Tragones Anónimos ayuda a latinos con sobrepeso

Foto: Archivo

Los latinos con sobrepeso y obesidad cuentan en Chicago con una filial de Tragones Anónimos, un grupo fundado en México hace más de 20 años para ayudar a las personas a perder peso sin dejar de comer y a manejar sus emociones.

“No hay recetas mágicas y tampoco está prohibido comer. El plan adecuado de alimentación es ayudado por el apoyo espiritual y familiar que recibimos en nuestro grupo”, dijo Ana en una entrevista con EFE.

Ana es el nombre ficticio de una periodista oriunda de Chihuahua (México) que llegó a Chicago hace dos años como voluntaria para ayudar a Ángel, un joven que a los 17 años pesaba 156 kilos y pudo bajar 60.

Ambos sufrían de sobrepeso y el fracaso de “haber probado todas las dietas posibles” sin resultado. No basta con adelgazar, sino que hay que reconocer que “el comer es una enfermedad y es necesario estabilizarse para dejar de batallar”, señaló.

Según relató, la madre de Ángel se enteró de la existencia de Tragones Anónimos en México y lo envió a vivir con un grupo en Torreón, Coahuila.

Para el joven nacido en Chicago, único miembro de su familia que sufría de sobrepeso, el comer mucho no era un vicio, sino una adicción.

En un testimonio publicado por Tragones Anónimos en su página en internet, Ángel dijo que comía “por depresión, porque a los 17 años no podía sostener una vida social normal”.

Durante su permanencia en el grupo mexicano el joven consiguió bajar de peso, aprendió a cocinar sin grasa y con los condimentos adecuados, pero, sobre todo, consiguió manejar sus emociones y controlar el apetito.

“Es como los doce pasos de alcohólicos anónimos, hay que reconocer que el comer en exceso es una enfermedad y que se necesita una dieta saludable”, dijo Ana, quien se unió a Ángel en la fundación de la filial en Chicago.