El Gobierno necesita sincerar los precios de los productos regulados

Foto Prensa Juan Pablo Guanipa

“Desde hace 12 años que el Gobierno reguló la carne, nosotros no sabemos lo que es comprar una res del Gobierno”. Eduardo Pernía, carnicero del mercado Altos de Jalisco en la parroquia Coquivacoa, señaló que en el mercado nadie se beneficia de los animales que importa el Gobierno y por lo tanto no pueden vender la carne a precio regulado.

“Siempre nos hemos visto obligados a vender a un precio por encima de lo establecido en la regulación, porque nosotros la compramos a productores que la venden a lo que a ellos les cuesta producirla y eso está muy por encima de lo regulado. Según el Gobierno nosotros tenemos que comprar a 14 bolívares un kilo de carne para venderla a 27, pero la realidad es que la compramos entre 49 y 51 bolívares para venderla entre 85 y 95 bolívares dependiendo de la calidad”.

Aseguró que a pesar de la diferencia de precios entre la cifra regulada y la real, durante los últimos 2 años han podido trabajar; sin embargo, denunció que desde hace dos meses la situación está crítica. “Antes por lo menos podíamos trabajar, pero ahora los distribuidores no nos quieren traer los animales porque dicen que si la Guardia Nacional o el Instituto para la Defensa de las Personas en el Acceso a los Bienes y Servicios (Indepabis) lo paran en la calle, mientras vienen para acá le quitan la mercancía para venderla regulada donde ellos quieran. Nos están vendiendo un poco de producto cuando asumimos ese riesgo y la vamos a buscar nosotros”.

Wilson Quiroz, carnicero del mercado, denunció que con el poco producto que consiguen para trabajar, no pueden arriesgarse a vender fuera del precio regulado. “Ponemos en el mostrador la carne que tenemos y llega el Indepabis y nos obliga vender a precio regulado cuando invertimos casi el doble. Nos dicen: ‘¿Quién te mandó a comprarle a alguien fuera de lo regulado?’ y nosotros le decimos: dónde es que se consigue la carne que ustedes dicen que está a 14 bolívares para ir a comprar, porque en el Zulia eso no se ve. Ni ellos mismos saben dónde se consigue esa carne y aun así nos obligan a que quedemos en la quiebra comprando caro y vendiendo regulado”.

Aseguró que los distribuidores tienen miedo a vender caro y los carniceros tienen miedo a comprar caro. “Nos llega un cliente que no conocemos y no le vendemos, porque si reclama que no estamos vendiendo regulado y nos denuncia, entonces lo perdimos todo. Sólo le vendemos a la gente de confianza, que es consciente de que nosotros no vendemos caro porque nos quedemos hacer ricos, como pretenden hacer creer el Gobierno, sino que vendemos a lo que cuesta producir la carne. El Gobierno se ha encargado de satanizar nuestro trabajo, se ha encargado de decir que nos aprovechamos de la gente con los precios y lo peor es que la gente se lo cree para aprovecharse de la situación y comprar barato, sin importarle lo que nosotros pasamos para trabajar”.

Afectados

Gregoria Barrios, representante del consejo comunal Los triunfadores de Bolívar, aseguró que a toda esta situación hay que darle un parado porque es la gente que se afecta al comprar carne cara o no conseguir nada para comprar. “Tenemos acaparadores y bachaqueros ellos son los que nos están afectado a todos. Hacemos un llamado al Indepabis a que no sólo fiscalice a los carniceros, sino que vaya a los mataderos a ver cómo es que están funcionando las cosas porque esto se tiene que acabar. Nosotros no podemos seguir viviendo así”.

Juan Pablo Guanipa, concejal de Maracaibo, destacó que en esa relación Gobierno-vendedores debe existir, producto de los cambios económicos que ha sufrido el país, una conversación que actualice las diversas situaciones que se presentan en el mercado.

“Los productos regulados nacieron, según el Gobierno, como una respuesta a los especuladores, pero en 12 años es muy poca la variación que ha tenido pasando por alto los 30 puntos de inflación sostenida que se ha dado al cabo de cada año. Estamos en un momento en el que el Gobierno necesita sincerar los precios en los productos regulados y asumir otras acciones para fomentar actividades en el mercado. El Gobierno debe ser amigo de los productores y de los compradores, y es impresionante y desalentador ver como una serie de carnicerías tienen sus vitrinas vacías o llenas sólo de patas de pollo, panzas, chorizos y chinchurria; pudiendo tener carne, pollo o puerco, productos que producimos en el Zulia”.