la semana y menos productos.

“Compré el martes y no nos dejan comprar más. Habían dicho que si ganaba Maduro esto iba a ser mejor, pero no es así. Quiero preguntar: ¿Qué es lo que hace Mauro? Pura mentira. Ya no queremos mentiras. Y que viene pa´ Maracaibo a arreglar las cosas y mira como están las colas. Es injusto lo que estamos viviendo y ellos mismos, los que trabajan adentro, se apoderan de la comida, se la agarran para ellos. Nos tratan como a los animales. Pero después llegan camiones en la noche a comprar por bulto, pero no nos venden a los que hacemos cola”.

Lisbeth Villalobos, vecina del sector, salió en defensa del sistema de venta, aseguró que en el lugar compran las personas hasta tres veces a la semana aun cuando no les corresponde. “La gente se compone, se hacen la segunda y compran tres y hasta cuatro veces cuando no les toca. Ahora se van a fregar porque el sistema de la caja va a ser digitalizado. Es mentira que vienen nada más un día, puede venir dos veces a la semana y allí hay un letrero que lo establece. No abrieron los últimos días porque el sistema no funcionaba, pero no es para que se pongan a decir todas esas cosas”.

Confrontación

Rosalinda Fernández, compradora del Mercal, señaló que la medida de limitar las compras a una sola vez por semana se está aplicando aunque en la entrada del establecimiento existan otras indicaciones. “Hemos comprado una vez a la semana y el presidente dijo que teníamos derecho a comprar comida. En la casa somos 12 y ese kilo de arroz no alcanza para la semana. Dicen que nosotros somos bachaqueros, pero yo no vivo de eso, gracias a Dios. Yo bachaqueo para la casa de mi mamá porque yo soy la mayor. Compro para mi mamá y mi papá”.

Rufina Alvarado, representante de un consejo comunal, asegura que muchos de los compradores revenden sus productos para que sean sacados del país. “Trabajé en este Mercal para el servicio de la comunidad y la mayoría de estos paisanos son bachaqueros porque a mí me llegan a mí bodega vendiendo la leche y aceite de mercal. Yo no vendo productos de Mercal. No se los compro porque no me gusta la sinvergüencería de los paisanos. Si es verdad que justos pagan por pecadores, pero algo hay que hacer contra los que se llevan la comida para Maicao y uno el comerciante tiene que compra aquí una paca de arroz y de harina en 300 bolívares para venderlo a 22 en mi tienda. Eso de una vez a la semana se tiene a arreglar porque afecta a la comunidad”.

Juan Pablo Guanipa, concejal de Maracaibo, opinó que quizá exista duda en la comunidad sobre si todos los “paisanos” comercializan los productos regulados para ser trasladados a otros países pero esa no puede ser la razón para que tomen medidas que afecten a toda la comunidad.

“Los mismos vecinos califican de bachaqueros a quienes tienen dos días haciendo cola para comprar un kilo de arroz. Pero yo pregunto: ¿Qué puede ganar una persona revendiendo un kilo de harina teniendo que estar dos días en una cola? ¿Qué ganancia pueden sacarle? Si, la harina vale seis bolívares y la revenden a 25, pero la compraste después de dos días de cola ¿Qué ganaste? Perdiste el tiempo más bien. Mejor te vas a una casa de familia y te ganas por un día 150 bolívares. Por eso yo creo que esto de vender a cuenta gotas alimentos no es la solución al problema, es una manera de contrarrestar las consecuencias del verdadero problema, que es la falta de producción en el país. La exigencia es al Gobierno Nacional para que trabaje en conjunto con la empresa privada venezolana y produzca lo que el pueblo necesita”